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Réquiem alegre por una pierna difunta

Réquiem alegre por una pierna difunta
Artículo Completo 1,042 palabras
Nerea Pérez de las Heras recrea en 'Fantasma' su proceso de reconstrucción tras una traumática amputación

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Réquiem alegre por una pierna difunta

Nerea Pérez de las Heras recrea en 'Fantasma' su proceso de reconstrucción tras una traumática amputación

Regala esta noticia Añádenos en Google La escritora y periodista Nerea Pérez de las Heras. (Jairo Vargas)

Miguel Lorenci

Madrid

06/09/2026 a las 00:01h.

«Mi pierna derecha se me adelantó en la muerte». Con esta frase se inicia 'Fantasma' (Alfaguara), el «autoensayo» en el que Nerea Pérez de ... las Heras (Madrid, 1982) aborda con un radical optimismo su duro proceso de recuperación, reconstrucción y adaptación tras la amputación traumática de su pierna derecha. Es un relato íntimo y universal sobre la pérdida, la memoria, la identidad, la resiliencia, la culpa, la intromisión del dolor fantasmal y el bien común.

La autora ha huido «deliberadamente» de la autoficción para escribir un «autoensayo con moraleja». Es el segundo libro de esta periodista, narradora y comprometida activista digital que publicó antes 'Feminismo para torpes' y está al frente de los pódcast 'Saldremos mejores' y 'Lo normal'.

Embrujo

«El fantasma te embruja. El dolor fantasmal se entromete en tu vida. Sientes el tacto en la parte que no tienes», dice Pérez de las Heras sobre el título del libro. «Fantasma es una palabra preciosa, por su sonoridad y sus muchas acepciones», afirma. «No solo los amputados convivimos con un fantasma. Todos lo hacemos con versiones anteriores de nosotros mismos y ausencias fantasmales», agrega. «La acepción de fantasma como insulto también me hace mucha gracia. Es como una presencia agranda ¡Eres un fantasma! Es como crees ser», dice risueña.

Nerea Pérez de las Heras. (Jairo Vargas)

Tras el accidente comenzó a hablar de su pierna derecha en tercera persona. La extremidad ausente era una difunta a la que ha dedicado este réquiem alegre en forma de libro. «Estoy viva, pero se me ha muerto un trozo», se dijo. «¿Cómo te despides de una parte de tu cuerpo? [...] Toda herida es un estado transitorio, está en su naturaleza luchar por desaparecer», escribe. «Todos somos nuestras heridas», resume.

Es un «autoensayo» radicalmente optimista sobre la adaptación, la resiliencia y la intromisión del dolor fantasmal

Perder un miembro y suplirlo luego con una prótesis parecía un desenlace absurdo, digno de un cuento de terror o una estampa medieval. Pero no tuvo otra opción que despedirse de su pie inerte y, con él, de la simetría corporal.

«Me tocaban para curarme el muñón y lo sentía en el espacio donde el cerebro tenía localizada la parte de pantorrilla que habría estado más abajo. Sentía ese tacto en un sitio que no estaba. Es cierto y es un shock; una suerte de contacto con el más allá. Sensaciones muy extrañas», describe.

Ficha técnica

  • 'Fantasma'

    • Autora: Nerea Pérez de las Heras

    • Editorial: Alfaguara

    • Número de páginas: 248

    • Precio: 19,90 euros

«He hablado con muchos amputados que se levantan porque sienten su pie o cuentan con los dedos de la mano perdida. Entiendo que es un fenómeno que genera mucha curiosidad, incluso para los profesionales sanitarios que te lo preguntan siempre, porque es muy alucinante», admite.

«Cuando se trata de salvar la vida, no te duele nada, es mágico. Pero ese dolor nervioso es magia negra, es una descarga eléctrica», rememora Pérez de las Heras, que tras su accidente ha hecho un máster en la fisiología del dolor.

No siente «haber renacido» tras mirar a la muerte cara a cara. «He cambiado, sí; he metabolizado la experiencia. Soy más impaciente y vivo más rápido, pero soy más respetuosa con mi descanso. Escucho más a mi cuerpo», explica.

Narra con detalle el largo proceso clínico –se sometió a media docena de intervenciones– y de adaptación a la prótesis que le permite hoy desempeñarse con normalidad. Pero elude, también con deliberación, hablar de un tratamiento psicológico «que ha sido determinante». «Hubiera sido como una paja narcisista», ironiza.

«Soy superoptimista como una monja hecha por los Morancos», se describe. «Pensaba que me iba a morir, de modo que todo lo que fuera no estar muerta durante una semana o así es increíble. Te resulta maravilloso todo en la vida; estás en un entusiasmo pleno, entonces hay un momento narcótico rarísimo en el que no reparas tanto en las consecuencias porque te ha salvado por los pelos».

'Fantasma' concluye donde empieza: en aguas del Mediterráneo. Como el asesino a la escena del crimen, la autora regresó al mar con naturalidad. Y fue balsámico. «Nado, buceo, voy en kayak,…..», celebra. En las mismas aguas donde se desangró, tuvo la certeza de que nada desaparece nunca por completo: ni el miembro amputado, ahora un recuerdo, ni el miedo ni la rabia o la culpa; pero tampoco, el amor, la belleza y la dicha.

'Otra' salida del armario

Más difícil que salir del armario como lesbiana fue «salir del armario de la discapacidad» y verse «expulsada de la norma». Debía afrontar un momento muy delicado: contar la verdad a sus padres, que, ancianos y frágiles, tendrían que asumir que habían perdido una parte de su hija. «Les oculté la amputación hasta que pude ponerme ante ellos con muletas y vieran que estaba bien. Fue lo más difícil, insisto». «El cuerpo incompleto incomoda mucho. Proyectamos muchas cosas en los cuerpos discapacitados, menos lo que debemos proyectar», lamenta.

'Fantasma' es también un canto a la sanidad pública, «una joya que debemos cuidar y salvaguardar». «No hace falta que te pase algo tan brutal como lo que me ocurrió a mí para saber que es lo mejor que tenemos», dice la autora profundamente agradecida a un sistema público «amenazado por la lógica neoliberal» que salvó su vida.

El accidente no le amputó el afiladísimo sentido del humor del que había hecho gala en sus artículos, vídeos e incursiones teatrales y que se filtra en 'Fantasma'.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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