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Qué pasa si no lavas bien la botella reutilizable que llevas a la playa y al gym

Qué pasa si no lavas bien la botella reutilizable que llevas a la playa y al gym
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¿Has mirado dentro? Esto es lo que ocurre cuando olvidas la higiene básica de estos recipientes de uso tan cotidiano
Qué pasa si no lavas bien la botella reutilizable que llevas a la playa y al gym

¿Has mirado dentro? Esto es lo que ocurre cuando olvidas la higiene básica de estos recipientes de uso tan cotidiano

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Silvia Osorio

23/08/2026 Actualizado a las 00:15h.

A la playa, al monte, a la oficina, al gimnasio, a clase… Las botellas reutilizables se han convertido en una compañera inseparable en verano y ... en un elemento decorativo más en cualquier centro de trabajo. De flores, motivos geométricos o simplemente lisas. Lo raro es no tener una. Pero ¿se te ha ocurrido mirar dentro de la tuya? Este objeto tan cotidiano y práctico, ya sea de cristal, plástico y, sobre todo, de acero inoxidable por su mayor durabilidad, también genera dudas: ¿puede ser un nido de bacterias y causar riesgos para la salud? Se usan a diario y se rellenan una y otra vez, pero ¿se lavan de forma adecuada? Total, solo es agua lo que hay dentro, ¿no? Muchos podrían sorprenderse de lo que se pueden ensuciar. El descuido más común: la tapa.

También conviene cambiarlas si el revestimiento interior está dañado, si presenta grietas o deformaciones. En 2002, un estudio con botellas personales de escolares halló que el 13,3 % de 75 muestras superaba el criterio de bacterias heterótrofas. En 2024 investigadores analizaron 30 botellas de uso cotidiano y encontraron microorganismos adheridos, que el lavado los redujo de forma significativa. «Cada vez que bebemos directamente de una botella, introducimos microorganismos procedentes de nuestra propia boca, y también podemos contaminarla a través de las manos o del ambiente. Con el tiempo, esos microorganismos se adhieren a las superficies y forman comunidades llamadas 'biofilms', de modo que no basta con vaciar la botella y volver a llenarla. Los estudios confirman que se acumulan poblaciones bacterianas y que el lavado reduce significativamente esa carga», explica el también director de Medicina Preventiva en la Clínica Universidad de Navarra.

Ahora bien, los expertos invitan a mantener la calma. La contaminación en botellas en las que no se sigue una higiene correcta está científicamente probada, pero traducirla en enfermedad es un salto que los estudios todavía no permiten dar. «Encontrar bacterias en una botella no significa que sean patógenas ni que la persona vaya a enfermar. El riesgo real depende del microorganismo, de su cantidad y de la susceptibilidad de cada persona», asegura el especialista. Una botella mal lavada y contaminada puede provocar afecciones gastrointestinales, pero según precisa el experto, «no hay estudios epidemiológicos que permitan decir qué porcentaje de gastroenteritis se deben a beber de una botella mal lavada», subraya.

Agua estancada

Esto es lo que sucede cuando olvidas la higiene básica en tu botella reutilizable: las bacterias que más aparecen son la Streptococcus, Actinomyces, Neisseria o Rothia y buena parte proceden de nosotros mismos. Y, ojo, con no cambiar el agua con frecuencia. La recién cogida del grifo conserva una pequeña barrera desinfectante que se va perdiendo con el tiempo. «Si hemos introducido microorganismos al beber, con las manos o con una tapa contaminada, ya no contamos con esa protección. No significa que el agua se vuelva peligrosa de forma automática, sino que pierde una de sus barreras», destaca el doctor Guillén.

Por eso lo razonable es renovar el agua a diario. Tampoco es conveniente usarlos para zumo o café si no están pensados para ello. «Hay que comprobar que el recipiente esté diseñado para soportar esas temperaturas», apunta el especialista. Además, exigen un lavado especialmente cuidadoso: «Si es agua, a diario, y si no es agua, habría que lavarla después de cada uso», desliza el doctor Miras.

Este tipo de recipientes no están pensados para un tiempo prolongado. Algunos fabricantes hablan de una durabilidad de cinco años, pero no existe un número universal de usos. «El producto se descompone porque no está creado para estar en ese lugar de conservación. No es lo mismo un bote de zumo que expira en una fecha de caducidad concreta que el que he preparado yo en casa», advierte este especialista. Por tanto, tres medidas clave: poco tiempo de almacenamiento, higiene frecuente y temperatura adecuada. El calor y el verano favorece el crecimiento de microorganismos. «El calor acelera la pérdida del desinfectante residual. En la práctica no recomendaría dejar durante horas una botella dentro de un coche al sol», recomienda el doctor Guillén.

Cómo limpiarla de forma correcta, paso a paso

¿Cómo podemos mantener una botella con una higiene correcta? Para el uso diario, agua y detergente lavavajillas son una buena base, pero lo importante es que haya además limpieza mecánica: un cepillo que llegue al fondo y a las paredes, y lavar por separado tapa, boquilla, juntas y pajitas. Después, conviene aclarar bien y dejar secar completamente al aire, con la botella abierta.

Puede usarse un paño o una bayeta de fibra, pero si no están del todo limpias, puede volver a contaminar la superficie, así que el secado al aire es la opción más recomendable. Si el fabricante indica que es apta para lavavajillas, puede utilizarse siguiendo sus instrucciones. En el caso de haber rellenado con zumo, café o té, se exige una limpieza más especial.

«Higiénicamente, una botella dedicada solo a agua es más fácil de mantener limpia, porque otras bebidas dejan restos orgánicos como azúcares, proteínas, grasas o pigmentos diversos», indica el doctor Francisco Guillén.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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