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Vivir | Salud Por qué practicar crossfit puede ser una muy mala idea si estás estresadoEstos son los ejercicios más adecuados en función de como se encuentra tu cuerpo... y tu cabeza
Lunes, 6 de abril 2026, 19:09
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No tenemos que pasar horas en el gimnasio para que nuestro cuerpo note los beneficios de hacer ejercicio. Ni tampoco machacarnos con rutinas imposibles o ... apuntarnos a una competición de hyrox solo porque está de moda. «No necesitas hacer más, solo empezar. Lo más importante para fortalecer el corazón es la constancia», adelanta el cardiólogo Aurelio Rojas. Diversos estudios han demostrado que bastan treinta minutos de actividad física moderada, cinco días a la semana, para reducir el riesgo de mortalidad cardiovascular entre un 30 y un 40%.
Y lo que nos dice, entre otras cosas, es que el cuerpo tiene su propia forma de procesar las emociones y el ejercicio es una de las más efectivas porque actúa como «una válvula de liberación biológica». Ahora bien, la elección de la disciplina deportiva más adecuada para cada caso no depende únicamente de nuestros síntomas o forma física, sino también de nuestro estado nervioso y emocional.
«El cuerpo no necesita lo mismo cuando está acelerado que cuando está bloqueado, por eso es muy importante aprender a escucharlo», insiste el doctor Aurelio Rojas. Estas son algunas recomendaciones que puedes poner en práctica en función de cómo te sientes y de lo que te pide el cuerpo.
Si vives con ansiedad y estrés constante...
Cuando tu sistema nervioso vive acelerado, el corazón late más rápido, la respiración se acorta y el cuerpo acumula tensión muscular. «En este estado, el movimiento debe actuar como freno, no como gasolina», advierte el divulgador científico y cardiólogo del Hospital Regional de Málaga.
Qué hacer: Camina entre 20 y 40 minutos manteniendo una respiración acompasada. Inhala en tres pasos, exhala en seis. Pedalea, nada o practica yoga suave.
Qué evitar: ejercicios de alta intensidad (HIIT, crossfit, spinning...) y entrenamientos con música estridente, pantallas o estímulos excesivos. «Tampoco es aconsejable hacer ejercicio muy tarde porque a esas horas el cuerpo necesita bajar el ritmo y prepararse para el descanso», aconseja el especialista.
Qué notarás: un descenso progresivo de la frecuencia cardiaca en reposo, un sueño más profundo y reparador, más capacidad de concentración y una mayor sensación de calma durante todo el día.
Si vives con fatiga o falta de energía...
En este caso, ocurre justo lo contrario que con el estrés: el sistema nervioso está en 'modo ahorro' «y el cuerpo interpreta el cansancio como falta de motivación. Aquí el movimiento no debe relajar sino activar con suavidad».
Qué hacer: camina entre 10 y 15 minutos varias veces al día, especialmente por la mañana o después de comer. Introduce dos sesiones semanales de fuerza progresiva, «con ejercicios sencillos que puedas mantener a largo plazo». Entrena siempre con luz natural y música que te motive (si eso te ayuda) y procura mantener horarios regulares de sueño y alimentación.
Qué evitar: ejercicios extenuantes o muy prolongados que agoten todavía más el sistema nervioso. En este caso, tampoco son recomendables los ayunos largos o los entrenamientos sin el descanso necesario entre sesiones. «Tu medicina es la activación ligera combinada con descansos estratégicos», resume el autor de 'Tu corazón tiene algo que decirte'.
Qué notarás: mayor claridad mental y energía al despertarte, una recuperación más rápida entre días de entrenamiento y una menor necesidad de tomar café o azúcar para mantenerte activo.
Si sientes rigidez emocional o dolor...
Cuenta el doctor Rojas que cuando llevas mucho tiempo acumulando tensión, tanto física como emocional, el cuerpo se endurece. «Los hombros se elevan, la mandíbula se bloquea, la respiración se acorta, nos duele la espalda y tenemos la sensación general de estar atascados». ¿Solución? El movimiento debe convertirse en una herramienta de liberación.
Qué hacer: practica ejercicios de movilidad suave o estiramientos lentos en cualquier momento del día. Otra buena opción para devolver la fluidez al cuerpo es bailar o moverte sin ningún objetivo concreto... y sin cronómetro. Durante la práctica, respira profundamente y exhala de forma controlada varias veces. «Ten en cuenta que la rigidez no se va de golpe, por lo que debes adaptar el ejercicio a tu estado y ser paciente», aconseja el especialista.
Qué evitar: rutinas excesivamente estructuradas o competitivas. Ni se te ocurra apuntarte a un hyrox. Fluye. Tampoco son aconsejables los ejercicios que te 'desconecten' de tus sensaciones corporales.
Qué notarás: Menos tensión cervical y lumbar, una mayor ligereza emocional y una respiración más natural y profunda.
Si tu objetivo es cuidar el corazón...
La «mejor combinación» es entrenar la fuerza y mantener una actividad aeróbica moderada. «No se trata tanto de intensidad como de equilibrio y constancia», puntualiza el cardiólogo.
Qué hacer: practica dos horas y media semanales de actividad física moderada, que también puedes dividir en sesiones de treinta minutos, cinco días a la semana. Lo que más te guste: montar en bicicleta, caminar a paso ligero, nadar... Añade dos sesiones de fuerza a la semana, «centradas en grandes grupos musculares y adaptadas a tu nivel». Al final del día, dedica unos minutos a estirarte y respirar profundamente.
Qué evitar: ejercicio de alta intensidad mantenido en el tiempo sin supervisión ni descanso. Tampoco es conveniente entrenar sin calentamiento previo y sin estiramientos posteriores.
Qué notarás: un cuerpo más fuerte y con mejor tono muscular, más energía y una mayor capacidad cardiovascular y respiratoria.
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