'La constelación del perro' es una fábula postapocalíptica entretenida pero no memorable, con destellos del genial autor de 'Alien'
Regala esta noticia Añádenos en Google Jacob Elordi da vida al protagonista, exmecánico y piloto de una vieja avioneta Cessna. 26/08/2026 a las 07:23h.Ridley Scott sigue estrenando películas a la increíble edad de 88 años. El hombre que firmó en 1982 'Blade Runner', la cinta de ciencia-ficción ... más influyente de todos los tiempos, el autor de esa obra maestra que fue 'Alien, el octavo pasajero', no siempre ha mantenido los mismos niveles de excelencia, aunque todos sus largometrajes los ha despachado con oficio y algunos destellos de genio.
Jacob Elordi, actor australiano de origen ondarrés, da vida al lacónico héroe protagonista. Cuando le vemos en los compases iniciales junto a su perro Jasper recuerda al Will Smith de 'Soy leyenda', adaptación del relato de Richard Matheson, en el que era el único hombre vivo sobre la Tierra. El personaje de Elordi no está tan solo. Convive en un aeródromo perdido entre bosques junto a un ¿exmilitar?, una máquina de matar encarnada por el gran Josh Brolin. De vez en cuando, el exmecánico vuela a bordo de su desvencijada Cessna hasta Denver, donde tuvo su otra vida junto a su mujer, que no superó la epidemia. Se aprovisiona de víveres e incluso entra en su antiguo hogar, donde le asaltan los recuerdos.
'La constelación del perro' es, claro está, una cinta de ciencia-ficción, aunque durante la mayor parte de su metraje está rodada casi con los códigos del western, lo que no es nada malo. Scott se detiene en mostrar la magnificencia de la Naturaleza. Y en contraste captura la amenazante ciudad abandonada, que la vegetación comienza a conquistar. Los villanos de la historia no son zombis sedientos de sangre humana, sino «carroñeros», tal como se les denomina, tribus de salvajes violentos y tatuados que recuerdan poderosamente a las huestes de la saga Mad Max. Sus ataques son repelidos por los colonos como si fueran indios que asaltan un rancho.
En este mundo sin vacunas y donde el dinero ya no sirve de nada, la esperanza está simbolizada en una familia de menonitas que vive de su granja como en el siglo XVIII y en unas voces que se escuchan por la radio, la promesa de un lugar sin violencia. Margaret Qualley y Guy Pearce dan vida a la familia de supervivientes con la que se encuentra el protagonista en su viaje hasta una Arcadia que a lo mejor únicamente está en su cabeza. Solo es cuestión de tiempo que los guapísimos actores se besen, aunque antes Elordi deberá superar el trauma que le atormenta.
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