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Pie de foto, Información del artículo- Autor, Tim Harford
- Título del autor, More or Less, BBC World Service*
- y
- Autor, Nathan Gower
- Título del autor, More or Less, BBC World Service*
- Fecha de publicación 2 horas
Para muchos economistas, los indicadores que la bolsa de Nueva York registra actualmente -y desde hace un tiempo- generan desconcierto.
A pesar de varios años de conflicto en Ucrania y Medio Oriente, con un repentino cierre en el estrecho de Ormuz que ha traído caos al mercado energético mundial, la bolsa sigue subiendo.
En febrero, el índice Dow Jones -que promedia el valor de las 30 compañías estadounidenses más grandes- superó su techo histórico de los 50.000 puntos y en junio ya había superado los 52.000.
Hacia finales de mayo, el índice S&P 500 logró mantener un incremento sostenido en el precio de sus acciones durante 9 días consecutivos -algo que rara vez se registra en Wall Street- y, gracias al boom de la inteligencia artificial, el Nasdaq continúa alcanzando máximos históricos.
Y aunque en teoría este aumento puede ser una buena señal sobre la economía de EE.UU., hay quienes empiezan a hacer paralelismos con los años previos a la mayor crisis financiera que se ha registrado en la historia: la caída de la bolsa en 1929.
El podcast de la BBC More or Less habló con Andrew Ross Sorkin, autor del libro "1929: desde adentro del crash" y Too Big to Fail (Demasiado grandes para caer), para analizar en qué se parece y en qué se diferencia la situación actual con la que se vivía antes de la crisis del 29.
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Pie de foto,Para los que conocemos la historia de las finanzas, no hay una fecha más importante que 1929. Pero para aquellos que, afortunadamente, ya no se acuerdan: ¿qué fue el gran desplome de Wall Street?
El gran desplome de Wall Street de 1929 se considera la primera y más grave caída del mercado de valores de EE.UU.
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Fin de Podcast
La década de 1920 fue una época de gran prosperidad y dinamismo.
Aparecieron los automóviles, la radio y todo ese entusiasmo por las nuevas tecnologías que iban a cambiar el mundo.
Además, fue la primera vez que la gente común pudo invertir en bolsa. Veían cómo el mercado estaba subiendo sin parar. Y, en octubre de 1929, se vino abajo; y lo hizo con una fuerza tremenda.
Quería hacerme una idea de la magnitud de este desplome. Se lo llama el "Gran Crash". ¿Es correcto afirmar que fue la mayor crisis financiera de la historia? ¿Existe alguna forma de cuantificarla?
Creo que si analizamos no solo 1929, sino el periodo entre 1929 y 1933, observamos una caída de aproximadamente el 90% en el valor total del mercado.
Ahora bien, cabe destacar que, curiosamente, en el propio 1929 —pese a que todos lo recordamos como un gran desplome—, el mercado de valores cerró el año con una caída de apenas un 17%.
Pero...
Entre octubre y noviembre de 1929, el mercado cayó cerca de un 50%.
Así que, si uno cerraba los ojos y simplemente comparaba el principio con el final del año, podría haber pensado que no había pasado nada; más allá de ese extraordinario desplome del 50% que tuvo lugar en un momento en el que la gente común estaba invirtiendo en bolsa por primera vez, a menudo asumiendo niveles de deuda considerables, en algunos casos, con una relación de 10 a 1.
Vale la pena profundizar en ese aspecto. Entonces, si tengo US$100, pido prestados US$1.000 para comprar acciones por ese valor y luego esas acciones caen a US$500, habré perdido cinco veces más dinero del que realmente poseía.
Y tienes un problema enorme. Eso explica realmente lo que considero la primera ficha de una serie de dominós que conduce —como acabamos de mencionar— a esa caída del 90% para cuando llegamos a 1932 o 1933.
Y, por cierto, en 1932 también se alcanzó una tasa de desempleo del 25%.
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Pie de foto,Una de tus funciones, Andrew, es aparecer en televisión hablando de finanzas. Y mientras hablas, van apareciendo cifras en la parte inferior de la pantalla: si la bolsa sube o baja, la cotización de acciones individuales, el dólar, el petróleo crudo... Existe una disponibilidad de datos absolutamente omnipresente.
Es cierto que en 1929 existía el teletipo que imprimía los precios de las acciones, pero la situación era muy distinta.
¿Qué era diferente y acaso la falta de datos de entonces hizo que la situación fuera mejor o peor?
Yo diría que la falta de datos —y, lo que es más importante, la falta de datos oportunos— no fue solo un problema.
De hecho, es lo que, en algunos casos, podría describirse como el factor que originó la crisis.
En algunos casos, íbamos literalmente cuatro, cinco o seis horas por detrás.
Cuando ves esas famosas fotos en blanco y negro de miles de personas durante el gran desplome, congregadas alrededor de la Bolsa de Nueva York —es posible que las hayas visto a lo largo de los años—, tal vez te hayas preguntado: "¿Qué están haciendo? ¿Por qué está toda esa gente en la calle?".
Toda esa gente había llegado a Wall Street para intentar averiguar físicamente qué había pasado con su dinero.
No sabían cuáles eran los precios de las acciones. Porque si estabas en una casa de bolsa —digamos, en la Quinta Avenida, a la altura de la calle 40—, podías tener tres horas de retraso; y ni hablemos de si estabas en Europa o en un barco en algún lugar.
Y, por cierto, la gente operaba desde los barcos. Podías tener hasta dos días de retraso.
Así que una de las cosas que sucedió fue que la gente se dio cuenta de lo desfasado que estaba el teletipo de cotizaciones y dijo: "Voy a venderlo todo; ni siquiera puedo participar en esto".
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Pie de foto,¿Existe alguna forma de saber qué tan vulnerable eres ante un desplome? Es decir, desde el punto de vista de un historiador, puedes trazar índices y gráficos, pero ¿hay alguna manera de percibirlo en el momento mismo?
Mira, en lo que siempre me fijo es en la deuda.
Para mí, el apalancamiento del sistema es la cerilla que enciende el fuego. Por eso, lo que siempre observo —ya sea en el momento o a posteriori— es cuánta deuda hay en el sistema en un momento dado, porque eso es lo que a menudo desencadena el colapso y, con frecuencia, contribuye a inflar el múltiplo.
Así que eso es algo más que se puede analizar: cuál es el múltiplo en un momento determinado. Podrías usar la relación precio-beneficio (PER) o cualquier otra métrica para intentar comprender cómo se está valorando una acción en comparación con otras.
Y cuando hablamos de "múltiplo", un ejemplo clásico es simplemente preguntarse: ¿Cuán cara es esta acción en relación con los beneficios que genera la empresa? Si la empresa gana US$1 al año y la acción cotiza a US$10, el múltiplo es 10. Si la empresa gana US$1 al año por acción y la acción cuesta US$100, entonces el múltiplo es 100. Se han hecho esfuerzos para trazar estos múltiplos de precio-beneficio (o ratios PER) a muy largo plazo.
Si vemos los gráficos de la época, se ve como una montaña; se puede ver la cima. Si estás mirando en retrospectiva, se ve claramente. Aunque, es posible que si estabas en el momento, tal vez no te dieras cuenta de que era el punto culminante.
Bueno, sabes que ha subido. Lo que no sabes es si seguirá subiendo más.
Exacto. No sabes si estás en la cima de la montaña o si la montaña va a seguir creciendo... por encima de la línea de vegetación, por así decirlo. Por cierto, de igual manera se pueden observar "montañas" en los años 70 y también a finales de los 90.
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Pie de foto,De hecho, me gustaría abordar ese tema porque, por supuesto, una de las razones por las que 1929 resulta tan interesante —es una historia fascinante tal cual como la cuentas— es que también nos dice algo sobre la actualidad y sobre otras crisis. Si observamos esa 'montaña' —la relación precio-beneficio, que es una especie de indicador de qué tan costoso resulta comprar una parte de los beneficios en este momento—, ¿cómo se compara el pico alcanzado en 1929 con, digamos, la década de 1970, la burbuja de las "puntocom" o incluso la actualidad?
Bueno, parece alto, pero en comparación con esos otros máximos, es una cima más baja, por así decirlo.
Sin embargo, si analizamos la evolución en ese momento, se ve cómo sube y sube constantemente. Y luego se observa la caída, como en una auténtica montaña rusa... aunque ahora estoy mezclando metáforas.
En 1929, el gráfico alcanza un pico muy pronunciado, justo por encima de 30; es decir, el precio de la acción equivale a 30 veces el promedio de beneficios de los diez años anteriores. Luego desciende y no vuelve a acercarse a esa cifra. Más tarde, a finales de los años 90 y principios de los 2000 —durante la fiebre de las "puntocom"—, sube aún más, superando el nivel de 40. Después vuelve a caer. Ahora ha superado de nuevo la marca de 40. Es apenas la segunda vez en la historia que alcanza un nivel superior al del pico previo al desplome de 1929. ¿Podemos extraer alguna conclusión de esto?
Sin duda. Podemos concluir que es probable que, en algún momento —aunque no sabemos cuándo—, volvamos a desplomarnos.
Y esa es la gran cuestión existencial para todos nosotros.
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