- TOMÁS CAMPOS
En una época en la que muchos deportistas de renombre prolongan sus carreras profesionales más allá de los 40 años, no está de más recordar que hubo un tiempo de estrellas fugaces y brillo inigualable. A esta segunda estirpe pertenece sin duda Nadia Comaneci. La exgimnasta rumana tenía apenas 14 años cuando acaparó todos los focos en los Juegos Olímpicos de Montreal 1976. Su actuación fue tan deslumbrante, que medio siglo después sigue siendo el paradigma de la elegancia en un deporte donde el esfuerzo se debe conjugar con el control corporal sin perder nunca la sonrisa.
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