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Un petrolero arde en Ormuz. EFE ¿Por qué las reservas de crudo liberadas no se notan en el bolsillo mientras Irán y Rusia sí se enriquecen con sus exportaciones?El temor de los mercados a una guerra larga persiste, con el Brent al alza, mientras Moscú se aprovecha de la escalada de precios y Teherán mercadea al abrigo del cierre del estrecho de Ormuz
Jueves, 12 de marzo 2026, 23:25
... se trata de un sacrificio necesario para eliminar a un régimen autoritario capaz de fabricar un misil nuclear. El segundo resulta un aserto de uso común entre los economistas, pero escasamente gracioso para unos estadounidenses que pagaron un dolar por litro de gasolina en el surtidor: «Cuando los precios del petróleo suben, ganamos mucho dinero».La liberación de tal cantidad de reservas representa un hito económico y comercial histórico, pero no oculta que la situación en el estrecho de Ormuz es muy delicada y que EE UU resulta incapaz de predecir una fecha para el fin de la guerra y la reapertura de este paso vital para el tráfico del crudo. El ataque de Irán a varios buques tampoco ayuda a tranquilizar a un mercado que, además, está sujeto a constantes fluctuaciones de las pólizas de seguro.
Caída de la producción
En su informe mensual, la AIE precisó este jueves que los países del Golfo han reducido la producción en al menos ocho millones de barriles diarios y el tránsito de este producto ha caído a un 10% de su tráfico habitual antes del conflicto. Entonces, se canalizaban 20 millones de barriles diarios, 15 de ellos de crudo y el resto de derivados del petróleo. En otras palabras, supone una labor titánica paliar la bajada e la producción con los 400 millones de barriles puestos en circulación, que a lo sumo proporcionarán un alivio temporal durante veinte días.
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Los bomberos apagan el fuego en un depósito petrolero de Bahréin. EFEPero todavía hay más. La orden de la AIE no supone que el crudo salga instantáneamente de las reservas. De ahí que los precios no lo noten. Los 32 países adscritos a la agencia deben realizar sus cálculos: determinarr de qué bolsas o almacenes van a extraer el oro negro y en qué volumen para no quedarse por debajo de la línea roja. El umbral de emergencia obliga a disponer de forma constante de reservas para tres meses por si se produce un escenario casi apocalíptico. Luego, todos esos metros cúbicos han que extraerlos y transportarlos a destino, lo que no puede hacerse de un día para otro. Entre otros factores, es preciso buscar petroleros vacíos. Y los que no se encuentran atrapados en Ormuz, navegan por otras rutas y hacia otros mercados ya comprometidos.
¿Qué quiere decir todo esto? Que los milagros solo sirven enIrán. Con la Guardia Revolucionaria Islámica apuntando sus drones y misiles al canal, los únicos petroleros que lo cruzan son persas o chinos. De hecho, estos últimos avisan a los guardianes del régimen cada vez que se acercan al estrecho por radio e incluso mediante megafonía con el fin de evitar un disparo.
La empresa de análisis marítimo TankerTrackers calcula que el régimen islámico ha exportado 13,7 millones de barriles desde el primer ataque de EE UU e Israel contra Teherán el pasado 28 de febrero, en el que murió Ali Jamenei, Líder Supremo cuyo testigo ha recogido su hijo, Mojtaba. En un mensaje atribuido al sucesor en la televisión y las redes sociales, el régimen amenazó ayer con mantener el cierre de Ormuz. Otro servicio de seguimiento naval. Kpler, eleva el volumen de exportaciones a 16,5 millones.
El ritmo de salida del crudo oscila entre 1,5 y 2,3 millones de barriles diarios, lo que apunta a una escalada del comercio, incluso en medio de la guerra y bajo sanciones internacionales. El principal destinatario es China. Los dos países utilizan petroleros en la sombra. Llenan sus tanques en la isla de Kharg y luego navegan pegados a la costa hasta el fin de las aguas territoriales iraníes antes de proseguir por las rutas asiáticas.
¿Podría darse el caso de que Estados Unidos u otra Armada aliada decomisaran esos buques? Perfectamente. Todos ellos son petroleros clandestinos y sancionados. Las fragatas de la Marina estadounidense y de la Guardia Costera persiguieron, incluso durante días, a los tanques petroleros de Venezuela que en enero intentaron huir al cerco sobre el régimen chavista para incautarlos. ¿Qué ha cambiado entonces?
Fundamentalmente, la guerra. Del mismo modo que el secretario de Energía, Chris Wright, admitió ayer que la flota naval de EE UU no puede por ahora escoltar a los barcos en Ormuz debido a que está concentrada en atacar Irán y defender sus bases en el Golfo y el terriorio de Israel, lo mismo sucede con los petroleros fantasma iraníes: no hay medios militares suficientes para cercarlos sin desasistir labores ofensivas. Algunos expertos aducen también razones más pragmáticas destinadas a evitar una mayor inestabilidad: si el Pentágono atrapase un barco persa, la Guardia Revolucionaria aumentaría su presión bélica contra la flota internacional varada en Ormuz.
El Kremlin hace caja
Tampoco a Rusia parece que le vaya mal económicamente. Desde el plano político, es muy posible que su presidente, Vladímir Putin, sufra arrebatos de ira al comprobar que su homólogo estadounidense le ha descalabrado las sólidas alianzas de Mocú con Venezuela e Irán. Pero del lado financiero, hace caja como nunca desde que comenzó la invasión de Ucrania y la comunidad internacional le cerró numerosos mercados.
Un equipo internacional de expertos calcula que en esta primera quincena de marzo Rusia ha ingresado 6.000 millones de euros por su ventas en los mercados del petróleo, gas y carbón. Viene a suponer unos 672 millones extras, según este cálculo, porque la guerra ha incrementado el precio de todos esos productos. Si a finales de 2025 el barril de crudo ruso rondaba los 40 euros, ahora se cotiza a 72 debido al cierre de unos cuantos grifos en Oriente Medio.
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Manifestación en Irán a favor del nuevo Líder Supremo, Mojtaba Jamenei. EFELa cuestión le pinta a Putin de tal forma que incluso esta semana se ha ofrecido a abastecer al mercado europeo, más bien como una ironía de cómo las guerras constituyen un tablero inestable y cambiante. El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, ya ha lanzado la voz de alerta: la mayoría del dinero recaudado le servirá a Moscú para rellenar sus depauperadas arcas y proveer de financiación la guerra en Ucrania.
A Moscú, que suba la cotización del petróleo en el resto del mundo le resulta muy beneficioso. En especial, porque utiliza su propia flota fantasma y funciona al margen de los operadores occidentales, de modo que puede fijar su precio y vender el barril más barato. Eso, además de ampliar el abanico de demandantes por una simple competencia de precios, repercute en que sus clientes tradicionales, India y China, hagan compras más masivas.
Rusia ya se aprovecha normalmente de estos viejos tanques cisterna. Sortea desde 2022 las sanciones europeas que le ponen topes al precio del crudo recurriendo a los petroleros clandestinos para comerciar libremente al no estar sujetos a registro alguno. Los barcos son auténticas chatarras que no gastan apenas en mantenimiento y su propia situación de ilegalidad les mantiene navegando sin seguros ni documentos oficiales con tripulaciones de bajo coste, lo que aumenta los ingresos por unidad de crudo. No es de extrañar, por lo tanto, que Rusia tenga repartida en estas bañeras flotantes la reserva de petróleo en el mar más grande de todo el planeta.
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