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Por qué los filósofos persas como Rumi estaban obsesionados con el martirio: "La herida es el lugar por donde entra la luz"

Por qué los filósofos persas como Rumi estaban obsesionados con el martirio: "La herida es el lugar por donde entra la luz"
Artículo Completo 802 palabras
¿Puede transformarnos el sufrimiento? ¿Es cierto, como decía Rumi, el gran poeta persa del siglo XIII, que "una herida es un lugar por donde entra la luz"? Desde el mito prehislámico de Siyavash hasta la mística sufí de la aniquilación del yo o la obsesión chií con el martirio, los pensadores persas e iraníes llevan miles de años pensando en el sufrimiento como fuerza transformadora. Es una tradición rica, lírica, salvaje y a veces muy peligrosa.  Por eso, resulta curioso que miles de años de una relación tan rica con el el dolor llegue a nosotros filtrada y convertida en stories de Instagram.  Lo que Rumi no dijo. Empecemos por el principio: muy probablemente, Yalal ad-Din Muhammad Rumi jamás escribió esas palabras. Y, en este caso, tampoco debería de sorprendernos. En 1995, el recientemente fallecido Coleman Bryan Barks publicó un libro titulado 'The Essential Rumi' y, sin que nadie pueda aún explicarlo, vendió más de medio millón de copias.  El único problema real con esto es que Barks no sabía persa. Ni siquiera era un traductor realmente especializado. Cogió traducciones previas, las limpió de referencias al islam y adaptó los versos al gusto occidental. Fue un éxito descomunal que adelantó algo a lo que hoy estamos acostumbrados: la probabilidad de que una cita que vemos por internet sea falsa cada vez es más alta.  En Xataka Qué es el estoicismo, la filosofía griega de hace 2.000 años que hoy se ha vuelto a poner de moda Y sin embargo, la cita tiene algo de verdad. Porque, en efecto, el actual Irán es el depositario de una tradición milenaria que sacraliza el sufrimiento transformador. Cuando el ejército de Yazid I emboscó y asesinó a Husain ibn Ali y sus 72 compañeros cerca de Karbala, no se imaginaban lo que estaban a punto de ocasionar.  Pensaban que estaban resolviendo de una vez y por todas el espinoso tema de la sucesión de Mahoma, pero el martirio del tercer imán de los chiítas germinaría en un sustrato cultural extraño: la idea de que el sufrimiento no es un accidente, es un campo de batalla. Así habló Zaratustra. En eso es donde se puede ver mejor el 'sustrato zoroastriano': en esta religión, Ahura Mazda crea el mundo como una batalla en la que los humanos tenemos que tomar partido. Para la vieja filosofía persa, el mal no es algo consustancial al mundo: es un ejército que hay que derrotar. Por lo tanto, el sufrimiento, el sacrificio y el dolor son parte del proceso que, si tenemos éxito, nos llevará al bien. No es la ausencia de amor (como podría parecer en la mentalidad judeocristiana), es un filtro ético definitivo. Ese es el arquetipo, luego vinieron sus encarnaciones. Cuando el islam se asiante en Persia, ese sustrato está ahí y adquiere muchas formas. Mientras que para los chiíes el martirio es redentor e intercede por nosotros ante Alá; para la mística sufí el sufrimiento se convierte en un vehículo hacia Dios, hacia la aniquilación del ego y su llegada a la divinidad. A nosotros, hoy por hoy, todos estos detalles nos da un poco igual, la verdad. Lo relevante es cómo centenares de filósofos resolvieron el "problema del mal" de una forma completamente distinta a lo que estamos acostumbrados. El Mal no es un error que hay que explicar apelando a la insondabilidad de Dios, el Mal es el camino por el que el universo se renueva.  Nada de autoayuda. Y en este contexto, la dudosa cita de Rumi ("una herida es una lugar por donde entra la luz") sería mucho más radical de lo que ningún manual de autoayuda estaría dispuesto a llegar. El sufrimiento no nos hace más sabios, ni más fuertes, ni más listos. Es sencillamente el precio que hay que pagar: no tiene sentido intentar justificarlo.  Hoy por hoy, incluso sabiendo lo peligroso de esta línea de pensamiento, es imposible no mirar a esos pensadores pensando cuánto queda de ellos realmente en nuestra forma de vivir. Imagen | Si alguna vez has pensado en "dejarlo todo e irte al monte", estos pensadores tienen mucho que decirte - La noticia Por qué los filósofos persas como Rumi estaban obsesionados con el martirio: "La herida es el lugar por donde entra la luz" fue publicada originalmente en Xataka por Javier Jiménez .
Por qué los filósofos persas como Rumi estaban obsesionados con el martirio: "La herida es el lugar por donde entra la luz"

¿Puede surgir algo bueno del sufrimiento? Estos filósofos persas estaban convencidos de que sí y merece la pena escucharlos (aunque no les hagamos caso)

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Javier Jiménez

Editor Senior - Ciencia

Javier Jiménez

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¿Puede transformarnos el sufrimiento? ¿Es cierto, como decía Rumi, el gran poeta persa del siglo XIII, que "una herida es un lugar por donde entra la luz"? Desde el mito prehislámico de Siyavash hasta la mística sufí de la aniquilación del yo o la obsesión chií con el martirio, los pensadores persas e iraníes llevan miles de años pensando en el sufrimiento como fuerza transformadora. Es una tradición rica, lírica, salvaje y a veces muy peligrosa. 

Por eso, resulta curioso que miles de años de una relación tan rica con el el dolor llegue a nosotros filtrada y convertida en stories de Instagram. 

Lo que Rumi no dijo. Empecemos por el principio: muy probablemente, Yalal ad-Din Muhammad Rumi jamás escribió esas palabras. Y, en este caso, tampoco debería de sorprendernos. En 1995, el recientemente fallecido Coleman Bryan Barks publicó un libro titulado 'The Essential Rumi' y, sin que nadie pueda aún explicarlo, vendió más de medio millón de copias. 

El único problema real con esto es que Barks no sabía persa. Ni siquiera era un traductor realmente especializado. Cogió traducciones previas, las limpió de referencias al islam y adaptó los versos al gusto occidental. Fue un éxito descomunal que adelantó algo a lo que hoy estamos acostumbrados: la probabilidad de que una cita que vemos por internet sea falsa cada vez es más alta

En XatakaQué es el estoicismo, la filosofía griega de hace 2.000 años que hoy se ha vuelto a poner de moda

Y sin embargo, la cita tiene algo de verdad. Porque, en efecto, el actual Irán es el depositario de una tradición milenaria que sacraliza el sufrimiento transformador. Cuando el ejército de Yazid I emboscó y asesinó a Husain ibn Ali y sus 72 compañeros cerca de Karbala, no se imaginaban lo que estaban a punto de ocasionar. 

Pensaban que estaban resolviendo de una vez y por todas el espinoso tema de la sucesión de Mahoma, pero el martirio del tercer imán de los chiítas germinaría en un sustrato cultural extraño: la idea de que el sufrimiento no es un accidente, es un campo de batalla.

Así habló Zaratustra. En eso es donde se puede ver mejor el 'sustrato zoroastriano': en esta religión, Ahura Mazda crea el mundo como una batalla en la que los humanos tenemos que tomar partido. Para la vieja filosofía persa, el mal no es algo consustancial al mundo: es un ejército que hay que derrotar.

Por lo tanto, el sufrimiento, el sacrificio y el dolor son parte del proceso que, si tenemos éxito, nos llevará al bien. No es la ausencia de amor (como podría parecer en la mentalidad judeocristiana), es un filtro ético definitivo.

Ese es el arquetipo, luego vinieron sus encarnaciones. Cuando el islam se asiante en Persia, ese sustrato está ahí y adquiere muchas formas. Mientras que para los chiíes el martirio es redentor e intercede por nosotros ante Alá; para la mística sufí el sufrimiento se convierte en un vehículo hacia Dios, hacia la aniquilación del ego y su llegada a la divinidad.

A nosotros, hoy por hoy, todos estos detalles nos da un poco igual, la verdad. Lo relevante es cómo centenares de filósofos resolvieron el "problema del mal" de una forma completamente distinta a lo que estamos acostumbrados. El Mal no es un error que hay que explicar apelando a la insondabilidad de Dios, el Mal es el camino por el que el universo se renueva. 

Nada de autoayuda. Y en este contexto, la dudosa cita de Rumi ("una herida es una lugar por donde entra la luz") sería mucho más radical de lo que ningún manual de autoayuda estaría dispuesto a llegar. El sufrimiento no nos hace más sabios, ni más fuertes, ni más listos. Es sencillamente el precio que hay que pagar: no tiene sentido intentar justificarlo. 

Hoy por hoy, incluso sabiendo lo peligroso de esta línea de pensamiento, es imposible no mirar a esos pensadores pensando cuánto queda de ellos realmente en nuestra forma de vivir.

Imagen | Si alguna vez has pensado en "dejarlo todo e irte al monte", estos pensadores tienen mucho que decirte

Fuente original: Leer en Xataka
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