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Política

"Puta 1", "Puta 2", "Puta 3" o el manual para hacerse 'un koldo'

"Puta 1", "Puta 2", "Puta 3" o el manual para hacerse 'un koldo'
Artículo Completo 683 palabras
Patricia Úriz pintó un fresco costumbrista. Casi ningún testigo sabe qué otros juzgados lo investigan. Y, por un momento, la dolce vita de la Costa del Sol inundó el Tribunal Supremo Leer

La navarra Patricia Úriz llegó al Tribunal Supremo cubierta por un gran abrigo gris, un pañuelo-burka negro, gafas de sol nigérrimas y una brillante peluca roja. Aunque para entrar en la sala sólo mantuvo la peluca y se puso unas gafas de pasta naranja, la ex pareja de Koldo García seguía pareciendo un personaje secundario de una película de espías mala. Y si bien únicamente respondió a su abogada, Leticia de la Hoz -la misma que defiende a Koldo y a Joseba-, el suyo fue un fresco costumbrista.

Gracias a Patricia conocimos las maneras que hay de hacer un koldo y los requisitos que esto exige. Para empezar, hay que ser muy generoso con tu jefe, casi tonto, y pagarle por adelantado la pensión de su hijo pequeño con el fin de que su nueva esposa no monte el pollo. Ella, Carolina Perles, era para Patricia «Puta 1». A otras las llamaba «Puta 2» y «Puta 3». «¿Eran profesionales...?», preguntó De la Hoz. «Pues, bueno, conocidas por Koldo». Así que todo koldo necesita a una mujer con estómago a su lado. De hecho, Patricia le «reñía» mucho -a ver si iban a ser una ONG-, pero no lograba nada: «Me jo... Me aguantaba, como quien dice».

Es imprescindible, también, que la mujer de todo koldo sepa poco. O nada. Por eso Patricia, cuando le leyeron sus whatsapps sobre «chistorras», «soles» y «lechugas», no se vio identificada: «No me encajan en mi manera de escribir o de hablar». Por no saber, no sabía ni su propio sueldo como secretaria del ministro, y eso que eran más de 50.000 euros y ella venía de trabajar en la atención al cliente de Hipercor; la élite de las finanzas.

Todo koldo debe ser, además, escrupuloso con el dinero. Así, nuestro héroe llegó a perder dinero por no conservar el tique de comida, lo que demuestra lo «estricta» que era Ferraz con los pagos por gastos en estricto efectivo. A Koldo también le define su armero doméstico con armas y billetes, y el hecho de que inscribiera su piso en Benidorm a nombre de la hija de ambos, de dos años. Fue por amor: el hombre tiene «un hijo previo» al que, amoroso, no quiere «dejarle nada».

A Patricia le pasó, en cualquier caso, lo que a muchos testigos del caso Mascarillas: a la pregunta de Martínez Arrieta sobre su condición de imputados en otras causas, a veces no saben si es en el 2, en el 3, en el 5... Los números no son esta vez «putas», sino juzgados.

«No sé, en el de Pedraz», respondió Manuel Sallés, empresario curtido, con pinta de listo, rival del jefe de Villafuel, Claudio Rivas. Los dos, y alguno más, sirvieron de muestra del apasionante mundo de los hidrocarburos: al parecer, gente dada al fraude, los sobornos y el fanfarroneo. Sallés contó que el «pudiente» Rivas iba contando por ahí que le había pagado un chalé al ministro, y que lo hizo rodeado de gente «que bebe mucho y toma mucha droga». La pena es que Rivas, con aire despreciativo, no declaró nada.

Mientras tanto, Koldo tomaba notas con fruición. Quizá sea la forma más parecida a grabarlo todo, dada la ausencia de micrófonos en Soto del Real. A su lado, Ábalos parecía ausente. Conforme avanza el juicio, el ex ministro ha perdido su jovialidad inicial y ya apenas expresa nada.

En el capítulo del costumbrismo lo delictivo sería olvidar a Manuel Pérez Vilariño: con su camisa blanca escotada, sus vaqueros estrechos y su pelo hacia atrás, este asesor inmobiliario marcó otro hito en el Supremo al aprovechar su declaración para hacer publicidad de su expertise como rey del alquiler vacacional en la Costa del Sol. «Soy un pionero», dijo, para añadir que Koldo «es una persona agradecida». Se dio así cumplimiento al último mandamiento de este juicio: todo koldo -y todo ábalos- precisa un buen contacto en Marbella.

Fuente original: Leer en El Mundo - España
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