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Rosa Pérez Solano, una mujer en la Málaga del siglo XVIII

Rosa Pérez Solano, una mujer en la Málaga del siglo XVIII
Artículo Completo 933 palabras
Conocida como benefactora de un convento de monjas catalinas, también fue una destacada protagonista del comercio marítimo malagueño

A la sombra de la historia

Rosa Pérez Solano, una mujer en la Málaga del siglo XVIII

Conocida como benefactora de un convento de monjas catalinas, también fue una destacada protagonista del comercio marítimo malagueño

Regala esta noticia Añádenos en Google Archivo Histórico Provincial de Málaga. (Archivo Histórico Provincial de Málaga)

Víctor Heredia

24/08/2026 a las 23:21h.

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El nombre de Rosa Pérez Solano es conocido porque financió la construcción de un convento a finales del siglo XVIII. En concreto, del monasterio de ... las monjas dominicas de la Aurora y Divina Providencia, situado en la calle Andrés Pérez, que es el único recinto conventual femenino de la Málaga de los siglos modernos que ha llegado intacto a nuestros días. Pero Rosa merece atención por otros aspectos que van más allá de su labor benefactora con una comunidad monástica.

Todos ellos se habían asentado en la ciudad a mediados del siglo XVIII y formaban parte del denominado Alto Comercio Marítimo, es decir, el selecto grupo de mercaderes extranjeros que dominaba los contactos comerciales de Málaga con el exterior.

El matrimonio Klentze Pérez Solano habitaba una casona en la plaza de Arriola que construyeron para su residencia

Klentze era oriundo del ducado de Mecklemburgo, en el norte de Alemania. En Málaga constituyó la sociedad mercantil Klentze, Hoppe y Compañía, de la que era el principal capitalista junto a Federico Hoppe. Es decir, los socios eran, al mismo tiempo, cuñados. Ricardo Huelin afirma que el tercer cuñado, Lachambre, actuaría como gerente de la sociedad, quedando los negocios en familia a través de los vínculos creados por las hermanas Pérez Solano.

El matrimonio entre Rosa y Juan Klentze se había celebrado en 1746. La casa de comercio familiar se fue asentando y se convirtió en una de las más importantes de la ciudad. La apertura del comercio con América, que empezó a liberalizarse a partir de 1765, aumentó las posibilidades de negocio de las compañías del Alto Comercio Marítimo, que vieron cómo crecían sus ganancias y su influencia en la sociedad malagueña.

El fallecimiento de su marido en 1776 permitió que saliera a la luz la capacidad empresarial de Rosa Pérez Solano. Desde ese momento se puso al frente de la actividad mercantil y, según los datos aportados por Aurora Gámez a partir de los fondos del Archivo de Indias, se convirtió en una de las principales cargadoras de mercancías en el puerto de Málaga. Hay noticias de que compró bergantines y fletó varios navíos con cargas destinadas a Veracruz, La Guaira y Río de la Plata. Gámez nos informa de que exportaba géneros andaluces y extranjeros y que importaba cuero desde Montevideo.

Entre sus bienes había 16 casas en distintos lugares de la ciudad, los cortijos de Roldán y Gamarra y otro en Antequera

La viuda de Klentze, por tanto, continuó y amplió la actividad mercantil de su marido. Éste, poco antes de morir, había adquirido en 1775 la hacienda de Nuestra Señora de los Ángeles, más conocida como Teatinos, que había pertenecido anteriormente a la Compañía de Jesús.

Juan y Rosa no habían tenido descendencia, por lo que sus propiedades pasaron a manos de sus sobrinos, hijos de sus hermanas Josefa y Antonia. Entre esos bienes había dieciséis casas en distintos lugares de la ciudad, los cortijos de Roldán y Gamarra y otro en Antequera.

El matrimonio Klentze Pérez Solano habitaba una casona situada en la plaza de Arriola que construyeron expresamente para su residencia. Cuenta Ricardo Huelin que en los salones de su mansión se celebraron durante muchos años tertulias y reuniones en las que participaban miembros de la colonia de comerciantes alemanes y nórdicos asentada en Málaga, a los que se sumaban aristócratas y eclesiásticos. En la fachada de esta casa había curiosas pinturas murales, lamentablemente perdidas.

Escudos de Pérez Solano en Museo de Artes Populares e iglesia de las Catalinas. (V. H.)

Los escudos de Rosa

El convento de la Aurora y Divina Providencia, con su iglesia (ahora denominada oficialmente como de Santa Catalina), es el único edificio conventual femenino anterior al siglo XIX que se mantiene en pie. Las monjas dominicas lo abandonaron en 2006. El convento se conservó gracias a la afortunada intervención de los herederos de Rosa Pérez Solano. José de Lachambre alegó en 1873 frente a las autoridades locales sus derechos de propiedad sobre el inmueble, evitando así su demolición. En el interior de la iglesia, sede de la Cofradía de Viñeros, están las armas de la benefactora, en el centro del arco toral que separa la nave del presbiterio. Siguiendo la descripción del investigador Antonio Lara, presenta un roble (por Pérez) y un sol de oro, con bordura con cuatro cabezas de serpiente (por Solano). En la casa de la plaza de Arriola se instaló a mediados del siglo XIX una posada. El edificio fue demolido en la década de 1970. El escudo de los Pérez Solano fue trasladado al Museo de Artes Populares, donde se puede ver en el patio que da al pasillo de Santa Isabel. Otro lugar vinculado a esta mujer que todavía existe es la Hacienda de Teatinos, sede en la actualidad del Instituto San Telmo.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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