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Rusia ha encontrado en China algo más importante que drones: un entrenamiento secreto para la guerra en Ucrania

Rusia ha encontrado en China algo más importante que drones: un entrenamiento secreto para la guerra en Ucrania
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La escena tuvo lugar hace unos meses. Soldados ucranianos dejaron sorprendidos a instructores británicos cuando descubrieron que muchos ejércitos de la OTAN todavía no utilizaban redes antidrón de forma habitual. Después de varios años de guerra, Ucrania estaba empezando a enseñar a Occidente cómo sobrevivir en un frente dominado por drones. Mucho más que drones. Durante buena parte de la guerra de Ucrania, la relación entre China y Rusia se ha interpretado sobre todo en términos económicos y tecnológicos. Pekín compraba petróleo y gas ruso mientras empresas chinas aparecían vinculadas al suministro de componentes electrónicos, drones y maquinaria útil para la industria militar rusa.  Sin embargo, las revelaciones a las que ha tenido acceso Reuters sobre el entrenamiento secreto de militares rusos en instalaciones chinas apuntan a algo mucho más profundo: China no estaría limitándose a sostener indirectamente la economía de guerra rusa, sino participando en la formación táctica y doctrinal de soldados que luego regresan directamente al frente ucraniano. Eso cambia enormemente la dimensión de la relación entre ambos países. En Xataka China está ganándole la partida a EEUU con una estrategia sencilla: fabricar misiles hipersónicos al precio de un Tesla La guerra como aula militar. Según los documentos y fuentes de inteligencia europeas, unos 200 militares rusos fueron entrenados discretamente en China a finales de 2025 bajo un acuerdo firmado entre altos mandos de ambos países. El programa incluía formación en drones FPV, guerra electrónica, aviación del ejército, infantería mecanizada y desminado.  Algunas sesiones se desarrollaron en centros militares de Pekín, Nankín, Zhengzhou o Shijiazhuang. Lo importante no es solo el número de soldados, relativamente pequeño, sino el perfil de muchos de ellos: instructores y mandos capaces de retransmitir ese conocimiento a unidades enteras una vez de vuelta en Ucrania. En otras palabras, China no estaría simplemente enviando tecnología, sino ayudando a perfeccionar la manera en la que Rusia libra la guerra moderna. China aprende mientras Rusia combate. Ocurre que la relación también beneficia enormemente a Pekín. El Ejército Popular de Liberación no ha combatido una gran guerra desde hace décadas y la invasión rusa de Ucrania se ha convertido en el mayor laboratorio militar real del planeta. Rusia aporta experiencia directa de combate en drones, trincheras, guerra electrónica y desgaste masivo. China aporta capacidad industrial, simuladores avanzados, producción tecnológica y métodos de entrenamiento cada vez más sofisticados.  El intercambio resulta extremadamente valioso para ambos. Moscú consigue acceso a tecnología y formación difícil de obtener bajo sanciones occidentales, mientras Pekín puede observar cómo funcionan realmente armas, tácticas y doctrinas modernas sin verse implicado oficialmente en el conflicto. Revolución silenciosa. El corazón de toda esta cooperación gira alrededor de los drones. Ucrania ha transformado por completo la forma de combatir utilizando FPV baratos capaces de destruir blindados, posiciones fortificadas e incluso helicópteros. Rusia tuvo que adaptarse rápidamente a esa realidad y ahora parece estar recurriendo a China para profesionalizar aún más parte de ese ecosistema.  Los documentos describen entrenamiento con simuladores de vuelo, uso coordinado de drones con morteros, guerra electrónica contra drones enemigos y sistemas físicos de interceptación mediante redes. Todo ello refleja hasta qué punto la guerra moderna está dejando de depender exclusivamente de grandes plataformas tradicionales para centrarse cada vez más en sistemas baratos, masivos y muy difíciles de neutralizar. La preocupación de Europa. Para las agencias europeas, lo verdaderamente inquietante es que parte de esos militares entrenados en China ya habrían participado posteriormente en operaciones de combate en Crimea ocupada y Zaporiyia. Eso significa que el conocimiento adquirido en instalaciones chinas termina aplicándose directamente sobre el campo de batalla europeo.  Pekín, por su parte, continúa defendiendo públicamente una posición neutral y sigue presentándose como posible mediador de paz, pero este tipo de cooperación erosiona seriamente esa imagen. A ojos de muchos gobiernos occidentales, China estaría entrando en una zona gris mucho más sensible: no enviar tropas propias ni armas oficialmente, pero sí contribuir a mejorar la capacidad operativa rusa en una guerra activa contra Ucrania. En Xataka China ya tiene drones capaces de disparar con precisión quirúrgica a 100 metros. No es una buena noticia para Taiwán Alianza cada vez más militar. La revelación confirma además hasta qué punto la asociación “sin límites” anunciada por Xi Jinping y Vladímir Putin antes de la invasión de 2022 ha evolucionado mucho más allá de simples ejercicios conjuntos o declaraciones diplomáticas. China y Rusia ya no parecen limitarse a coordinar posiciones políticas frente a Occidente, están empezando a compartir conocimientos prácticos de combate, entrenamiento y doctrina.  El detalle más significativo quizá sea precisamente el secretismo de los acuerdos: prohibición de cobertura mediática, restricciones de información a terceros y programas desarrollados discretamente lejos del foco internacional. Todo ello sugiere que ambos países entienden perfectamente la sensibilidad política de una cooperación que, aunque todavía indirecta, acerca cada vez más a China al funcionamiento real de la guerra en Ucrania. Imagen | Vitaly V. Kuzmin En Xataka | El cierre del estrecho de Ormuz ahoga la economía china. Su única salida energética es un histórico pacto con Putin En Xataka | Mientras todos miraban a Ormuz, Rusia ha encontrado una ruta mucho más importante para abastecer de drones a Irán - La noticia Rusia ha encontrado en China algo más importante que drones: un entrenamiento secreto para la guerra en Ucrania fue publicada originalmente en Xataka por Miguel Jorge .
Rusia ha encontrado en China algo más importante que drones: un entrenamiento secreto para la guerra en Ucrania

China y Rusia ya no parecen limitarse a coordinar posiciones políticas frente a Occidente

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Miguel Jorge

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La escena tuvo lugar hace unos meses. Soldados ucranianos dejaron sorprendidos a instructores británicos cuando descubrieron que muchos ejércitos de la OTAN todavía no utilizaban redes antidrón de forma habitual. Después de varios años de guerra, Ucrania estaba empezando a enseñar a Occidente cómo sobrevivir en un frente dominado por drones.

Mucho más que drones. Durante buena parte de la guerra de Ucrania, la relación entre China y Rusia se ha interpretado sobre todo en términos económicos y tecnológicos. Pekín compraba petróleo y gas ruso mientras empresas chinas aparecían vinculadas al suministro de componentes electrónicos, drones y maquinaria útil para la industria militar rusa. 

Sin embargo, las revelaciones a las que ha tenido acceso Reuters sobre el entrenamiento secreto de militares rusos en instalaciones chinas apuntan a algo mucho más profundo: China no estaría limitándose a sostener indirectamente la economía de guerra rusa, sino participando en la formación táctica y doctrinal de soldados que luego regresan directamente al frente ucraniano. Eso cambia enormemente la dimensión de la relación entre ambos países.

En XatakaChina está ganándole la partida a EEUU con una estrategia sencilla: fabricar misiles hipersónicos al precio de un Tesla

La guerra como aula militar. Según los documentos y fuentes de inteligencia europeas, unos 200 militares rusos fueron entrenados discretamente en China a finales de 2025 bajo un acuerdo firmado entre altos mandos de ambos países. El programa incluía formación en drones FPV, guerra electrónica, aviación del ejército, infantería mecanizada y desminado. 

Algunas sesiones se desarrollaron en centros militares de Pekín, Nankín, Zhengzhou o Shijiazhuang. Lo importante no es solo el número de soldados, relativamente pequeño, sino el perfil de muchos de ellos: instructores y mandos capaces de retransmitir ese conocimiento a unidades enteras una vez de vuelta en Ucrania. En otras palabras, China no estaría simplemente enviando tecnología, sino ayudando a perfeccionar la manera en la que Rusia libra la guerra moderna.

China aprende mientras Rusia combate. Ocurre que la relación también beneficia enormemente a Pekín. El Ejército Popular de Liberación no ha combatido una gran guerra desde hace décadas y la invasión rusa de Ucrania se ha convertido en el mayor laboratorio militar real del planeta. Rusia aporta experiencia directa de combate en drones, trincheras, guerra electrónica y desgaste masivo. China aporta capacidad industrial, simuladores avanzados, producción tecnológica y métodos de entrenamiento cada vez más sofisticados. 

El intercambio resulta extremadamente valioso para ambos. Moscú consigue acceso a tecnología y formación difícil de obtener bajo sanciones occidentales, mientras Pekín puede observar cómo funcionan realmente armas, tácticas y doctrinas modernas sin verse implicado oficialmente en el conflicto.

Revolución silenciosa. El corazón de toda esta cooperación gira alrededor de los drones. Ucrania ha transformado por completo la forma de combatir utilizando FPV baratos capaces de destruir blindados, posiciones fortificadas e incluso helicópteros. Rusia tuvo que adaptarse rápidamente a esa realidad y ahora parece estar recurriendo a China para profesionalizar aún más parte de ese ecosistema. 

Los documentos describen entrenamiento con simuladores de vuelo, uso coordinado de drones con morteros, guerra electrónica contra drones enemigos y sistemas físicos de interceptación mediante redes. Todo ello refleja hasta qué punto la guerra moderna está dejando de depender exclusivamente de grandes plataformas tradicionales para centrarse cada vez más en sistemas baratos, masivos y muy difíciles de neutralizar.

La preocupación de Europa. Para las agencias europeas, lo verdaderamente inquietante es que parte de esos militares entrenados en China ya habrían participado posteriormente en operaciones de combate en Crimea ocupada y Zaporiyia. Eso significa que el conocimiento adquirido en instalaciones chinas termina aplicándose directamente sobre el campo de batalla europeo. 

Pekín, por su parte, continúa defendiendo públicamente una posición neutral y sigue presentándose como posible mediador de paz, pero este tipo de cooperación erosiona seriamente esa imagen. A ojos de muchos gobiernos occidentales, China estaría entrando en una zona gris mucho más sensible: no enviar tropas propias ni armas oficialmente, pero sí contribuir a mejorar la capacidad operativa rusa en una guerra activa contra Ucrania.

En XatakaChina ya tiene drones capaces de disparar con precisión quirúrgica a 100 metros. No es una buena noticia para Taiwán

Alianza cada vez más militar. La revelación confirma además hasta qué punto la asociación “sin límites” anunciada por Xi Jinping y Vladímir Putin antes de la invasión de 2022 ha evolucionado mucho más allá de simples ejercicios conjuntos o declaraciones diplomáticas. China y Rusia ya no parecen limitarse a coordinar posiciones políticas frente a Occidente, están empezando a compartir conocimientos prácticos de combate, entrenamiento y doctrina. 

El detalle más significativo quizá sea precisamente el secretismo de los acuerdos: prohibición de cobertura mediática, restricciones de información a terceros y programas desarrollados discretamente lejos del foco internacional. Todo ello sugiere que ambos países entienden perfectamente la sensibilidad política de una cooperación que, aunque todavía indirecta, acerca cada vez más a China al funcionamiento real de la guerra en Ucrania.

Imagen | Vitaly V. Kuzmin

En Xataka | El cierre del estrecho de Ormuz ahoga la economía china. Su única salida energética es un histórico pacto con Putin

En Xataka | Mientras todos miraban a Ormuz, Rusia ha encontrado una ruta mucho más importante para abastecer de drones a Irán

Fuente original: Leer en Xataka
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