El agustino Ángel Camino le conoce desde hace 25 años, se define como «su amigo del alma» y se enorgullece porque no ha cambiado: «Es una persona humilde y sencilla, un Papa cercano y humano»
Regala esta noticia Añádenos en Google El Papa abraza a Ángel Camino, su hermano agustino, en un encuentro privado en el Vaticano el pasado febrero. (R. C.)Madrid
12/06/2026 a las 00:07h.Uno de los últimos mensajes –si no el último– que envió Robert Prevost antes de convertirse en León XIV fue para Ángel Camino, agustino como ... el Papa y uno de sus «amigos del alma», como define este sacerdote la relación «intensa y profunda» que mantienen desde hace 25 años. «Ángel, muchas gracias por tu mensaje. Todo en las manos de Dios», le contestó a las palabras de Ángel, sorprendido al ver que su hermano de congregación estaba en la quiniela de los papables y era uno de los nombres que sonaba con más fuerza.
«Este es Roberto», sentencia Ángel, que, aunque no le gusta comparar, explica que Jorge Bergoglio era de «una forma de ser que no tenía nada que ver con Francisco: en Argentina era mucho más tímido, más recogido, más introvertido, y como Papa salió otro, más extrovertido; era un desconocido». En este caso no ha ocurrido así: «Robert y León son el mismo, el mismo Roberto que conocí hace 25 años: un hombre cercano y humano, una persona sencilla y humilde, profundamente inteligente, que escucha mirándote a los ojos, que sabe gobernar pero nunca gobierna a golpe de bastón», se enorgullece.
«En el trato corto le sigo llamando Roberto», confiesa el también vicario de Madrid, que desvela que el Papa dedica su tiempo de descanso a jugar al tenis
Fue en el año 2001 cuando se conocieron, durante el capítulo general en el que Robert Prevost fue nombrado prior general de la Orden de los Agustinos. La conexión entre ellos fue inmediata, «no me preguntes por qué, pero se creó una relación de amistad que dura hasta el día de hoy», explica el también vicario de la Archidiócesis de Madrid. «Nos hemos escrito muchas cartas, nos hemos guasapeado, me ha pedido favores... Ha sido una unidad muy grande, donde se demuestra que la amistad va mucho más allá del espacio y del tiempo», recalca. Ahora trata de escribirle «lo justo» y se ven menos. Pero Ángel asistió a la misa de inicio de Pontificado de León XIV, por expreso deseo de él y, al día siguiente, el 19 de mayo de 2025, formó parte del reducido grupo de veinte personas («todos hermanos de Chiclayo [Perú] salvo yo») que se sentaron a comer con él. «Que venga también Ángel» le dijo Robert Prevost a su secretario personal, Edgar. En ese almuerzo personal dejó claro que no traía un «discurso preparado» y que para él cada cargo que le encomendaban era «una sorpresa». «Nos contó que una religiosa de Perú le dijo una frase que le ha resultado profética durante toda su vida: 'Recuerde, padre, que nuestro Dios es el Dios de las sorpresas y cada día te da otra'», les desveló.
Pero no ha sido el único encuentro entre estos dos amigos. Además de cenar juntos en Madrid, Camino tuvo un encuentro personal con el Papa de 15 minutos el pasado 11 de febrero. Este sacerdote acudió al Vaticano con un grupo de setenta cardiólogos del Hospital Ramón y Cajal de Madrid a los que recibía el Pontífice en audiencia. La sorpresa llegó cuando se enteró de que León XIV quería tener un encuentro privado con su amigo agustino en el que, una vez más, dejó a un lado su papel de Papa y volvió a ser el «Roberto de siempre», que le iba preguntando cómo se encontraba «el padre Manuel, cómo está el de Santander», le interrogaba por los problemas de cada uno, porque «se acuerda de todo». Es más –explica con asombro Ángel–, «cuando se abrió el cuarto y le vi, vestido de Papa, le extendí la mano y él me la quitó para darme un abrazo». Un gesto que –reconoce este agustino– no es habitual en León XIV, que, además, «no es un hombre de emociones, es más bien frío».
«El Pontífice está realmente impactado, abrumado por la acogida. El silencio que había en la vigilia de los jóvenes es lo que más le emocionó», asegura
Ángel Camino supo antes que nadie del deseo del Papa de visitar Madrid en el mes de junio. Así se lo expresó en ese encuentro. Su argumento para ser de sus primeros viajes es el importante peso de la diócesis de Madrid: no hay ningún país en Europa que tenga tantos seminaristas (98) ni tantos sacerdotes en activo (1.500). «En Europa os tienen que mirar a vosotros, a Madrid», le dijo.
Volverá a visitar España
Y esta visita, sin duda, no le ha decepcionado. «Roberto –se le escapa a Ángel, que reconoce que «en el trato corto le sigo llamando Roberto»– está realmente impactado, abrumado por la acogida. Le ha llegado hasta la última fibra», asegura. Considera que el acto que más le ha marcado en su estancia en Madrid ha sido la vigilia con los jóvenes. «El silencio que había, la oración le ha conmovido muchísimo», sostiene. Pero también la misa en Cibeles. «Y lo que no se esperaba bajo ningún concepto es lo que se encontró en el Bernabéu: se le veía completamente emocionado», destaca.
«Este viaje marcará un antes y un después. Madrid no es la misma ciudad, ahora hay una primavera nueva en España», dice convencido
Este agustino está convencido de que este viaje marcará «un antes y un después» en un país en el que «la fe no estaba de moda». «Madrid no es la misma ciudad. Ahora hay una primavera nueva en España». De igual manera, está seguro de que el tema de los abusos –que se ha comprometido a estudiar– «dejará de ser un tabú con él». Y que volverá a España. «Ha mencionado ya Zaragoza, Santiago de Compostela...», deja caer.
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