Dacre Montgomery y Bill Skarsgård, en 'Prime Crime: A True Story'
Cine'Prime Crime: A True Story': Gus Van Sant regresa a la primera plana de la disidencia con un mediático secuestroEl director convierte una lucha entre un David proletario y un Goliat capitalista en un deslumbrante y nostálgico festín audiovisual.
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Manu Yáñez Publicada 17 abril 2026 01:55hEn la historia en mayúsculas del cine estadounidense, 2025 será recordado, con toda probabilidad, por el reinado de Una batalla tras otray Los pecadores, dos producciones de estudio que supieron capturar un cierto malestar social al tiempo que consagraban a dos autores de renombre: Paul Thomas Anderson y Ryan Coogler.
Por su parte, la historia en minúsculas, aquella que se escribe en los márgenes, recordará la pasada temporada por el advenimiento de dos obras de marcado acento político dirigidas por sendos autores vinculados a la ciudad de Portland: Kelly Reichardt, que deslumbró con The Mastermind, y Gus Van Sant (Louisville, 1952), que con Prime Crime: A True Story –estrenada en el pasado Festival de Venecia– regresa a la primera plana de la disidencia fílmica.
Habría que remontarse a los tiempos de Paranoid Park (2007) o Mi nombre es Harvey Milk (2008) para encontrar una película en la que el maestro del cine indie exhibiera con tanto entusiasmo su talento para hermanar un tema y una estética.
En Prime Crime, la cuestión central es la lucha de clases, diseccionada a través de la peripecia, basada en hechos reales, de Tony Kiritsis (interpretado por un aguerrido Bill Skarsgård), un hombre común de Indianápolis que, un día de febrero de 1977, se cansó de soportar las tretas de una compañía de préstamos dirigida por un padre (un sibilino Al Pacino, como en sus buenos tiempos) y un hijo (Dacre Montgomery, a la altura de sus compañeros de reparto).
Con un fusil y una correa hecha con alambre, Kiritsis tomó como rehén al hijo y exigió al padre, como rescate, una compensación económica y una disculpa por haber conspirado contra su prometedor proyecto financiero.
La caza humana como deporte en los libros y el cine: cuando todo está permitido, incluso el asesinatoEl planteamiento no podría ser más elemental, casi dicotómico, pero Van Sant convierte esta lucha entre un David proletario –aunque más yanqui que nadie en su fe en el sueño americano– y un Goliat capitalista en un deslumbrante y nostálgico festín audiovisual. Recuperando el vigor estético de sus colaboraciones con el director de fotografía Harris Savides, fallecido en 2012, Van Sant combina un manejo eléctrico de la puesta en escena con una pulsión experimental.
En su exuberante gramática, Prime Crime remite a los thrillers urbanos de Sidney Lumet, de la olla a presión de Tarde de perros (1975) al retrato de la debacle social de Network, un mundo implacable (1976). Mientras, tocado por una pulsión lúdica, Van Sant recurre a una fulgurante galería de trucajes visuales, de las pantallas partidas a los juegos con la luz artificial y el formato vídeo (días que se hacen noches, realidades que se vuelven pesadillas).
Al Pacino en 'Prime Crime: A True Story'
Con una trama que denuncia la codicia de los poderosos y que recoge los ecos de El gran carnaval (1951) de Billy Wilder y El infierno del odio (1963) de Akira Kurosawa, Prime Crime recurre a la labor de unos periodistas televisivos para explorar, sin miedo al absurdo y al humor negro, la fascinación que generan en el pueblo estadounidense los circos mediáticos y las historias de violencia.
Prime Crime: A True Story
Dirección: Gus Van Sant.
Guion: Austin Kolodney.
Intérpretes: Bill Skarsgård, Dacre Montgomery, Al Pacino, Colman Domingo, Cary Elwes.
Año: 2025.
Estreno: 17 de abril