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Rodrigo Cortés, una malla de historias

Rodrigo Cortés, una malla de historias
Artículo Completo 830 palabras
Vaya por delante que este es un libro serio. Rodrigo Cortés no es un llena páginas ni un junta palabras de los que abundan por nuestros lares. 'Hija del cielo' es una novela que el autor ha necesitado escribir de la misma manera que su protagonista, la 'hija del cielo' del título, necesita soltarlo todo, y esa perentoriedad de su voz parece un trasunto del impulso que llevó a Cortés a escribir este libro redondo, feroz a ratos, irónico a veces, humorístico también. Y grave. Hay en la nueva novela de Rodrigo Cortés muchas cosas interesantes, pero sobre todo destaco una: la voz de su protagonista, una chica que vive encerrada en alguna clase de institución de tipo carcelario-religioso. La 'hija del cielo' del título, o hija del cielo y de todos los diablos, añadiría yo , vive encerrada en un cuartucho sin ventanas, situado en una institución que recuerda vagamente a aquel Patronato de Protección a la Mujer que renació en 1941 tras una pausa republicana (su origen se remonta al inicio mismo del siglo XX). Narrativa 'Hija del cielo' Autor Rodrigo Cortés Editorial Random House Año 2026 Páginas 248 Precio 20,90 euros Valoración ****Esa institución en la que hasta comienzos de los ochenta del siglo pasado se recluía a las mujeres que iban por lo que el poder creía que eran malos caminos. La novela no pierde apenas el tiempo especificando lugares ni tiempos. No hay aquí costumbrismo ni realismo ni zarandajas de esa naturaleza. La voz dicharachera y dolorida, simpática y furiosa de la hija del cielo sostiene toda la novela, que me ha parecido apasionante. Nos habla, de tú, una preadolescente que solo quiere salir del agujero en el que la han metido, y que soporta con impaciencia las discusiones con el cura que regenta la institución. Que se pone nerviosa con las monjas que están a cargo del lugar. Y es a través de la voz cómo el lector entiende la situación, la personalidad complejísima de la protagonista, un angelito del cielo que sabe lo que es el infierno. No me resisto a poner una pequeña muestra de esto segundo: «…una vez colgué un gato donde el camino de santa Quiteria, a mitad del sendero, en un sauce, para que se le verían bien las vidas. Y, cuando le desnuqué, ¡pum!, las perdió todas de golpe». Esto suena a menudo a Bataille, a 'La literatura y el mal', y en eso radica su grandeza, sin concesiones. La niña, capaz de escaparse de la habitación «por los sueños» tuvo sus llagas, y cuenta: «Me ataron bien atada, por mi bien».Es en la no ocultación de lo inhumano de esa voz donde encuentro una de las principales virtudes de esta obra sin concesionesLa novela discurre toda con un nivel de intensidad altísimo . Una novela construida mediante una malla de historias que cuenta historias con métodos indirectos, mediante un coro de voces de sus actores principales, y disparatados diálogos de la niña con el sacerdote que es el mandamás del lugar. El más disparatado, por cierto, es él. Ella pone la desesperación y también el humor, pues la suya es una voz burlona, absurda, exigente por el hartazgo de tanto dolor que se le inflige… Y feroz. Con un grado de ferocidad que duele escuchar (lees como si la estuvieras escuchando). Es en la no ocultación de lo inhumano de esa voz donde encuentro una de las principales virtudes de esta obra sin concesiones. Ni al puritanismo biempensante ni al decoro, sin que sea en absoluto indecorosa, que no se me entienda mal. Una voz que cae simpática casi siempre, que nos hace reír con sus desafíos al cura insoportablemente antipático, neciamente cerril… hasta que suelta un ramalazo que va más allá de todo lo aceptable. Aclaro, por si hiciera falta, que me gustan las novelas que tratan de «el corazón humano en conflicto consigo mismo», que es lo único sobre lo que, según Faulkner , vale la pena escribir. Por eso me atrevo a afirmar que Rodrigo Cortés nos ha regalado una novela extraordinaria. La voz conmovedora, burlona y temible de su 'Hija del cielo' me acompañará el resto de mis días. Porque es una voz inolvidable.

Vaya por delante que este es un libro serio. Rodrigo Cortés no es un llena páginas ni un junta palabras de los que abundan por nuestros lares. 'Hija del cielo' es una novela que el autor ha necesitado escribir de la misma manera que ... su protagonista, la 'hija del cielo' del título, necesita soltarlo todo, y esa perentoriedad de su voz parece un trasunto del impulso que llevó a Cortés a escribir este libro redondo, feroz a ratos, irónico a veces, humorístico también. Y grave.

Hay en la nueva novela de Rodrigo Cortés muchas cosas interesantes, pero sobre todo destaco una: la voz de su protagonista, una chica que vive encerrada en alguna clase de institución de tipo carcelario-religioso. La 'hija del cielo' del título, o hija del cielo y de todos los diablos, añadiría yo, vive encerrada en un cuartucho sin ventanas, situado en una institución que recuerda vagamente a aquel Patronato de Protección a la Mujer que renació en 1941 tras una pausa republicana (su origen se remonta al inicio mismo del siglo XX).

Esa institución en la que hasta comienzos de los ochenta del siglo pasado se recluía a las mujeres que iban por lo que el poder creía que eran malos caminos. La novela no pierde apenas el tiempo especificando lugares ni tiempos. No hay aquí costumbrismo ni realismo ni zarandajas de esa naturaleza.

La voz dicharachera y dolorida, simpática y furiosa de la hija del cielo sostiene toda la novela, que me ha parecido apasionante. Nos habla, de tú, una preadolescente que solo quiere salir del agujero en el que la han metido, y que soporta con impaciencia las discusiones con el cura que regenta la institución. Que se pone nerviosa con las monjas que están a cargo del lugar.

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Y es a través de la voz cómo el lector entiende la situación, la personalidad complejísima de la protagonista, un angelito del cielo que sabe lo que es el infierno. No me resisto a poner una pequeña muestra de esto segundo: «…una vez colgué un gato donde el camino de santa Quiteria, a mitad del sendero, en un sauce, para que se le verían bien las vidas. Y, cuando le desnuqué, ¡pum!, las perdió todas de golpe».

Esto suena a menudo a Bataille, a 'La literatura y el mal', y en eso radica su grandeza, sin concesiones. La niña, capaz de escaparse de la habitación «por los sueños» tuvo sus llagas, y cuenta: «Me ataron bien atada, por mi bien».

Es en la no ocultación de lo inhumano de esa voz donde encuentro una de las principales virtudes de esta obra sin concesiones

La novela discurre toda con un nivel de intensidad altísimo. Una novela construida mediante una malla de historias que cuenta historias con métodos indirectos, mediante un coro de voces de sus actores principales, y disparatados diálogos de la niña con el sacerdote que es el mandamás del lugar. El más disparatado, por cierto, es él. Ella pone la desesperación y también el humor, pues la suya es una voz burlona, absurda, exigente por el hartazgo de tanto dolor que se le inflige… Y feroz.

Con un grado de ferocidad que duele escuchar (lees como si la estuvieras escuchando). Es en la no ocultación de lo inhumano de esa voz donde encuentro una de las principales virtudes de esta obra sin concesiones. Ni al puritanismo biempensante ni al decoro, sin que sea en absoluto indecorosa, que no se me entienda mal.

Una voz que cae simpática casi siempre, que nos hace reír con sus desafíos al cura insoportablemente antipático, neciamente cerril… hasta que suelta un ramalazo que va más allá de todo lo aceptable. Aclaro, por si hiciera falta, que me gustan las novelas que tratan de «el corazón humano en conflicto consigo mismo», que es lo único sobre lo que, según Faulkner, vale la pena escribir. Por eso me atrevo a afirmar que Rodrigo Cortés nos ha regalado una novela extraordinaria. La voz conmovedora, burlona y temible de su 'Hija del cielo' me acompañará el resto de mis días. Porque es una voz inolvidable.

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Fuente original: Leer en ABC - Cultura
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