Mientras la mayoría de los trabajadores debe alargar su etapa laboral al compás de lo que marca la ley, grandes compañías financian salidas para aligerar y rejuvenecer sus plantillas
Regala esta noticia Añádenos en Google Un hombre pasea con una maleta por un parque. (Virginia Carrasco) 20/07/2026 a las 00:03h.A los 55 años la mayoría de los trabajadores españoles aún ve la jubilación como una estación lejana: quedan madrugones y más de una década, ... mínimo, de cotizaciones. En algunas grandes empresas, sin embargo, basta un ERE, una firma y un puente económico capaz de sostener hasta el 80% del salario mientras el calendario avanza hacia la pensión.
Porque, aunque el lenguaje habitual hable de jubilarse a los 55 años, esos trabajadores no están técnicamente jubilados. La prejubilación no existe como figura jurídica en España, es el nombre que se da a acuerdos privados destinados a cubrir el periodo entre la extinción del contrato y el acceso efectivo a la pensión. «Muchas veces lo que se llama prejubilación es un acuerdo de rescisión de contrato entre la empresa y el trabajador, que puede ser de muy diferente cuantía y más o menos favorable», explica Miguel Ángel García, doctor en Economía e investigador asociado de Fedea.
La prejubilación no existe como figura jurídica, es el nombre que se da a acuerdos privados destinados a cubrir el periodo entre la extinción del contrato y el acceso efectivo a la pensión
Ahí aparece la brecha. Las grandes compañías pueden pagar rentas durante años, mantener cotizaciones e incluir seguros médicos o aportaciones a planes de pensiones. En una pequeña empresa, el colchón es mucho más fino: 20 días por año en determinados despidos objetivos o 33 días, con un máximo de 24 mensualidades, si el despido es improcedente. Y así nace la imagen colectiva de «prejubilación dorada». No porque todos sus beneficiarios se retiren ricos, sino porque permite dejar de trabajar más de una década antes sin caer de golpe al vacío.
Aligerar plantillas
El coste de estas salidas puede ser elevado, pero las empresas lo comparan con el de mantener durante años estructuras laborales diseñadas para otro modelo de negocio. La idea tampoco nació con los bancos. Durante la reconversión industrial de los años ochenta las salidas anticipadas se emplearon para reducir plantillas y amortiguar el impacto de los cierres sobre los trabajadores de mayor edad.
En Altos Hornos del Mediterráneo, en Sagunto, la reestructuración iniciada en 1985 contempló jubilaciones anticipadas para los mayores de 60 años. Cuatro décadas después, la válvula de escape empresarial continúa, ahora para surfear la ola digital. Las prejubilaciones permiten ejecutar esos ajustes de forma gradual y con menor conflictividad que una sucesión de despidos con una suerte de compra de paz social.