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Quince años de los duques de Cambridge, la boda que modernizó la monarquía británica

Quince años de los duques de Cambridge, la boda que modernizó la monarquía británica
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La retransmisión del enalce del príncipe Guillermo y Kate Middleton fue seguida por 2.000 millones de personas

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Duques de Cambridge Ep Quince años de los duques de Cambridge, la boda que modernizó la monarquía británica

La retransmisión del enalce del príncipe Guillermo y Kate Middleton fue seguida por 2.000 millones de personas

Joaquina Dueñas

Martes, 21 de abril 2026, 11:35

... darse el 'sí, quiero'. Se estima que 2.000 millones de personas siguieron la retransmisión en directo de un acontecimiento que representó la modernización de la corona británica, ya que el primogénito del heredero, llamado a reinar en un futuro, se casaba con una mujer sin linaje aristocrático. Un evento que también supuso un impulso de 730 millones de euros a la economía del país y al turismo.

La boda tuvo lugar en la Abadía de Westminster, espacio habitual para ceremonias de Estado, ante 1.900 invitados. Asistieron representantes de casas reales europeas, incluidos la reina Sofía y los entonces príncipes Felipe y Letizia; miembros del Gobierno británico y figuras públicas internacionales. La liturgia siguió el rito anglicano, con la participación del arzobispo de Canterbury como máxima autoridad eclesiástica, y tuvo una sorpresa: el protagonismo de Pippa Middleton, hermana de la novia, que ejerció como dama de honor. Atenta a Kate en todo momento, su elegancia la convirtió en icono de aquel histórico día.

Tras la ceremonia, la pareja realizó el tradicional recorrido en carruaje hasta el Palacio de Buckingham, donde salieron al balcón para el saludo público. Una estampa en la que no faltó el beso de los recién casados.

Pero si hubo un elemento que acaparó la atención mundial, este fue el vestido de la novia. Un diseño de Sarah Burton para la casa Alexander McQueen en satén color marfil, con cuerpo de encaje, mangas largas y escote en V, inspirado en la tradición victoriana de corsetería, una falda con volumen y una cola de casi tres metros.

El encaje había sido elaborado por la Real Escuela de Costura utilizando técnicas tradicionales de aplicación manual. Entre los detalles, representaciones florales que simbolizaban las naciones del Reino Unido: la rosa inglesa, el cardo escocés, el narciso galés y el trébol irlandés. El conjunto se completaba con un velo de tul de seda y la tiara Cartier Halo que le prestó Isabel II.

Aunque había servido en la Royal Air Force, el príncipe Guillermo eligió para su enlace el uniforme de gala de coronel de la Guardia Irlandesa, que incluye la vistosa casaca roja. Aquella mañana de primavera le acompañó al altar su hermano Harry, que todavía no conocía a Meghan Markle. Años después, el hijo menor de Diana de Gales, distanciado de su familia y con residencia en Estados Unidos, desvelaría que el novio «apestaba a ron».

El banquete nupcial, al que asistieron 600 personas, fue un despliegue de la cocina británica clásica. Se sirvieron alrededor de 10.000 canapés fríos y calientes, con salmón ahumado escocés, huevos de codorniz con sal de apio, pato confitado con mermelada de pera o minisalchichas en hojaldre. Los entrantes consistieron en salmón marinado de South Uist, cangrejo de Lyme Bay y langostinos de las Hébridas, y el plato principal fue cordero orgánico de North Highland servido con verduras de primavera, espárragos ingleses, patatas Jersey Royal y salsa Windsor.

Un sencillo postre de fresas con nata fresca precedió a la tarta nupcial de frutas de varios pisos decorada con crema y glaseado blanco. Hicieron falta 40 cajas distribuidas en varias furgonetas para su traslado al palacio. También se sirvió tarta de galletas con chocolate, a petición del príncipe Guillermo.

En estos 15 años de matrimonio ha habido alegrías y sinsabores. Guillermo y Kate han vivido el nacimiento de sus tres hijos: el príncipe Jorge, de 12 años, que nació el 22 de julio de 2013; la princesa Carlota, de 10, nacida el 2 de mayo de 2015; y el príncipe Luis, que acaba de cumplir 8 años el pasado 23 de abril. Han visto marchar a los duques de Sussex, con los que no tienen relación, y se han mantenido prudentemente alejados de la caída en desgracia del expríncipe Andrés, aunque el momento más duro llegó a comienzos de 2024, cuando coincidieron los diagnósticos de cáncer del rey Carlos III y de la propia Kate.

Juntos han proyectado una imagen cercana al pueblo, salvaguardando su privacidad y priorizando la atención a sus hijos. Una protección que se acentuó durante el tratamiento oncológico de la princesa de Gales, que la apartó de los actos oficiales. El príncipe Guillermo también redujo al máximo su agenda para dedicar tiempo al cuidado de su esposa y de sus hijos. Aunque inicialmente el hermetismo jugó en contra de la pareja, con el tiempo supieron gestionarlo a su favor, hasta el punto de que, en la actualidad, ya de vuelta en la escena pública, son los miembros más queridos de la familia real británica, liderando con casi un 75% de aceptación las encuestas de popularidad.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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