Víctor Resco, catedrático de Ingeniería Forestal de la Universidad de Lleida. EE
España Resco, catedrático de Ingeniería Forestal: "El pacto de Estado de Sánchez es una ensalada de propuestas. No soluciona los incendios ni la crisis climática""Si seguimos sin hacer nada, en un futuro tendremos incendios de un millón de hectáreas en Pirineos o la Cordillera Cantábrica" / "La solución no pasa por tener más hidroaviones, sino por lograr que los bomberos puedan apagar los incendios" / "El pacto de Estado debería ser posible: la casa se te va a quemar igual seas de izquierdas o de derechas".
Más información:Cuatro de los cinco mayores incendios de la historia han ocurrido en los últimos cuatro años
José Andrés Gómez Publicada 30 julio 2026 02:40h Las clavesLas claves Generado con IA
Víctor Resco lleva años advirtiendo de que España no podrá afrontar los incendios forestales únicamente con más medios de extinción. Años. Sin embargo, prácticamente nadie se había dado cuenta de la magnitud del problema hasta hace sólo unos días.
Catedrático de Ingeniería Forestal y Cambio Global de la Universidad de Lleida (ULL) y uno de los investigadores más reconocidos en el estudio de los grandes fuegos, ha centrado buena parte de su trabajo en analizar cómo el abandono rural, la acumulación de vegetación y el cambio climático están provocando incendios cada vez más intensos y difíciles de controlar.
Su diagnóstico ha quedado plasmado en un documento de la Real Academia de Ingeniería (RAI) en el que propone las bases de un pacto de Estado contra los incendios. Según el experto, bastaría con invertir 3.000 millones de euros anuales, mucho menos de lo que España ha gastado ya en extinguir los incendios declarados este verano, con todo el mes de agosto aún por delante.
Resco, cuyo teléfono no para de sonar estos días, reclama actuar de forma sostenida sobre el territorio, reducir el combustible forestal en zonas estratégicas y garantizar una inversión estable que no dependa de los cambios de Gobierno ni de la urgencia provocada por cada nueva oleada de fuegos.
¿Estamos entrando en la era de los megaincendios?
Lo que vivimos en España en los años 80 y 90 fueron unos incendios bastante grandes. Llegamos a tener más de 400.000 hectáreas quemadas algunos años. Entonces, el Estado y las autonomías decidieron invertir mucho en extinción. Eso permitió disminuir el área quemada.
Pero fue un espejismo porque no se estaban abordando las causas estructurales de los incendios. Se abordó un problema, pero no se buscó solucionarlo ni mitigarlo. Se buscó taparlo.
El problema es que, al no gestionar el combustible [la vegetación], éste ha ido aumentando, por lo que la intensidad de los incendios se ha ido incrementando también. De hecho, la intensidad de las temporadas de incendios ha aumentado entre un 30% y un 40% desde principios de siglo hasta ahora.
Desde el año 2018 o 2019, lo que estamos viendo es un repunte en el área quemada. En 2022, volvimos a superar las 300.000 hectáreas, y el año pasado llegamos a unas 400.000.
Se trata de algo que se ha ido cocinando lentamente durante mucho tiempo, a pesar de las advertencias que se habían hecho tanto desde el mundo de la ciencia como de la ingeniería. No es algo que que nos pille por sorpresa; al revés, es una catástrofe anunciada.
¿Qué es lo que más le preocupa de lo que estamos viendo?
Que esto es sólo el principio, es sólo el tráiler de lo que está por venir. Ahora estamos entrando en una situación donde tenemos complejos de incendios —se juntan varios— que pueden superar las 100.000 hectáreas. El año pasado estuvimos a punto de que eso ocurriera con los del noroeste de España, que superaron las 40.000 hectáreas por primera vez.
Este año se han juntado varios en un complejo de incendios de 80.000 hectáreas, y dentro de poco vamos a ver complejos de más de 100.000 hectáreas, situándonos en escenarios como los que se ven en California o en partes de Australia.
Si seguimos sin hacer nada, pensar en escenarios de un incendio de un millón de hectáreas en la Cordillera Cantábrica, en los Pirineos o en el Sistema Central, no voy a decir que sea posible mañana, pero en los años venideros la probabilidad de que ocurran irá en aumento.
No quiero que suene a que llega el fin del mundo. Lo que digo es lo que le diría un médico a un paciente que tiene una infección y decide no tomar antibióticos. "Si tienes una infección y no tomas antibióticos, esto se puede complicar y te puedes morir. Si te medicas, lo más probable es que no te pase nada". Con los incendios pasa lo mismo.
¿Los grandes incendios de estas semanas podrían haberse evitado con la adecuada gestión del territorio?
La propagación de muchos de estos incendios podría haberse evitado. En España no tenemos un problema de igniciones. El problema está en que hay más combustible. Y se quema más porque la atmósfera está más seca.
Estas son las dos razones que hacen que los incendios sean cada vez más vigorosos e intensos. Sobre la atmósfera deberíamos actuar, pero por desgracia no podemos, no depende de nosotros. Sobre lo que sí podemos actuar es sobre el combustible.
Si disminuimos la carga de combustible por debajo de las 10 toneladas por hectárea, la energía que va a desprender ese incendio será menor.
Esto no hay que hacerlo en toda la superficie nacional. Tenemos que ser estratégicos y gestionar en torno a un millón de hectáreas, que es un poco menos del 5% de la superficie forestal. En sitios estratégicamente distribuidos.
De esta forma, cuando haya un incendio, los bomberos podrán hacer su trabajo. El problema es que ahora no pueden hacerlo por la velocidad y la voracidad de las llamas
Estos días se debate sobre si tenemos suficientes medios de extinción en España para hacer frente a incendios cada vez más graves.
Cuando tienes un incendio de estas dimensiones, con perímetros de más de 1.000 kilómetros, no hay medios que consigan hacerle frente. Pero ni aquí ni en ningún lado. Los servicios de extinción tienen como premisa básica que salvar dos vidas es mejor que salvar una.
Eso significa que no se puede colapsar el sistema de extinción. Por tanto, hay zonas a las que directamente no se va porque hay otros incendios que se consideran más urgentes. Esto pasa, pero no significa que hagan falta más medios, sino que hace falta gestionar el combustible y tener unos montes donde no sea tan fácil desarrollar esos perímetros tan descomunales.
La sensación de muchos ciudadanos de que no ha ido nadie es real, pero es porque nos estamos enfrentando a un monstruo. La solución no pasa necesariamente por invertir en más medios, sino en lograr que los bomberos puedan apagar los incendios.
Lo que nos ha llevado a esta situación ha sido invertir solamente en medios de extinción. Comprar más aviones sólo hará que, dentro de unos años, los incendios sean todavía más graves y que, en lugar de perímetros de 1.000 kilómetros, los tengamos de 2.000 o de 3.000.
Pedro Sánchez repite estos días que es necesario un pacto de Estado. ¿Qué opinión le merece la propuesta?
Comparto la opinión de que hay que hacer un pacto de Estado. Sin embargo, yo creo que necesitamos un programa marco de adaptación al cambio climático, ya que el clima establece las bases de una sociedad y afecta a la agricultura, al turismo, a la energía y a cuestiones de salud pública como las olas de calor. De ese programa marco deberían colgar planes específicos para inundaciones, incendios, etc.
Lo que se ha planteado ahora mismo no es ni una cosa ni la otra, es una especie de ensalada de propuestas, algunas interesantes y otras que no vienen tanto a cuento. Desde mi punto de vista, ni soluciona el problema de los incendios, ni tiene la ambición necesaria para ser un programa marco de adaptación al cambio climático, ni aborda los incendios con la profundidad necesaria.
¿Es más urgente un pacto de Estado que se centre en la gestión de los incendios o en la crisis climática?
Las dos cosas son necesarias. Decidir qué es lo más urgente no me toca a mí, pero es evidente que adaptarse al problema de los incendios es muy urgente porque hay gente muriendo y afecta a infraestructuras y a casas. Es algo sobre lo que podemos empezar a actuar desde ya.
En el actual contexto político, ¿ve factible que el pacto de Estado pueda llegar a ser una realidad?
Lo veo difícil, pero tampoco sé cuál es la alternativa. Es necesario un pacto porque necesitamos una seguridad jurídica y económica a largo plazo. Si hoy se empezara a reducir el combustible, no notaremos un cambio en el comportamiento de los incendios hasta dentro de unos años.
Es posible que el Gobierno actual no sea el que se beneficie políticamente de los frutos de esa reducción de combustible. Por eso el formato debe ser el de pacto de Estado, para que no venga otro gobierno y cambie las reglas.
Les pagamos para que solucionen problemas, no para que los creen, así que debería ser posible llegar a acuerdos y no debería costar tanto. Esto es como politizar la toma de antibióticos por parte de quienes niegan la realidad científica. Negarlo es como negar la teoría atómica.
Además, si hablamos de incendios, la casa se te va a quemar igual seas de derechas o de izquierdas. A todo el mundo le interesa la gestión de combustible, da igual tu ideología.
¿Debería impedirse la construcción de viviendas en la interfaz urbano-forestal de la misma forma que existen limitaciones en áreas inundables?
Se debería tener en cuenta el riesgo de incendios en el urbanismo. A veces el problema es que se ha construido en medio del monte, pero otras veces el problema es el abandono rural, que hace que el bosque se esté comiendo los campos que antes rodeaban y daban seguridad a las urbanizaciones.
Al construir, el riesgo de incendios tiene que ser un factor a considerar al igual que las inundaciones. El propietario debe saber que cuando adquiere una casa adquiere un riesgo y unas responsabilidades. En zonas como California, las aseguradoras ya están dejando de asegurar casas en ciertos lugares, y probablemente aquí también querrán hacerlo cuando aumenten las pérdidas.
¿España debe prepararse para sufrir incendios como el de Los Ángeles del pasado año?
Un incendio exactamente como el de Los Ángeles no, porque aquí no construimos las casas con madera, pero sí pueden llegar a ser muy graves. Se pueden producir incendios, por ejemplo, en Collserola, en Móstoles, y en muchas zonas de la periferia de Madrid y de Barcelona.
Imagínate allí un incendio con un pirocúmulo de sexta generación, con tasas de propagación de más de 5 kilómetros a la hora. ¿Cómo evacúas a cientos de miles de personas? El tráfico estaría colapsado, los bomberos tendrían una capacidad de respuesta limitada y no podrían ni llegar.
El sistema estaría colapsado, y habría muchísima gente atrapada en las carreteras con llamas muy altas. Es algo que puede pasar, de lo que llevamos tiempo advirtiendo, pero nuevamente nos encontramos frente al paciente que no se medica pudiendo hacerlo.