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Reservatauro: ciclos largos, margen corto

Reservatauro: ciclos largos, margen corto
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La cría de ganado bravo y caballos exige años de inversión, manejo diario y una salida comercial incierta
Reservatauro: ciclos largos, margen corto

La cría de ganado bravo y caballos exige años de inversión, manejo diario y una salida comercial incierta

Regala esta noticia Añádenos en Google Ejemplares de ganado bravo en esta finca de Ronda. (SUR)

Julio J. Portabales

09/07/2026 a las 02:00h.

Los tiempos de la ganadería se miden en años, pero los márgenes siguen siendo estrechos. Un toro bravo necesita entre cuatro y cinco años de ... alimentación, manejo y cuidados para completar su ciclo, mientras que el caballo español exige selección, espacio e inversión constante sin una venta garantizada. Esto marca el día a día de Reservatauro, una finca de más de 200 hectáreas sita junto a Ronda, donde Rafael Tejada combina dos líneas ganaderas de alto coste con otras actividades que ayudan a equilibrar las cuentas.

De hecho, el modelo de Reservatauro se apoya por ello en la diversificación. A la actividad ganadera se suma una explotación orientada a las visitas, el turismo y la celebración de eventos dentro de las propias instalaciones. Los visitantes pueden acercarse al funcionamiento de la finca, conocer el manejo de los animales y entender una forma de vida vinculada a la dehesa. «Los ingresos que se producen por la entrada de visitantes hacen que se suplan las pérdidas que se generan normalmente con la cría de estos dos tipos de animales», explica.

Otro factor es de los costes, los cuales son especialmente elevados en el caso del toro bravo. Para que un ejemplar llegue a los cuatro años con la salud y la integridad necesarias para la lidia debe atravesar un proceso largo, durante el cual algunos animales se pierden. A ello se añaden los gastos de manejo, piensos, forraje y materias primas. Las sequías de los últimos años agravaron esta situación, ya que la finca no siempre pudo producir todo el alimento necesario para mantener al ganado durante el ciclo completo.

«El balance de un negocio exclusivamente ganadero siempre es deficitario», sostiene Tejada. A su juicio, la conservación del toro bravo y del caballo español depende en gran medida del patrimonio, la dedicación y el esfuerzo personal de los ganaderos. No se trata únicamente de mantener una explotación productiva, sino también de preservar animales que considera parte del patrimonio genético del país y que necesitan grandes espacios para desarrollarse.

El relevo generacional presenta en este sector algunas particularidades. Tejada cree que la pasión por la cría puede transmitirse con más facilidad que una actividad sostenida únicamente por motivos económicos. Sus hijos participan en tareas como el herraje o los saneamientos y mantienen contacto directo con la ganadería. La incógnita, señala, no es tanto si conservarán esa afición, sino si en el futuro podrán asumir la inversión que exige mantener cada año las explotaciones.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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