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Pie de foto, Información del artículo- Autor, Juan Francisco Alonso
- Título del autor, BBC News Mundo
- 4 febrero 2026, 04:21 GMT
El romance entre los partidos de la derecha nacionalista europea y Donald Trump parece estar en crisis.
Un año después de que los líderes de esas formaciones celebraran el regreso del republicano a la Casa Blanca, muchos de ellos han comenzado a marcar distancia del presidente estadounidense.
La inédita operación militar que Trump ordenó el pasado 3 de enero contra Venezuela y que terminó con la captura de Nicolás Maduro y de su esposa, Cilia Flores, sacó a relucir las primeras tensiones.
"Hay mil razones para condenar el régimen de Nicolás Maduro: comunista, oligárquico y autoritario, pero la soberanía estatal nunca es negociable", escribió en su cuenta de X Marine Le Pen, líder de Agrupación Nacional (RN), el partido de extrema derecha francés.
Semanas después, las amenazas del mandatario estadounidense de imponer nuevos aranceles a los países europeos opuestos a sus planes de hacerse con Groenlandia no hicieron más que agrandar la brecha.
"Los amigos pueden estar en desacuerdo. Eso es parte de la vida y de la política, pero que un presidente de EE.UU. amenace con imponer aranceles a menos que aceptemos que se apropie de Groenlandia, por cualquier medio... eso es un acto muy hostil", declaró el diputado británico Nigel Farge, líder del populista y eurófobo partido Reform UK.
Sin embargo, han sido las declaraciones de Trump restando importancia a la colaboración de sus aliados de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) en la guerra de Afganistán la gota que ha colmado el vaso para muchos de los políticos europeos de derecha cercanos al mandatario estadounidense.
"Italia y EE.UU. están unidos por una sólida amistad, basada en valores compartidos y una colaboración histórica (…) pero la amistad requiere respeto", advirtió la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, quien gracias a su buena sintonía con el gobernante ha venido sirviendo de puente entre Europa y EE.UU. cada vez que se ha producido un impasse en las relaciones transatlánticas.
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Aunque las críticas y cuestionamientos a Trump desde el llamado universo MEGA (siglas en inglés de "Hacer a Europa Grande Otra Vez") han provocado titulares alrededor del mundo, en realidad esta situación comenzó hace meses y mucho más cerca de EE.UU.
"El efecto bumerán que identifiqué a principios de 2025, según el cual la asociación con Trump se convierte en una desventaja electoral en el ámbito nacional, se está manifestando ahora en Europa en relación con sus partidos de extrema derecha, pero lo vimos antes en Canadá", le dijo a BBC Mundo Alberto Alemanno, profesor de derecho europeo en la escuela de negocios HEC de París (Francia).
El catedrático italiano recordó que el actual primer ministro de Canadá, Mark Carney, se impuso en las generales de 2025, a pesar de que solo unas semanas antes las encuestas pronosticaban un triunfo de la oposición conservadora.
Alemanno achacó el triunfo del liberal Carney a su "férrea oposición a la agenda de Trump", quien durante la campaña electoral canadiense no solo impuso aranceles a su vecino del norte, sino que también amenazó varias veces con convertirlo en el estado número 51.
"La antigua relación que teníamos con EE.UU., basada en la profundización de la integración de nuestras economías y en una estrecha cooperación militar y de seguridad, ha terminado. Está claro que EE.UU. ya no es un socio fiable", llegó a decir el entonces candidato liberal y hoy primer ministro.
"Los intentos de Trump por debilitar a los aliados de EE.UU. —ya sean Canadá, México, Australia, Dinamarca o la Unión Europea (UE)— los ha revitalizado políticamente y los ha alentado a ser más autosuficientes", aseveró Alemanno.
El experto también resaltó que "el torpe esfuerzo de Trump por obtener concesiones de sus aliados" ha terminado dañando la popularidad de sus discípulos de extrema derecha en esos países.
"El líder del Partido Conservador canadiense, Pierre Poilievre (cercano a Trump), perdió el escaño en el Parlamento que había ocupado durante más de 20 años", mencionó como ejemplo.
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Pie de foto,Error de cálculo
El alejamiento de parte de la derecha nacionalista europea de Trump se ha agudizado apenas semanas después de que Washington publicara su nueva doctrina de Seguridad Nacional, en la cual anunció su apoyo a los partidos políticos "patrióticos" europeos para frenar la supuesta "eliminación de la civilización" que enfrenta el viejo continente.
Sin embargo, algunos expertos creen que las situaciones internas, en particular las perspectivas electorales de esas formaciones en los distintos países, han pesado más que el apoyo de la Casa Blanca.
"La administración Trump parece haber calculado mal sus pasos y acciones en torno a Groenlandia", aseguró a BBC Mundo, Brandon Bohrn, director del Proyecto de Relaciones Trasatlánticas de la Fundación Bertelsmann de Alemania.
Por su parte, Alemanno aseguró: "La utilidad de Trump para los populistas europeos termina donde comienzan las líneas rojas de sus votantes. Groenlandia es una de esas líneas".
En similares términos se pronunció Justin Logan, analista de política exterior del libertario Cato Institute de Washington.
"Independientemente de lo que piensen Alternativa para Alemania (AfD) o Agrupación Nacional sobre la desaparición de la civilización y la migración en Europa, no están a favor de la anexión de una gran parte del continente por parte de EE.UU.", declaró al diario The New York Times.
Pese a que AfD es uno de los partidos derechistas que más apoyo ha recibido de la administración Trump, su líder, Alice Weidel, acusó al republicano de "incumplir con su promesa electoral fundamental: no interferir en otros países".
"Y tiene que dar explicaciones a sus votantes", agregó.
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Pie de foto,Bohrn achacó la reacción de esta formación, que los servicios secretos germanos han descrito como una "amenaza para la democracia", a las encuestas.
"En países como Alemania, la percepción pública de EE.UU. se ha deteriorado considerablemente durante el último año, especialmente en las últimas dos semanas, lo que hace que posicionarse abiertamente a favor de EE.UU. sea cada vez más arriesgado desde el punto de vista de la política interna", dijo.
Un sondeo de la firma ARD-DeutschlandTrend publicado la semana pasada reveló que solo el 12% de los alemanes respalda tanto las acciones de Washington en Venezuela como su posición sobre Groenlandia, mientras que apenas el 15% ve a los EE.UU. como un socio confiable.
Algo similar ocurre en Reino Unido. Hoy, el 35% de los británicos ven a su otrora aliado como "hostil" y un 30% apoyaría que se le impusieran sanciones económicas en el caso de que invadiera a Groenlandia, mientras que un 14% considera apropiado una respuesta militar de producirse ese escenario, de acuerdo con datos de dos encuestas realizadas por la empresa YouGov.
Estos datos explicarían por qué Farage, el líder de Reform UK y ferviente admirador del mandatario republicano, admitió que las amenazas sobre Groenlandia representan la "mayor fractura" en la relación transatlántica desde la crisis de Suez de 1956.
Hoy, las agrupaciones de la derecha nacionalista o de extrema derecha ocupan el 26% de los escaños del Parlamento Europeo, según el Instituto Alemán de Asuntos Internacionales y de Seguridad. Y en muchos países de la UE lideran la intención de voto o compiten por ese puesto.
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Pie de foto,¿Una división en puertas?
Pero mientras Meloni, Le Pen, Farage o Weidel ocupan titulares por sus cuestionamientos públicos a las últimas acciones del mandatario estadounidense, otros líderes del llamado universo MEGA guardan silencio.
En este grupo se encuentran los primeros ministros de Hungría, de la República Checa y de Eslovaquia, Viktor Orbán, Andrej Babis y Rober Fico, todos declarados admiradores del magnate republicano.
Por su parte, el partido español Vox ha evitado criticar a Trump no solo por las amenazas arancelarias sobre Groenlandia, sino por haber excluido a la opositora venezolana María Corina Machado de la era post-Maduro.
Este silencio revela una división dentro de las formaciones derechistas europeas, las cuales, aunque nunca han estado unidas, podrían terminar viendo profundizadas sus diferencias.
"Si Trump continúa representando una amenaza para la soberanía de los países europeos, claro que eso dividirá a la derecha radical europea", vaticinó el politólogo Daniel Hegedüs, director para Europa Central del Fondo German Marshall de EE.UU., en una entrevista con la revista Fortune.
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Pie de foto,Retirada táctica
Pero mientras Trump parece dividir a la derecha más radical y nacionalista europea, ha unido a los líderes de los países aliados a los que ha atacado y fustigado desde hace más de un año.
"Las acciones de Trump han reavivado la alianza franco-alemana —históricamente, el motor del crecimiento económico de la UE—, lo que transformará la trayectoria política del bloque. Francia y Alemania comparten ahora un propósito: lograr la independencia estratégica de EE. UU. y reforzar la resiliencia geopolítica de Europa frente a su impredecible y poco fiable presidente", destacó Alemanno.
Y si lo anterior no fuera suficiente, también responsabilizó al inquilino de la Casa Blanca del "inesperado" acercamiento entre la UE y Reino Unido.
"Si bien tras el Brexit, Reino Unido mantiene la libertad formal de alinearse con EE.UU. o la UE, el primer ministro Keir Starmer se ha alineado claramente con Europa", agregó.
¿El distanciamiento entre Trump y la derecha europea es algo coyuntural o es definitivo? Los expertos consultados por BBC Mundo aseguraron que es pronto para dar una respuesta.
"Por ahora, esto parece más un distanciamiento táctico que una ruptura fundamental, pero es demasiado pronto para sacar conclusiones definitivas. Mucho dependerá de los próximos pasos que dé EE.UU. con respecto a Groenlandia", aseveró Bohrn.
Es una tesis respaldada por Alemanno, quien señaló: "La retórica imperial de Trump amenaza al 'nacionalismo respetable' que cuidadosamente han construido las formaciones de extrema derecha europeas".
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