A cada uno lo suyo
Racismo y deporte Regala esta noticia Añádenos en Google 16/07/2026 a las 02:00h.España pasó el martes pasado a la final del Mundial 2026, lo que creo que nos alegra a todos, aunque solo sea por esos momentos ... de identidad colectiva de los que somos y nos sentimos españoles. El deporte, y el fútbol en especial, genera esas movilizaciones de personas y sentimientos en torno a un grupo de deportistas, en los que se ha depositado la esperanza de lograr un título del que nos podamos sentir orgullosos. Tiene todo lo bueno de los seres humanos, pero también permite que los desalmados tengan una oportunidad de oro para jalear sus miserias morales, en forma de violencia, insultos y otras formas delictivas, inspiradas en muchas de las ocasiones por descaradas formas de racismo. A este respecto, nuestro derecho ha experimentado considerables avances en el repudio de esas prácticas, que en gran parte se recogen en la vigente Ley 19/2007, de 11 de julio, contra la violencia, el racismo, la xenofobia y la intolerancia en el deporte, que pone su punto de mira contra los actos o conductas violentas o que incitan a la violencia en el deporte, así como lo actos racistas, xenófobos o intolerantes en el deporte.
Y en clave nacional, el expresidente del Gobierno Mariano Rajoy no ha estado adornado por la fortuna y la prudencia, cuando en un artículo afirmaba hace poco que la selección masculina de Francia juega «a un gran nivel», pero «sin franceses». No se ha hecho esperar la respuesta del ministro de Asuntos Exteriores de nuestro país vecino: «Francia no tiene color de piel. Cualquier afirmación en sentido contrario es una estupidez, racismo o una combinación de ambas cosas». Yo no creo que el Sr. Rajoy ignore que la nacionalidad en Francia (y en España) viene determinada por la ley y, como aficionado al fútbol, también sabrá que el Reglamento de aplicación de los Estatutos de la FIFA regula la elegibilidad para jugar con las selecciones nacionales, en el sentido de que toda persona que posea la nacionalidad permanente de un país no vinculada al lugar de residencia será seleccionable para jugar en los equipos de la federación de dicho país (art. 6), con reglas específicas para el jugador que quiera adoptar una nueva nacionalidad. Eso quiere decir que todos los integrantes de la selección masculina de Francia son franceses, de acuerdo con el Código Civil de Francia . Me temo que a nuestro expresidente le ha traicionado el subconsciente, y lo que piensa es que solo eres 'verdadero francés' (o en su caso español) si eres blanco y con orígenes familiares remotos en el país. Una forma sutil de racismo, impropia de quien ha desempeñado la presidencia de nuestra nación.
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