Moscú aprovecha el descrédito de las potencias occidentales y busca ocupar su hueco en el continente
Regala esta noticia El líder del gobierno militar maliense, Assimi Goita, se reúne con diplomáticos rusos. (Reuters)Moscú
29/04/2026 Actualizado a las 16:01h.El pasado lunes los insurgentes islamistas de Mali, en su intento de derrocar al gobierno, se toparon con los mercenarios rusos del Africa Korps, oficialmente ... denominados Cuerpo Expedicionario Ruso. Al día siguiente, las autoridades locales celebraron el éxito militar de sus tropas y de los llamados contratistas rusos que los apoyaban en el combate para evitar la materialización del golpe de Estado que se produjo en el país africano.
El del Afrika Corps (AK), a pesar de ser un grupo paramilitar que está controlado por las autoridades rusas, sigue el camino que ya abrieron hace años sus predecesores, los infames mercenarios de Wagner: luchar por los intereses del Kremlin en África. Medios rusos como 'Nezavisimaya Gazeta' publicaron artículos en los que señalaron que el enfrentamiento del lunes fue todo un desafío ante una alianza rebelde de gran tamaño que desplegó cientos de efectivos contra localidades clave como Gao, Kati y Savar.
'Pack de supervivencia del régimen'
El mismo rotativo añadió que los mercenarios impidieron un escenario como el sirio, en el que los rebeldes consiguieron doblegar al ejército regular y conquistar el poder. Medios occidentales como la BBC, sin embargo, han publicado que este mismo cuerpo de soldados se ha visto obligado a retirarse de algunas posiciones de Mali ante esta ofensiva rebelde, y señalan que la influencia rusa en África no cuenta con tan buena salud como en 2020.
A cambio de este apoyo militar, los mercenarios consiguen para Rusia preferencia a la hora de extraer y exportar oro y otras materias primas, así como la venta de combustibles. En otros países los recursos que obtienen son diferentes, como diamantes, litio e hidrocarburos. Moscú obtiene concesiones mineras y contratos energéticos a cambio de lo que algunos medios anglosajones llaman 'pack de supervivencia del régimen', que incluye asistencia militar, seguridad y los servicios de los mercenarios.
La defensa del Ejecutivo maliense fue el último ejemplo de la influencia rusa en este continente. AK tiene presencia en una docena de países, principalmente en el Sahel. República Centroafricana, Burkina Faso, Chad, Guinea Ecuatorial, Níger, RD del Congo, Mozambique, Uganda, Libia y Sudán son solo algunos de los confirmados en tener presencia de AK. Y parece que esta presencia irá para largo, tal y como confirmó el Ministerio de Defensa de Rusia este martes. «Las unidades del Cuerpo Africano de las Fuerzas Armadas rusas continúan realizando misiones y están preparadas», reza el comunicado de las autoridades rusas.
Desprestigio occidental
Allí donde antes Francia, y en menor medida otras potencias, ejercían su influencia, Rusia busca ahora ocupar su lugar. Moscú se beneficia tanto de la mala relación de París con sus antiguas colonias como de su buena fama en estos países. Desde los tiempos soviéticos, el país euroasiático ganó la imagen de país libertador y anticolonial que todavía perdura en el continente africano. Junto con China, este siglo XXI ha sido el de la llegada a África. Y parece que para quedarse. La presencia rusa ha ido incrementándose desde el año 2020.
Y a menudo es bienvenida. Uno de los ejemplos más visibles de este apoyo son las diferentes protestas de países como Burkina Faso, Níger y Mali, en las que la población arremetía contra Francia y ondeaba banderas rusas y llevaba fotografías del presidente ruso Vladímir Putin. Y sobre los ataques de esta semana las autoridades malienses señalaron que estaban orquestados «por potencias extranjeras», sin concretar cuáles.
Afrika Korps, fundada en 2023 bajo la tutela del Ministerio de Defensa ruso,sigue el camino de los mercenarios Wagner. Esos ya fueron el puño de hierro de Moscú en el continente, y lucharon contra insurgentes de diferente índole a la vez que protegían a dirigentes locales. El ejemplo más sonado fue el de Mozambique. Tras luchar contra rebeldes islamistas incluso se hizo una película de acción sobre estos combates donde se retrató a estos soldados de fortuna como héroes. Ahora este nuevo cuerpo de contratistas, el eufemismo utilizado a menudo para enmascarar su verdadera naturaleza, ocupa el vacío que dejaron los hombres del fallecido Yevgueni Prigozhin.
Este grupo fue acusado de numerosas violaciones de los derechos humanos y de ejecuciones sumarias en países africanos y de Oriente Medio. Medios internacionales apuntaron que el grupo tuvo presencia entre 2017 y 2021 en al menos 20 países africanos, entre ellos Sudán, República Centroafricana, Burkina Faso, Swatini, Lesotho, Zimbabwe, Angola, Guinea y Guinea Bissau. Bajo un control más estricto del Kremlin, ahora Afrika Corps mantiene viva la presencia rusa en el continente para asegurar que Rusia cuenta con suministros de materiales clave.
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