Durante la primera temporada de Podemos, Íñigo Errejón acuñó la metáfora de que era un partido que tenía que «correr y atarse los cordones al mismo tiempo» para describir el ritmo frenético en el que debía levantar de la nada una organización y a la vez tenía que ir presentándose a las sucesivas elecciones. Aquella expresión encaja hoy con la situación de Sumar ante un adelanto electoral. Pero hay que reformularla: la izquierda alternativa tiene que correr al mismo tiempo que se pone los calcetines, se calza las zapatillas y ya, si acaso, se ata los cordones. El espacio ahora mismo está descalzo: sin candidato y sin saber siquiera en qué grado habrá unidad con las distintas fuerzas políticas. Y, en especial, si habrá o no un acuerdo con Podemos. Esto lo marca todo.
El socio minoritario del Gobierno ha avanzado en cuestiones con IU, Movimiento Sumar, Más Madrid y Comunes como motores de una nueva alianza, pero ha ido dando palos de ciego con el sustituto de Yolanda Díaz y esto es un problema cronificado. Tal es así que a las puertas de un posible adelanto no tiene a nadie atado. Algo que tiene a mucha gente muy nerviosa. Ahora, haya o no elecciones, la conjura es general: se debe «acelerar» y resolver ya.
Sumar tiene «varias opciones encima de la mesa», aunque hay muy pocas certezas. Porque la única figura que despierta un verdadero clamor es Pablo Bustinduy, pero el ministro de Derechos Sociales se ha negado en redondo a dar ese paso. Todos los partidos le quieren como líder y, sin embargo, él lleva un año rechazando desempeñar ese rol por cuestiones personales. A Yolanda Díaz ya le costó una barbaridad convencerle para ser ministro esta legislatura. «Es la persona más refractaria que existe a ocupar un cargo», describe a este diario alguien que le conoce muy bien.
Ernest Urtasun, Yolanda Díaz y Pablo Bustinduy, en rueda de prensa el martes pasado.Borja Sanchez-TrilloEfeSin Bustinduy, hay dos nombres que curiosamente han vuelto a coger fuerza a pesar de que parecían temas zanjados. Uno es Mónica García. Hay personas dentro de Sumar que están pidiendo a la ministra de Sanidad ser la candidata y aprietan para que así sea, señalan fuentes conocedoras de esos movimientos internos. Es una situación compleja porque ella es la líder de Más Madrid a las elecciones de la comunidad madrileña, así que un cambio descabezaría al partido en su territorio de influencia y donde la competencia en la izquierda está animada.
La elección del líder abre o cierra la puerta a pactar con Podemos
Uno de los argumentos en contra como candidata es que haría muy difícil la entrada de Podemos dentro de la alianza. El partido morado repudia a Más Madrid y sus líderes e Irene Montero no renunciaría a desafiarla en unas primarias abiertas.
En el lado opuesto aparece el segundo nombre al alza dentro del espacio: Ada Colau. La ex alcaldesa de Barcelona ha irrumpido en el debate después de haber rechazado bastantes meses antes dar ese paso. Ahora ella misma ha abierto la puerta a entrar en la candidatura, aunque ha puesto dos condiciones: hacer «un frente realmente amplio» metiendo a Podemos dentro y hacer una lista ilusionante. Colau se ve como una pista de aterrizaje perfecta para el partido morado, con quien mantiene buenas relaciones. A su favor está el contexto social. Es una reconocida figura del activismo por la vivienda y eso la catapulta como una candidata ideal dado que va a ser el tema de la campaña. En su contra está que no convence a todos los partidos. Su aparición ha sido por libre y tiene a mucha gente despistada.
El coordinador de Izquierda Unida Andalucía, Toni Valero.GOGO LOBATOA Ernest Urtasun se le suele meter en las quinielas, pero su principal obstáculo es que no cuenta con el consenso dentro de su propio partido, Comunes, donde se libra una dura batalla entre los sectores de Colau y los que provienen de ICV. Además, se le ve como una persona con un perfil similar a Sánchez. Pablo Iglesias ya mandó un aviso de que si era el ministro de Cultura no sería posible un pacto con Podemos.
Bustinduy se borra y Unai Sordo fue opción hasta verano
En la retaguardia está Toni Valero. El dirigente de IU está llamado a ser la referencia de esta formación en la nueva alianza y, por eso, hay que tenerle muy en cuenta en el futuro del espacio. En su contra juega que, como perfil discreto, es alguien poco conocido entre los votantes. A su favor tiene su profundidad de análisis y su capacidad para imaginar un proyecto político para la izquierda. Luego, además, es una persona que por su contexto tiene una relación engrasada con Podemos y mantiene puentes para el diálogo. El hilo de las Juventudes Comunistas asomaría como un factor determinante para atraer a Irene Montero.
La dirigente de Podemos no es una opción para los partidos de Sumar pero, si hubiera un pacto, ella dará esa batalla porque quiere liderar el espacio y su manera más rápida de dirigir al resto es desafiar con unas primarias. Una convocatoria adelantada de elecciones dinamita esta vía porque es difícil hacer un proceso de este calado en tan poco tiempo.
Unai Sordo, líder de CCOO, ha sido un candidato que ha estado sobre la mesa hasta este mes de agosto, cuando se cayó definitivamente. Anteriormente se tanteó a Alberto Garzón y al juez Joaquim Bosch.