- JAVIER ROIBÁS
- Indra y Seat negocian fabricar vehículos militares
- VW negocia con el fabricante israelí de la Cúpula de Hierro la fabricación de sistemas de defensa antimisiles
Los países europeos exploran todas las opciones posibles para disponer de capacidades productivas militares inmediatas ante el aumento de las tensiones geopolíticas actuales.
Los caminos de los sectores europeos de la Defensa y la automoción están llamados a cruzarse con motivo de la urgencia de buena parte de los países del continente de contar con capacidades industriales militares inmediatas.
Ejemplos recientes de esta búsqueda de sinergias entre un sector en auge -el de la Defensa- y otro que atraviesa momentos complicados -el de la automoción- son los de Renault, Volkswagen y Seat.
En el caso de Renault, a mediados del año pasado, se dio a conocer que el Gobierno galo había contactado con la compañía automovilística para participar en diversos proyectos para proveer al Ejército francés de determinadas capacidades.
Las conversaciones se concretaron a comienzos de este año en el proyecto de drones aéreos Chorus, el cual desarrollarán Renault y el grupo francés del sector aeronáutico y de la Defensa Turgis Gaillard.
Los drones se ensamblarán en las instalaciones de Renault en Le Mans (Francia) y se prevé que en menos de un año la producción podría alcanzar las seiscientas unidades mensuales.
A ello se suma que, de forma reciente, la revista francesa L'Usine Nouvelle reveló que Renault también está desarrollando, en colaboración con el grupo belga John Cockerill -que en 2024 adquirió Arquus (la antigua división de camiones militares de Renault)-, drones terrestres de uso civil y militar.
Sin embargo, la propia empresa reconoce que su intención no es convertirse en un actor principal dentro del sector de la Defensa y que estos proyectos no deben afectar a su capacidad de inversión en su actividad principal, es decir, en la fabricación de automóviles.
Otro ejemplo reciente del aprovechamiento de las sinergias entre ambos sectores es el de Volkswagen, que negocia con la compañía israelí Rafael Advanced Defence Systems.
Se trataría de un acuerdo para transformar la producción de una de las plantas del grupo germano para pasar de fabricar automóviles a sistemas de defensa antimisiles.
Se trataría , según recoge el Financial Times en fuentes cercanas al plan, de la planta de Osnabrück, la cual se encuentra en una situación delicada.
Precisamente en Alemania, la principal potencia industrial del sector europeo del automóvil, hay otro caso reciente de reconversión desde la automoción a la Defensa. Se trata de la fábrica de Opel (grupo Stellantis) en Kaiserlautern, donde ahora se fabrican vehículos militares para el Gobierno germano y los países de la OTAN. De la mano de la estadounidense General Dynamics, las instalaciones se han reacondicionado para fabricar puentes militares como el M3 o el IRB.
Situación en España
En el caso de España, el primer acercamiento del sector de la Defensa y el de la automoción para explorar posibles vías de cooperación se produjo a instancias del Gobierno, que en junio del año pasado citó a ambas industrias en un encuentro liderado por el ministro de Industria, Jordi Hereu.
El encuentro congregó a representantes de fabricantes de componentes automovilísticos como Cie Automotive, Gestamp, Antolin o Teknia con grupos de Defensa como Indra, Oesía, Escribano Mechanical & Engineering (EM&E) o Navantia.
Hasta el momento, el principal atisbo de una posible colaboración viene de la mano de Indra y Seat.
A mediados de marzo, Cinco Días adelantó que ambas firmas habían iniciado contactos preliminares para una posible alianza estratégica. La idea de ambas sería aprovechar capacidades mutuas.
Indra buscaría aprovechar la capacidad de producción, la alta tecnología y los procesos industriales que Seat tiene en su planta de Martorell (Barcelona), mientras que Seat entraría en un negocio en auge en un momento de incertidumbre para la automoción.
Indra trabaja con el proveedor global de automoción Ficosa
En el marco de las colaboraciones entre los sectores de la automoción y de la Defensa, el pasado octubre Indra ya suscribió un acuerdo con el proveedor español de automoción Ficosa.
La alianza está enfocada en equipos electroópticos con capacidades de apoyo a la conducción y vigilancia para los vehículos blindados 8x8 Dragón y VAC. Se trata, en concreto, de dos contratos valorados en torno a 2.000 millones de euros cada uno que fueron adjudicados a Tess Defence, controlada ahora por Indra pero participada también por Escribano Mechanical & Engineering (EM&E), Santa Bárbara Sistemas (propiedad de General Dynamics) y la compañía vasca Sapa Placencia.
El acuerdo también engloba capacidades de prototipado, industrialización y fabricación, sobre todo en el ámbito de la electrónica y las tecnologías disruptivas.
"Es fundamental que se aprovechen al máximo las capacidades tecnológicas de las empresas españolas para mejorar los contenidos tecnológicos y los sistemas de defensa de la industria española", señaló en el durante la firma de la alianza el entonces presidente de Indra, Ángel Escribano.
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