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Retos de la defensa en Europa: combatir la fragmentación y reducir la dependencia de China

Retos de la defensa en Europa: combatir la fragmentación y reducir la dependencia de China
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El sector de la defensa en la Unión Europea está en pleno proceso de transformación ante el nuevo panorama geopolítico mundial. Los expertos ponen el foco en la necesidad de crear un mercado único, reclutar mano de obra especializada y avanzar en el desarrollo de las materias primas que requiere la nueva tecnología para reducir la dependencia del gigante asiático. Leer
VII Foro InternacionalRetos de la defensa en Europa: combatir la fragmentación y reducir la dependencia de China
  • BEATRIZ AMIGOT
Actualizado 20 MAY. 2026 - 16:08De izda. a dcha. Héctor Casado López, adjunto al director general de Estrategia e Innovación de Industria de Defensa, Secretaría de Estado de Defensa; Stefano Pontecorvo, expresidente de Leonardo; Juande Portillo, redactor de EXPANSIÓN y moderador del debate; y Rob Bauer, expresidente del Comité militar de la OTAN.Mauricio SkryckyExpansión

El sector de la defensa en la Unión Europea está en pleno proceso de transformación ante el nuevo panorama geopolítico mundial. Los expertos ponen el foco en la necesidad de crear un mercado único, reclutar mano de obra especializada y avanzar en el desarrollo de las materias primas que requiere la nueva tecnología para reducir la dependencia del gigante asiático.

Estos son los grandes desafíos a los que se enfrenta el Europa para poder jugar un papel relevante en la carrera armamentística actual según han reconocido los expertos durante su participación en el VII FORO INTERNACIONAL EXPANSIÓN, organizado en colaboración con el Think Tank The European House Ambrosetti.

Europa ha vivido durante décadas, beneficiándose de los llamados dividendos de la paz, una época marcada por la reducción del gasto militar, por la globalización económica y por la confianza en un orden internacional basado en reglas. Sostenido en buena parte por el paraguas defensivo, desplegado y sostenido por Estados Unidos, así como por los beneficios de la expansión del comercio internacional. Sin embargo, ese escenario ha cambiado radicalmente. En los últimos años y meses, la invasión rusa sobre Ucrania, la creciente rivalidad comercial entre Estados Unidos y China, el ataque de Estados Unidos e Israel sobre Irán y la respuesta bélica de Irán, sobre todo el el Marco de Oriente Próximo, el desarrollo de nuevos modelos de guerra híbrida y cibernética o la vulnerabilidad que han demostrado las cadenas de suministro también en el ámbito de la defensa. Este contexto tan convulso ha terminado acelerando los mayores planes de rearme a nivel internacional que se han visto desde el final de la Guerra Fría.

A esto se suman las presiones ejercidas por la segunda administración de Donald Trump sobre el resto de socios de la alianza Atlántica para incrementar su gasto militar, lo cual ha ocasionado algunas tensiones puntuales con algunos países como España. Hay que recordar que, ante la amenaza de Rusia, la OTAN acordó aumentar el gasto en defensa hasta el 5% del PIB para cada aliado; sin embargo, el presidente español Pedro Sánchez se negó a elevarlo más allá del 2,1%.

En este sentido, Rob Bauer, expresidente del Comité militar de la OTAN, explicó que "los objetivos de capacidad de la Haya, que se acordaron, en donde estaba también España, eran las listas de la compra de lo que tiene que comprar cada nación en los próximos 5 a 10 años para poder ser capaces de ejecutar los planes militares que los líderes habían acordado en cumbres anteriores. Rusia es la amenaza, necesitamos ser capaces de disuadir y defendernos de esa amenaza".

"Por tanto, es fascinante para mí ver que el presidente Sánchez se ha comprometido con los objetivos de capacidad, pero que piense que no necesita más del 2% del PIB de España. Yo no creo que eso vaya a funcionar", ha añadido Bauer "Esos planes de capacidad y esos objetivos militares tiene como finalidad ser capaces de defendernos de forma colectiva y, preferiblemente, disuadir a los rusos para que no lleguemos a la guerra; para conseguir eso, necesitamos que todos los aliados hagan exactamente lo que habían prometido. Sí, uno de los aliados no lo hace, vamos a tener un escudo incompleto. Y, por tanto, nuestra capacidad para defendernos colectivamente va a disminuir. Así que no sólo está asumiendo un riesgo España, sino que estamos también trasladando ese riesgo al resto del colectivo y eso no es bueno", ha insistido el expresidente del Comité militar de la OTAN.

"Si queremos paz, hay que prepararse para la guerra", ha defendido Bauer. "Tenemos que prepararnos para la guerra no sólo en términos militares, sino que también la sociedad en su conjunto, lo cual significa una industria de defensa que sea capaz de atender a las señales de demanda incrementada, que producción de energía también que esté blindada o, al menos, sea muy fuerte y que pueda sobrevivir a un ataque decidido. Todas esas cuestiones tienen que estar en el debate. Si eso ocurre, entonces los rusos no nos van a atacar porque sabrán que van a perder la guerra", ha añadido este experto.

En este sentido, Héctor Casado López, adjunto al director general de Estrategia e Innovación de Industria de Defensa, Secretaría de Estado de Defensa, ha respondido que "no todo es simplemente el gasto en inversión, que es importante y necesario para tener una buena disuasión, sino que España también está haciendo un gran esfuerzo con casi 4.000 hombres y mujeres de las tropas españolas repartidos en misiones internacionales".

Retos

Más allá del gasto, el ambicioso plan de rearme que ha puesto en marcha la Unión Europea pone también sobre la mesa otros retos para la industria de defensa europea.

"La defensa de Europa es una cuestión de la OTAN y de la UE, los aliados trabajando por tener una política de defensa común y Europa apostando por el reforzamiento de la industria. La autonomía estratégica a lo que le tiene que llevar es a tener la capacidad de proveerte de los sistemas de defensa. Esa autonomía estratégica lleva es a un impulso de la producción, evidentemente tenemos que producir más, y a un impulso de la integración", ha dicho Casado López.

Por su parte, Stefano Pontecorvo, expresidente de Leonardo, ha incidido en que "la fragmentación se está incrementando en la industria europea, en lugar de reducirse el número de sistemas ha aumentado hasta 35 en los últimos años mientras EEUU se mantiene en 12. El resultado es que no somos competitivos en los mercados mundiales. En primer lugar, porque EEUU tiene una política muy agresiva y, en segundo lugar, porque la inversión que dedican a una plataforma es cinco veces a la que una europea puede hacer".

Para mejorar esta situación, Pancorvo no apuesta por la consolidación entre las grandes empresas. "Yo no veo que Airbus compre Leonardo o viceversa o Rheinmetall. No creo que sea necesario eso. Lo que se puede hacer, y llevamos haciendo esto 30 años, es agregar el en torno a programas de compras y aprovisionamiento en los que se decide a qué se va a dedicar a cada país y las cuotas correspondientes".

"Otro de los temas que me preocupa mucho es el dominio chino de las tierras raras. En la fabricación de una silla puede haber hasta 12 materiales diferentes, pero si no los tienes se puede fabricar con madera solamente. Sin embargo, en tecnología si no tienes los materiales necesarios, no puedes. En Europa sólo hay dos empresas que pueden generar estas materias primas (una en Francia y otra en Estonia) pero no son suficientes. La dependencia de China es total. El país asiático domina 10 de las 12 materias primas que la OTAN considera críticas para la defensa europea", ha asegurado Pontecorvo.

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Fuente original: Leer en Expansión
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