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Respiraciones, menos broncas... Pautas para afrontar el estrés de los exámenes

Respiraciones, menos broncas... Pautas para afrontar el estrés de los exámenes
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Siete de cada diez jóvenes lo sufren y no saben cómo gestionarlo

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Vivir | Padres e hijos Respiraciones, menos broncas... Pautas para afrontar el estrés de los exámenes

Siete de cada diez jóvenes lo sufren y no saben cómo gestionarlo

Jesús J. Hernández

Miércoles, 11 de marzo 2026, 19:10 | Actualizado 19:37h.

... sufre estrés. No es ninguna broma, son las conclusiones de un estudio de salud mental del Grupo Axa que ha encuestado a jóvenes de entre 18 y 24 años. Y ojo que la cosa no se queda ahí. El 23% asegura que tiene problemas de ansiedad.

Si no hemos estudiado hasta el último día y nos agobiamos... «es mala organización»

Silvia Álava

Psicóloga

Y si hemos sido más previsores pero aun así sentimos inquietud... Se llama «activación» en jerga psicológica y no tiene que ser un problema. «Activar un poco puede ser hasta bueno para rendir en una prueba. Lo que sucede es que, cuando los niveles son muy altos, interfiere y hasta bloquea el estudio», precisa la directora del área infantil de la clínica Álava Reyes.

Cuando sucede esto último conviene echar mano de determinadas estrategias que nos permitan afrontar la ansiedad no como una maldición de los dioses paganos, sino como un malestar que se puede controlar. Veamos cuáles son.

  1. Menos críticas

Si en la víspera del examen el chaval está al borde de un ataque de nervios, «lo primero es validar esa emoción y trasladarle que entendemos cómo se siente», señala la especialista. No es hora de críticas como «se veía venir», «ya te lo dije» o «si es que no has estudiado nada hasta ahora y llegan las prisas». Eso lejos de ayudar, ahonda la crisis. Tampoco sirve el célebre mandamiento de «¡cálmate!». Esa palabra «nunca jamás ha tranquilizado a nadie y sólo sumaremos el enfado» al cóctel. Es el momento de decir algo como «entiendo que estés preocupado por el examen» porque «valida la emoción y hace que estén más receptivos a escucharnos», explica Álava.

  1. Tono neutro

En estas situaciones, muchos chavales también tienen un diálogo interno negativo y debemos estar atentos para ayudarles a cambiar el tono en el que se hablan. «No hace falta que sea positivo, basta con que sea neutro, con que abandonen la clave negativa» porque esta es una época de miedos infundados. Frases como 'he estudiado suficiente' o 'lo voy a hacer bien' pueden virar esa anticipación negativa que nos lastra.

  1. Respira

Según la directora del área infantil de la clínica Álava Reyes, las técnicas de relajación también pueden aportar su granito de arena. «La respiración diafragmática», por ejemplo. Que consiste en inspirar lentamente por la nariz y luego espirar por la boca utilizando el diafragma, que está entre el tórax y el abdomen.

  1. ¿Es todo tu responsabilidad?

Una buena parte de esta historia ni siquiera tiene que ver con los chavales sino con una sociedad que es cada día «más competitiva». Eso se deja notar en todos los órdenes de la vida y también en las notas de acceso a muchas carreras. «Todas las 'bio' están por encima del 13 sobre 14», señala la psicóloga. Algunas incluso por encima del 13,5. Por eso, sugiere que «quizá debamos hacer una revisión y pensar si está siendo discriminatorio» ese acceso.

En esas últimas pruebas, en especial en la EBAU, cuando la vocación está muy clara, que se dispare la ansiedad es casi una consecuencia inevitable. Ahí también son efectivas las estrategias y las técnicas de relajación. De cualquier modo, los expertos abogan por «no patologizar» estas situaciones cotidianas. «Los exámenes son una situación ansiógena en sí misma. Y la vivimos como algo más peligroso de lo que es», concluye la especialista.

Los cuatro consejos concretos para aplicar en las horas de estudio

La psicóloga Blanca Fernández Tobar está ofreciendo algunas charlas para orientar a los alumnos con herramientas prácticas. Hay cuatro consejos muy concretos. El primero es «reducir la exposición al móvil durante las horas de estudio». Esto cuesta, pero evita mensajes y notificaciones. Dos: marcar ciclos de estudio realistas: nada de querer meternos un tocho enorme en 5 horas seguidas. El tercer consejo es priorizar el sueño, que ayuda a asimilar contenidos y baja el estrés y la irritabilidad. Y usar técnicas de aprendizaje, como mapas y esquemas. Para eso conviene analizar no tanto cuánto se estudia sino cómo.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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