El partido del presidente, Rusia Unida, logra la mayoría constitucional en la Duma tras obtener 33,6 millones de votos (57,86% del total) y ganar en 208 circunscripciones
Regala esta noticia Añádenos en Google El Kremlin considera refrendado a Vladímir Putin tras su éxito en las urnas. (AFP)Miguel Pérez
21/09/2026 a las 12:51h.Vladímir Putin puede sentirse tranquilo durante los próximos cuatro años. Rusia Unida, su partido, ha ganado cómodamente las elecciones legislativas de este domingo y puede ... anticiparse que dominará dos tercios del Parlamento estatal (Duma). A falta de escrutarse un número mínimo de papeletas, la formación ha conseguido unos 33,68 millones de votos y ampliado su base electoral de 2021, en la que logró 28,06 millones. Ese año fue el último en el que se celebraron comicios parlamentarios. Luego, la guerra con Ucrania forzó alargar los plazos hasta este pasado fin de semana.
Luego está la otra cara de la moneda: los críticos dudan de la veracidad de los registros de la Comisión Electoral Central y hacen hincapié en las irregularidades del proceso que podrían haber inflado el balance. Rusia Unida se ha asegurado la ausencia de competencia tras proscribir hace semanas de estos comicios a Yabloko, el partido pacifista y única oposición al régimen, pero además el Kremlin ha procurado hacer del voto electrónico una de su grandes fortalezas, lo que siembra graves dudas entre los disidentes que destacan la posibilidad de manipulación de este sistema.
De hecho, solo el Gobierno ruso tiene acceso al escrutinio y a los resultados de las elecciones telemáticas. Los críticos descartan además la objetividad de los más de 300.000 observadores que el Ejecutivo nombró como supervisores del proceso consultivo. Las investigaciones realizadas por la ONG Vesná, una organización de jóvenes rusos opositores a Putin, apuntan finalmente que en los consulados en el exterior, Rusia Unida no resultó el partido más votado. Gente Nueva, seguido por el Partido Comunista de la Federación Rusa.
En cualquier caso, los dos figuran en la órbita del frente panruso favorable a Putin. De Gente Nueva, por ejemplo, existen sospechas de que es una formación reciente (2020) que impulsó el propio Kremlin para atraer y dividir en su momento a los miles de seguidores de Alexei Navalni, el popular activista y opositor que posteriormente fue detenido y murió en prisión en 2024.
La Duma consta de 450 escaños y 301 marcan la mayoría constituional. Las siglas de Putin la han alcanzado sin problemas. El resultado de los comicios le otorga el 57,86% de votos, lo cual representa un significativo avance sobre el 49,82% que obtuvo en 2021. El sistema político en Rusia es mixto: 225 escaños se eligen en función de las listas ganadoras a nivel estatal y el resto se determinan en función de las 225 circunscripciones electorales que componen el país. Aquí, el triunfo del putinismo todavía es más arrollador y lidera 208 de esas demarcaciones.
Cuatro partidos entran por derecho propio en el nuevo Parlamento. El primero es Rusia Unida, al que le siguen el Partido Comunista de la Federación Rusa (con un 13,81% de votos), el LDPR, que agrupa a los liberal-demócratas, de corte ultranacionalista, patrióticos y antieuropeos, cuya cuota electoral ha sido del 8,96%, y Gente Nueva, con el 7,96% de representación. Los restantes seis partidos que concurrían a las urnas no han obtenido un respaldo suficiente, aunque Una Rusia Justa ha logrado un 4,96% y confía en que el último recuento marginal le dé para llegar al 5% y obtener un escaño.
El balance tiene un doble efecto balsámico sobre Putin. En primer lugar allana su presidencia y las posibilidades de repetir en el cargo en 2030. Quien domina el Parlamento domina también la Comisión Electoral Central, que es la responsable máxima de establecer las reglas del juego en estos procesos y detenta el poder para inhabilitar partidos o legalizar otros. Como se ha denunciado en estas legislativas, aparte de la proscripción electoral de Yabloko, en los comicios habrñian aflorado nuevas siglas de escaso calado destinadas a diseminar el voto de los rivales de Rusia Unida en las urnas. Lo mismo puede suceder dentro de cuatro años en las presidenciales, a las que Putin puede concurrir tranquilamente. El político ruso que ha superado a Stalin en años de gobierno se procuró una reforma constitucional que le permite alargar su mandato hasta 2036, cuando cumplirá 83 años.
La segunda consecuencia es el respaldo a la guerra. «La elección y la voluntad del pueblo ruso demostrarán que nadie conseguirá dividirnos ni intimidarnos, ni socavar nuestro Estado y nuestro sistema sociopolítico», proclamó el presidente unas horas antes del inicio de las elecciones. El Kremlin ha observado este proceso como una manera de legitimar la campaña militar en Ucrania, que le abre la puerta a decisiones difíciles como una movilización forzosa o la necesidad de invertir miles de millones de rublos en su economía de guerra para mantener la maquinaria bélica, a cambio de una subida de precios y una mayor presión fiscal a sus ciudadanos.
El dinero se queda en casa
El Gobierno sabe que las dos medidas son tremendamente impopulares, incluso dentro de las élites. Que pueda llevarlas a cabo sin turbulencias e inestabilidades es algo que se comprobará en los próximos años. Pero, de momento, el poder omnipresente del Kremlin le ha rentado en estos tiempos difíciles. El ejército consigue hacer pequeñas y sibilinas levas de manera casi continua: en algunas ciudades la Policía Militar coge en la calle, en sus trabajos o en los restaurantes a los ciudadanos en edad de alistarse y los lleva directamente a las oficinas de reclutamiento y se ha generalizado el uso de sistemas de reconocimiento facial para localizar a quienes intentan evitar su llamada a filas.
El Kremlin ha cortado además la posibilidad de que los rusos abran cuentas en el extranjero para ingresar sus fondos y poder huir en caso de una movilización obligatoria. Finalmente, millones de ciudadanos temen un caos económico futuro. Los pasados meses de junio y julio se batieron en el país todos los records de retirada de dinero en efectivo de los bancos porque la gente considera que es más seguro esconderlo en casa. El miedo a una recesión formidable está presente, Y, sin embargo, ninguna de estas circunstancias que en otros países habrían desencadenado movilizaciones masivas o contribuido a derrocar un Gobierno, ha tenido un efecto desestabilizador apreciable en Rusia.
De hecho, una contradicción de estos comicios está en que el Instituto Levada asegura que el 59% de la población reclama el cese de la guerra y, sin embargo, los más de 33 millones de votos de apoyo a Putin revelan lo contrario. Algo suena sin armonía, sobre todo porque la lista federal de Rusia Unida (la más respaldada) incluia a a decenas de veteranos y militares en activo procedentes de las trincheras ucranianas, aparte de pesos pesados de la política como el ministro de Exteriores, Serguéi Lavrov, y el alcalde de Moscú, Serguéi Sobianin.
Rusia Unida podrá ahora gracias a su mayoría en la Cámara Baja introducir las reformas constitucionales que considere necesarias, lo cual otorga una gran fortaleza al presidente. El partido está liderado por Dmitri Medvédev, pero en realidad todo el mundo sabe que la autoridad auténtica corresponde a Putin. Cada norma y cada proyecto político de la formación gubernamental ha sido, y es, moldeada en función de las prescripciones del Kremlin y de su jefe. El margen de maniobra autónomo es nulo. Y eso permite a Putin saltarse la barrera de la teórica independencia entre el Gobierno y el poder legislativo que encarna la Duma. Rusia Unida, además, siempre ha sido un caballo ganador. En 2016 logró 343 escaños y en esta última legislatura contaba con 324 diputados, siempre por encima de la mayoría.
Dmitri Medvédev se ha apresurado este lunes a felicitarse por el balance electoral y ha asegurado que «los ciudadanos de nuestro país mantienen la confianza en la principal fuerza política». El ministro de Exteriores, Serguéi Lavrov, también se ha expresado sobre este triunfo, aunque en términos más globales. Ha asegurado que el rumbo diplomático no cambiará, lo cual implica que el Gobierno mantiene su estrategia y sus perspectivas sobre Ucrania. La primera prueba internacional de este Ejecutivo post-elecciones tendrá lugar esta semana durante la Asamblea General de Naciones Unidas en Nueva York, donde Lavrov se reunirá con el secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio.
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