El alegato de Pedro Sánchez para rebajar su responsabilidad en la crisis migratoria de Ceuta ha empujado a su gobierno a un conflicto institucional con el gobierno autonómico de Baleares.
El presidente sostuvo el miércoles ante el Congreso de los Diputados que los informes policiales publicados estos días sobre las alertas previas a la entrada masiva de inmigrantes en Ceuta se referían en realidad a "la Península y Baleares".
Esos informes internos previos a la entrada masiva y la vulneración fronteriza en Ceuta advertían sobre la existencia de un "riesgo alto" de llegadas masivas, pero el jefe del Ejecutivo alegó que no hacían referencia a la ciudad autónoma en territorio africano. Sino que eran sobre Baleares, zona candente en la crisis migratoria por ser parte de la ruta de las pateras del Mediterráneo.
La revelación en boca de Sánchez generó profunda alarma y una reacción inmediata en el seno del Govern balear, que ya el miércoles por la tarde reaccionó alarmado por la información, desconocida hasta ahora para el Ejecutivo autonómico.
Este jueves, la propia presidenta autonómica balear, Marga Prohens (PP), ha dado un paso más. Ha realizado una comparecencia extraordinaria para abordar lo que considera un incidente "muy grave", una "ocultación de datos" que compromete la "seguridad nacional" y que quiebra la lealtad institucional, perjudicando los intereses de los ciudadanos de las Islas.
Prohens acusa a Sánchez de "ocultarle" ese informe al que ayer aludió.
Y le reprocha que lo ha hecho no sólo por los canales oficiales, sino también de forma personal. "El informe se sitúa en los días previos a la crisis de Ceuta del 30 de julio", ha contextualizado la presidenta balear. "Yo me reuní personalmente con Sánchez en Palma el 29 de julio y no me dijo absolutamente nada de ello", ha desvelado, informando del contenido de la audiencia que mantuvo con el presidente cuando éste acudió a Mallorca para despachar en Marivent con el Rey Felipe VI.
Sñanchez y Prohens se reunieron durante una hora en la sede de la presidencia del gobierno regional en Palma un día antes de la crisis ceutí. En ese encuentro, la inmigración ilegal en Baleares fue un tema central. "Sánchez no sólo no me informó de la existencia de estos informes a los que ahora alude sino que, en contra de mi criterio, me dijo todo lo contrario: que los flujos migratorios desde Argelia iban a reducirse este año y en el futuro", ha agregado la presidenta balear en una solemne declaración institucional dirigida a los ciudadanos de las Islas.
Prohens exige al Gobierno que le traslade toda la información de la que disponga sobre el riesgo migratorio al que está expuesto el archipiélago y denuncia que deje de ocultarle datos, como ha hecho hasta ahora. "Si no lo hacen, nos encontrarán enfrente, defendiendo siempre a los ciudadanos de Baleares".
La dirigente autonómica remitirá una carta para reclamar esa información y trasladar su malestar al presidente del Gobierno de España. "Es un asunto de máxima trascendencia que afecta a la seguridad nacional y nos ha generado una honda preocupación", ha afirmado Prohens.
La líder del Ejecutivo autonómico ha señalado además sus reservas sobre la capacidad del Gobierno de gestionar una eventual crisis similar a la de Ceuta en las Islas y ha denunciado la falta de recursos públicos que destina el Estado para hacer frente a la oleada migratoria que ya sufre desde hace años la región insular.
En los últimos años, Baleares se ha convertido en una ruta migratoria habitual en el tráfico de seres humanos que las mafias orquestan desde las costas de Argelia. Miles de pateras zarpan desde los puertos argelinos, siendo ya la ruta que más crece en toda España, rebasando incluso a Canarias.
Cerca de 25.000 inmigrantes han llegado por esta vía ilegal en los últimos años, con numerosos naufragios y un número indeterminado pero creciente de muertes en alta mar. El año pasado se batió el máximo registro de llegadas y las proyecciones para este año siguen en aumento.
La pasada madrugada, sin ir más lejos, una patera atestada de inmigrantes desembarcó en la Colonia de Sant Jordi, una de las localidades más concurridas en verano. Los inmigrantes portaban bengalas y su llegada, descontrolada y sin presencia policial, filmada por ciudadanos anónimos, provocó un revuelo entre los veraneantes.