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Por qué llegó a su fin el gasto de cientos de miles de millones de dólares de Arabia Saudita en ideas futuristas y extravagantes

Por qué llegó a su fin el gasto de cientos de miles de millones de dólares de Arabia Saudita en ideas futuristas y extravagantes
Artículo Completo 3,253 palabras
El proyecto Visión 2030 de Mohammed bin Salman parecía sacado de la ciencia ficción. Ahora la realidad golpeó al reino.
Por qué llegó a su fin el gasto de cientos de miles de millones de dólares de Arabia Saudita en ideas futuristas y extravagantesInformación del artículo
    • Autor, Sebastian Usher
    • Título del autor, Corresponsal de asuntos globales
  • Fecha de publicación 13 minutos
  • Los monarcas autocráticos dejaron en su día un eco de su gloria en las ruinas de los megaproyectos que dirigieron en la cúspide de su poder indiscutible.

    Esas monumentales huellas físicas se encuentran en las fértiles llanuras, laderas de montañas y desiertos de Medio Oriente. Pero uno de sus homólogos modernos más prominentes quizás solo haya dejado una huella digital para algunos de sus conceptos más ambiciosos.

    Hace una década, el príncipe heredero de Arabia Saudita, Mohammed bin Salman —o MBS, como se le conoce popularmente— decretó una revisión de su país que parecía sacada de la ciencia ficción.

    Se denominó Visión 2030. Extraordinarias estructuras monolíticas debían contribuir al desarrollo de nuevas maravillas tecnológicas, no solo para el Reino, sino para el mundo.

    Estas ideas se materializaron en un ostentoso material de relaciones públicas que evocaba paisajes fantásticos y que atrajo una gran cantidad de cobertura mediática, mezclando admiración y burla.

    Esto fue posible gracias al fondo soberano de riqueza de Arabia Saudita (PIF), de casi un billón de dólares, cuyas riquezas, tan dependientes del petróleo, se utilizarían para sentar las bases de un futuro sin petróleo.

    Fuente de la imagen, NEOM

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    A cuatro años de 2030, se ha producido, quizás previsiblemente, una reducción del gasto.

    Parte de ello se debe a imperativos financieros, ya que la fuerte caída de los precios del petróleo antes de la guerra actual en Medio Oriente provocó que incluso la extraordinaria riqueza de Arabia Saudita se viera afectada.

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    Aunque esos precios se dispararon a causa de la guerra, la incertidumbre generada por el conflicto seguirá limitando los ingresos y el gasto sauditas. Además, la afluencia de inversión extranjera en estos proyectos visionarios de altísimo costo nunca se ha materializado en la medida en que los sauditas esperaban.

    ¿Pero se trata de una recalibración o de una retirada?

    De la fantasía al realismo

    Algunos de los proyectos más llamativos se están diluyendo, paralizando o incluso abandonando. Varios de ellos se engloban bajo el otrora ambicioso megaproyecto Neom, valorado en US$500.000 millones.

    Parece que The Line, que pretendía redefinir el concepto de ciudad al extenderse en línea recta a lo largo de más de 161 kilómetros de terreno virgen en el noroeste de Arabia Saudita, se está convirtiendo en algo considerablemente más prosaico.

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    La estación de esquí de Trojena, en las montañas del noroeste del país, también ha sufrido recortes.

    Aunque hay nieve, la cual desmiente la imagen de Arabia Saudita como un desierto implacable, esta no dura mucho. El concepto de una estación de montaña abierta todo el año llevó a la zona a un terreno artificial que ya no se considera viable.

    Se proyectaba un complejo con kilómetros de pistas de esquí y un pueblo completo con un lago artificial, hoteles y tiendas de lujo: una especie de mini St. Moritz en las montañas de Arabia.

    Se suponía que estaría listo para albergar los Juegos Asiáticos de Invierno de 2029, pero estos se cancelaron y los Juegos se celebrarán en Kazajistán.

    The Cube, una enorme estructura de apartamentos y oficinas que podría haber albergado el Empire State Building veinte veces, se descartó por completo. Su costo estimado era de US$50.000 millones.

    Recientemente, uno de los proyectos estrella de la ambición del Reino por convertirse en una potencia deportiva mundial partiendo desde cero, el circuito de golf LIV, fue reevaluado como un fracaso estrepitoso que ha costado unos US$5.000 millones hasta la fecha y no ha generado ni beneficios económicos ni de reputación.

    Algunos observadores veteranos de Arabia Saudita, como Ellen R. Wald, autora de Saudi, Inc., sienten que esto ya lo vieron antes.

    "Es la misma estrategia, lo mismo con The Line. Ya saben, 'Vamos a construir algo enorme. Ah, esperen, ahora lo vamos a reducir significativamente'. Y es lo mismo una y otra vez, y ha sido así incluso desde antes de Mohammed bin Salman. Hacen grandes anuncios, muy llamativos, y luego o no se construye o se construye a una escala mucho menor o de una forma que no es lo que era".

    Wald recuerda las nuevas ciudades que se proyectaba construir en la década de 2000 bajo el reinado del anterior monarca, el rey Abdullah.

    El programa de "Ciudades Económicas" también tenía como objetivo diversificar la economía saudita, reduciendo su dependencia del petróleo, que ha sido un elemento fundamental en el Reino durante décadas.

    Depender casi exclusivamente de un recurso natural no perdurable se ha considerado durante mucho tiempo un obstáculo para el desarrollo de una economía mucho más diversificada y resiliente.

    Los resultados fueron, en general, decepcionantes, a pesar de la inversión de miles de millones de dólares.

    Varias de las ciudades propuestas nunca llegaron a materializarse, y otras se transformaron en proyectos más modestos.

    La más ambiciosa, la Ciudad Económica Rey Abdullah, con una inversión de US$100.000 millones, ubicada en la costa del Mar Rojo al norte de Yeda, sí se construyó, pero su objetivo de convertirse en un centro de negocios y turismo no se ha materializado.

    La esperanza era atraer importantes inversiones extranjeras y crear empleos reales, fuera del anquilosado sector estatal, para la numerosa y creciente población joven de Arabia Saudita. Pero en 2016, la tasa de desempleo aún rondaba el 12%.

    Wald cree que existe una falta fundamental de realismo por parte de los funcionarios responsables de estos proyectos. "¿Dónde creían que estaba el mercado? ¿Quién les dijo que esto era posible? Hay una mentalidad de sumisión generalizada. Hay quienes le dicen al rey lo que quiere oír. Y esto también se aplica a los consultores, porque buscan los grandes contratos. Así que dicen lo que creen que sus clientes saudíes quieren oír, y luego los proyectos no cumplen las expectativas".

    Este patrón se remonta a décadas atrás: las empresas extranjeras a menudo no quieren arriesgar los lucrativos contratos que han conseguido haciendo preguntas.

    Cambio radical

    Algunos creen que cuando MBS se convirtió en gobernante de facto del Reino en 2017, heredó un sistema que necesitaba una reforma urgente.

    Ghanem Nuseibeh, analista económico que ha seguido de cerca los cambios en Arabia Saudita durante años, afirma que MBS heredó "un sistema socioeconómico totalmente desfasado con respecto al mundo moderno" que "se encaminaba hacia el estancamiento total".

    La Visión 2030 se diseñó para transformar Arabia Saudita en tres ámbitos: económico, político y social. "Lo realmente complejo para ellos fue implementar estos cambios de forma coordinada".

    Fuente de la imagen, Getty Images

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    El control social ejercido por la poderosa y ultraconservadora cúpula islámica del país era visto por MBS y sus asesores como un obstáculo importante para que Arabia Saudita alcanzara su pleno potencial económico.

    El cambio político bajo el mandato de MBS se presentó como el traspaso, por primera vez, de las riendas del poder a una generación más joven y dinámica. Sin embargo, esto no significó que se abriera un nuevo espacio para el debate político.

    De hecho, como reconoce Nuseibeh, el propio MBS fue responsable de algunos de los problemas que han frenado el alcance y el ritmo del cambio, además de ensombrecer su mandato.

    Justo cuando se convirtió en gobernante de facto en 2017, ordenó la detención masiva de altos funcionarios y empresarios sauditas en el hotel Ritz-Carlton de Riad, un hecho que el gobierno saudita presentó como una campaña contra la corrupción, pero que otros interpretaron como una extorsión.

    El brutal asesinato del periodista saudita Jamal Khashoggi en el consulado del país en Estambul en 2018 dejó una mancha en la reputación del príncipe heredero, que, si bien puede haberse atenuado, permanece imborrable.

    Un saudita con experiencia directa sobre cómo las autoridades de su país reprimen la disidencia es Abdullah al-Ouda, académico y activista de derechos humanos radicado en Estados Unidos. Su padre, Salman al-Ouda, un destacado erudito islámico saudita, se encuentra encarcelado desde 2017 acusado, entre otros cargos, de "incitar a la revuelta".

    Abdullah considera que episodios como la purga del Ritz-Carlton han sido contraproducentes para el objetivo de financiar la Visión 2030, incluso si los recluidos en esa lujosa prisión aportaron aproximadamente US$100.000 millones.

    Fuente de la imagen, AFP via Getty Images

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    Miedo de los inversores

    "A largo plazo, en realidad ha ahuyentado a los inversores", dijo. "Y toda la opresión también ha afectado la forma en que los inversores ven a Arabia Saudita como gobierno, como país, que carece de lo que los inversores buscan: previsibilidad".

    "Cuando no hay previsibilidad, uno puede ser simplemente un inversor un día y al siguiente un detenido arbitrario, y nadie quiere eso".

    La Visión 2030 contribuyó a cambiar el panorama, al igual que la sucesión de grandes eventos deportivos y de entretenimiento que comenzaron a llegar a Arabia Saudita a partir de 2016, transformando enormemente tanto su realidad interna como su imagen externa.

    No todo fue superficial; medidas impactantes como otorgar finalmente a las mujeres el derecho a conducir sí transformaron la sociedad saudita. Hasta tal punto que una destacada influencer de moda saudita radicada en Estados Unidos me comentó que sus amigos sauditas la molestaban por su actitud anticuada cada vez que los visitaba.

    Pero los problemas de derechos humanos seguían eclipsando estos cambios.

    A medida que MBS y el fondo soberano saudí se adentraban en nuevos ámbitos, las acusaciones de lavado de imagen a través del deporte, el arte, el ecoblanqueo, etc., se multiplicaron.

    Muchas figuras prominentes del mundo del deporte y el entretenimiento se mostraron encantadas de visitar en Arabia Saudita, pero otras se negaron, citando su historial de derechos humanos.

    Miles de aficionados han acudido a Riad para eventos como las carreras de automovilismo y el boxeo, pero otros potenciales turistas se han desanimado por la visión negativa del Reino.

    Sin embargo, esto no niega que para muchos jóvenes sauditas, las ambiciones de MBS han sido inspiradoras y populares.

    Salvando la Visión 2030

    El drástico recorte en el gasto de algunos de los proyectos más ostentosos —que desde fuera parece, al menos parcialmente, una admisión de fracaso— se está presentando de la manera más positiva posible por parte de las autoridades saudíes.

    "La idea ahora es obtener pequeños triunfos, pequeños éxitos aquí y allá, en lugar de estos megaproyectos", dice Abdullah. "Por ejemplo, el complejo turístico de Sindalah, en la isla del Mar Rojo, podría ser un pequeño triunfo que pueden promocionar; se trata de un complejo de estilo muy tradicional, que aún puede presentarse como parte de la visión, en lugar de proyectos como The Line y The Cube. Así, pueden decir: 'Esto representa la base de Neom, y no necesitábamos tenerlo todo'".

    Esto coincide con lo que las autoridades han empezado a decir. El gobernador del PIF, Yasir al-Rumayyan, declaró recientemente que, en el marco de un nuevo plan quinquenal, el fondo "se centraría, mediante su estrategia, en mejorar la eficiencia de sus gastos y desembolsos, junto con una evaluación sostenible del desempeño de sus negocios, para lograr un equilibrio y garantizar la sostenibilidad de sus recursos financieros".

    Para algunos analistas, este reenfoque es, en esencia, la mejor opción para las autoridades y una forma de salvar la propia Visión 2030.

    Thamer Shaker, un destacado empresario y consultor de gestión saudita, lo plantea de otra manera: "Lo que estamos viendo es la evolución natural de una fase impulsada por la ambición a una fase impulsada por la ejecución. Toda gran transformación nacional llega a un punto en el que la priorización, la secuenciación y la asignación de recursos se vuelven más importantes que la magnitud de los anuncios en sí".

    Algunos de los proyectos más destacados —con un enfoque menos futurista— seguirán desarrollándose.

    Entre ellos se incluyen la remodelación y revitalización de la antigua capital, Diriyah, en Riad, y el enorme y vanguardista parque temático Six Flags Qiddiya City, también cerca de la capital.

    El exitoso desarrollo del antiguo sitio de AlUla, en el norte, famoso por sus monumentos nabateos que rivalizan con los de Petra, sirve de modelo para la realización de proyectos similares.

    Fuente de la imagen, Getty Images

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    El proyecto para transformar un rincón otrora olvidado del Reino en el proyecto insignia de la renovada identidad nacional y cultural de Arabia Saudita ya ha costado varios miles de millones de dólares, y se han destinado miles de millones más para intentar convertirlo en un centro turístico mundial. Un objetivo más alcanzable que, por ejemplo, el proyecto The Line.

    Y, por supuesto, en el ámbito deportivo, los sauditas consiguieron uno de los mayores premios de todos: la Copa Mundial de Fútbol de 2034. No cabe duda de que MBS intentará asegurar que los diseños tengan un componente visionario, aunque algunos de los conceptos más ambiciosos parecen haberse moderado para intentar mantener el costo bajo control.

    Fuente de la imagen, NEOM

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    Los funcionarios sauditas intentan claramente presentar la relativa transparencia en el cambio de rumbo de la Visión 2030 como una ruptura con el pasado de ocultamiento y ambigüedad.

    La impresión que se transmite es que han reconocido sus errores y rectificado su rumbo.

    Mate Szalai, especialista en la dinámica política y económica del Golfo, afirma que esto resulta útil, hasta cierto punto, para los políticos y diplomáticos extranjeros.

    "Para ellos, el hecho de que los sauditas admitan, al menos parcialmente, sus errores y hablen de ellos, es sin duda una señal positiva. Pero no creo que esto llegue tan lejos como la mayoría de los inversores y las partes interesadas desean".

    El empresario saudita Thamer Shaker se muestra más optimista: "En muchos casos, una priorización disciplinada puede, de hecho, aumentar la confianza de los inversores… El debate internacional se está desplazando cada vez más de '¿cuán importantes son los anuncios?' a '¿cuán creíble es el modelo de ejecución?'".

    Cerrar el grifo

    La reevaluación de la Visión 2030 ya estaba en marcha antes de la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán. El conflicto ha sacudido el statu quo en toda la región del Golfo y ha generado dudas sobre la estrategia que los Emiratos Árabes Unidos impulsaron para convertirse en un centro comercial y turístico mundial, una estrategia que Arabia Saudita claramente aspiraba a emular e incluso a superar.

    Szalai afirma que, a pocos meses de su reajuste, la guerra ha generado aún más confusión sobre el futuro de la Visión 2030.

    "Antes de la guerra, las áreas clave donde los sauditas buscaban mayor inversión eran la IA y otros proyectos sustanciales: turismo, manufactura, minería y algunas industrias locales. Sin embargo, todas ellas se han visto gravemente afectadas por la guerra, excepto la minería".

    "Antes de la guerra, el mensaje principal era que Neom se redefiniría como un centro para industrias centradas en la IA. Esto tiene sentido en el contexto de la guerra, por supuesto, pero demuestra que el mensaje principal cambia mensualmente. Esto indica cierta confusión estratégica. Pero también es una señal positiva, ya que los funcionarios sauditas saben que deben elaborar un nuevo plan".

    Fuente de la imagen, Reuters

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    La Visión 2030 ha contribuido al surgimiento de una Arabia Saudita diferente, para celebración de algunos y condena de otros.

    Pero si bien la transformación se basó en tres pilares, aún queda mucho camino por recorrer.

    Políticamente, la disidencia se castiga con la misma severidad de siempre.

    Socialmente, se han producido grandes cambios que han transformado la propia experiencia de vivir en una ciudad como Riad. Esto ha incrementado el gasto de los propios sauditas en una amplia gama de entretenimiento que simplemente no existía hace 20 años.

    Económicamente, los megaproyectos de la Visión 2030 tenían como objetivo impulsar al país hacia un futuro en el que la inversión privada y extranjera estuviera a la altura de la inmensa riqueza petrolera del Estado. Esto solo se ha materializado parcialmente.

    Para el liderazgo saudita, por supuesto, se ha presentado como un éxito, aunque no a la escala prevista inicialmente. Por mucho que MBS quiera ser visto como un visionario, parece claro que tanto él como quienes le rodean también quieren parecer prácticos y pragmáticos cuando sea necesario.

    Ellos no rinden cuentas al pueblo saudita por los miles de millones de dólares gastados en proyectos que ahora podrían quedar relegados a internet.

    Por lo que se sabe, la popularidad del príncipe heredero sigue siendo alta entre los jóvenes saudíes. Esto permite desechar megaproyectos como The Cube como si fueran papel usado, lo cual, en el caso de The Cube, podría no estar lejos de la realidad.

    Los grandes actores del mundo del deporte, el entretenimiento, el arte y otros ámbitos, que llegaron a depender del dinero saudita, se enfrentan ahora a una nueva realidad en la que el grifo apenas gotea o se ha cortado.

    Según Ellen R. Wald, algunos de esos proyectos, como el LIV Golf Tour, nunca parecieron tener sentido desde el principio. "La pregunta es: ¿cuál era su estrategia original?... Supongo que no gastaron toda esa enorme cantidad de dinero solo en relaciones públicas. Sería una locura".

    Crédito de la imagen principal: AFP/Getty

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Fuente original: Leer en BBC Mundo
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