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Revuelta republicana contra las concesiones de Trump a Irán: «Un tremendo error»

Revuelta republicana contra las concesiones de Trump a Irán: «Un tremendo error»
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La Casa Blanca se moviliza para defender que no beneficia a los ayatolás y que de algún modo debe acabar el conflicto iniciado en febrero
Revuelta republicana contra las concesiones de Trump a Irán: «Un tremendo error»

La Casa Blanca se moviliza para defender que no beneficia a los ayatolás y que de algún modo debe acabar el conflicto iniciado en febrero

Regala esta noticia Añádenos en Google Donald Trump. (AFP)

David Alandete

Corresponsal. Washington

18/06/2026 a las 17:17h.

El insólito acuerdo de Donald Trump con Irán ha provocado una rara coincidencia entre republicanos y demócratas en Washington. Legisladores de ambos partidos han exigido ... en las últimas horas que cualquier pacto definitivo pase por el Congreso y pueda ser sometido a votación, mientras denuncian que ni siquiera han tenido acceso al memorando aceptado por el inquilino de la Casa Blanca. El líder de la mayoría republicana en el Senado, John Thune, admite que su grupo sigue «a oscuras» sobre el contenido del documento, y líderes demócratas critican que la Administración apenas haya consultado al Capitolio durante toda la guerra, iniciada el 28 de febrero.

Reagan is rolling over in his grave. Iran’s nuclear ambitions were not curbed, and they have learned that threatening the Strait of Hormuz works and will undoubtedly leverage it in the future. Now, Iran gets to build brand-new infrastructure under this deal.

Before the war, the…

— U.S. Senator Bill Cassidy, M.D. (@SenBillCassidy) June 17, 2026

Las reservas se extienden por el Senado republicano. La senadora Joni Ernst ha afirmado que «un acuerdo de esta magnitud merece un análisis exhaustivo», mientras que su compañero de bancada Lindsey Graham, aunque considera positivo el marco inicial, admite que su gran duda es si Irán renunciará realmente a sus ambiciones nucleares y al apoyo a sus milicias aliadas.

Al otro lado del pasillo, los demócratas también muestran un profundo recelo, aunque centrado sobre todo en la falta de transparencia. El senador Chris Coons ha denunciado que la Administración «no informó ni consultó al Congreso prácticamente en ningún momento de esta guerra», mientras que Chris Murphy ha resumido la frustración en una frase: «El presidente lleva dos meses hablando de un acuerdo y seguimos sin haber visto nada».

La versión oficial

Con las críticas creciendo en el Capitolio y entre sectores conservadores, la Casa Blanca se movilizó este martes para tratar de fijar su versión del acuerdo. En una larga llamada con periodistas, altos funcionarios de la Administración leyeron uno por uno los catorce puntos del memorando. El objetivo era desmentir que Washington haya cedido ante Teherán y presentar el texto como un marco de negociación, no como un acuerdo definitivo.

Los responsables estadounidenses insistieron en varios mensajes. Aseguraron que EE UU no ha prometido aportar dinero para la reconstrucción de Irán, sino únicamente permitir inversiones de terceros países si Teherán cumple sus compromisos; que el levantamiento de las sanciones está vinculado al desmantelamiento verificable de aspectos clave del programa nuclear; y que el acceso del régimen a fondos congelados solo se produciría de manera gradual y condicionado a lo que describieron repetidamente como «buen comportamiento».

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      • mantener provisionalmente a Bill Pulte, un fiel aliado suyo y actual responsable de la agencia federal de financiación hipotecaria, sin experiencia en Inteligencia o seguridad nacional.

        La decisión provocó un choque poco habitual con los republicanos del Senado. El presidente de la Comisión de Inteligencia, Tom Cotton, había afirmado horas antes que la audiencia seguiría adelante salvo intervención directa de Trump y acabó calificando de «lamentable» la suspensión. El líder de la mayoría republicana, Thune, reconoció públicamente el malestar y admitió que su grupo tendría que ir avanzando «día a día» hasta que la Casa Blanca explicase sus planes.

        Crecientes dificultades

        Otra señal de las crecientes dificultades de Trump para mantener disciplinado a su partido ha sido el sonoro fracaso de su llamado fondo «contra la instrumentalización política», un programa de 1.800 millones de dólares destinado a indemnizar a personas que la Administración considerara perseguidas injustamente durante la etapa de Joe Biden. La iniciativa apenas sobrevivió dos semanas antes de ser retirada por el Departamento de Justicia ante una rebelión republicana y demandas judiciales.

        Senadores de su propio partido amenazaron con bloquear una ley clave de inmigración si la Casa Blanca no retiraba el plan, alarmados por la posibilidad de que dinero público pudiera acabar beneficiando a aliados políticos de Trump e incluso a algunos participantes en el asalto al Capitolio del 6 de enero de 2021. En una reunión privada, varios senadores llegaron a gritarle al fiscal general en funciones, Todd Blanche, y denunciaron que la medida tenía apariencia de «autobeneficio». Finalmente, el Departamento de Justicia dio marcha atrás y anunció que el fondo quedaba cancelado.

        El apoyo a Israel ha sido durante décadas uno de los pocos consensos casi sagrados del Partido Republicano

        Las crecientes críticas al acuerdo con Irán se han visto agravadas por otro factor especialmente sensible para los republicanos: la dureza inédita de Trump hacia Benjamín Netanyahu y su insistencia en que Israel actúe con más contención en Líbano para no poner en peligro las negociaciones con Teherán. El presidente llegó a afirmar que, «sin mí, no habría Israel» y advirtió de que el primer ministro hebreo «tiene que ser más responsable respecto a Líbano».

        Incluso llegó a describir a Netanyahu como «loco», un lenguaje prácticamente sin precedentes en un presidente estadounidense hacia un aliado hebreo. Para muchos republicanos y sectores proisraelíes en Washington, la idea de que Estados Unidos pueda estar presionando a Israel para limitar su campaña contra Hezbolá o retirar presión militar sobre Líbano mientras se negocia con Irán resulta profundamente incómoda.

        El malestar es particularmente notable porque el apoyo a Israel ha sido durante décadas uno de los pocos consensos casi sagrados del Partido Republicano. Aunque muchos de esos dirigentes siguen respaldando a Trump en público, las críticas a Netanyahu y la percepción de que el acuerdo podría beneficiar a Teherán antes de obtener concesiones irreversibles han empezado a abrir fisuras en el frente conservador y a alimentar la sensación de que el presidente está alejándose de algunas de las posiciones que definieron su primer mandato.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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