Un soldado ucraniano camina este jueves junto a vehículos destruidos en la ciudad de Kostiantynivka, en primera línea del frente. Reuters
Europa Rusia recluta unos 1.000 kenianos para luchar en Ucrania: muchos fueron engañados con falsas promesasUn informe del Servicio de Inteligencia Nacional keniano revela que a muchos les dijeron que iban a trabajar en seguridad y logística.
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G. Domínguez /Agencias Publicada 19 febrero 2026 19:54h Actualizada 19 febrero 2026 20:44hLas claves nuevo Generado con IA
Vladimir Putin necesita soldados y los busca en África. Rusia ha reclutado al menos a 1.000 ciudadanos de Kenia para luchar en Ucrania, una cifra que confirma las escenas difundidas en redes sociales, en las que las tropas rusas se ríen de sus nuevos camaradas de armas, de quienes dicen que serán usados como "carne de cañón".
Según un informe del Servicio de Inteligencia Nacional keniano (NIS, por sus siglas en inglés) presentado ante el Parlamento del país africano, muchos de estos reclutas fueron engañados por agentes que les prometían trabajos bien remunerados en materia de seguridad y logística en el extranjero.
"Las agencias han estado atrayendo a los kenianos, a los que prometen condiciones de servicio lucrativas, como salarios de unos 300.000 chelines al mes (cerca de 2.000 euros) y bonificaciones generosas de entre 900.000 (unos 5.900 euros) y 1,2 millones de chelines (unos 7.900 euros), además de otorgarles la ciudadanía rusa", afirmó el líder de la mayoría de la Asamblea Nacional (Cámara baja), Kimani Ichung'wah, encargado de difundir el informe.
El diputado explicó que estas agencias se aprovechan del "alto desempleo y la desesperación" de los jóvenes del país africano, y que los captan a través de las redes sociales o agencias de trabajo y viajes como Global Face Human Resources, dirigida por el keniano Festus Omwamba, o Talent Shepherd Agency.
Las campañas de reclutamiento se centran en varones de entre 20 y 50 años, entre los que no solo se encuentran civiles, sino también expolicías y exmilitares que "están desesperados por oportunidades" en el extranjero.
Además, estas agencias habrían estado coludiendo con el personal aeroportuario del Aeropuerto Internacional Jomo Kenyatta (JKIA), con agentes de la Dirección de Inmigración, de la Dirección de Investigaciones Criminales y la Autoridad Nacional de Empleo, para facilitar la salida de los reclutas.
La mayoría de los nuevos reclutas usan visados de tránsito hacia Turquía o Emiratos Árabes Unidos (EAU), aunque el aumento de las intercepciones en Kenia ha hecho que muchos de ellos se trasladen primero a destinos como Uganda, la República Democrática del Congo (RDC) o Sudáfrica, mientras que otros ya se encontraban en la diáspora.
Entrenamiento mínimo
En el documento también se destaca que los entrenamientos duran entre nueve días y tres semanas, algo que "ningún Ejército del mundo hace", lo que significa que "básicamente les están dando un arma para que vayan y mueran" en el frente de batalla.
Ichung'wah informó de que actualmente 39 kenianos están hospitalizados, 30 han sido repatriados, 28 están desaparecidos, 35 están desplegados en campamentos, 89 están en la línea del frente, uno está detenido y otro ha completado el contrato.
Las víctimas que han logrado volver, a menudo mutiladas, lo han conseguido con la ayuda de la Embajada de Kenia en Moscú.
El lunes pasado, el ministro de Asuntos Exteriores y la Diáspora de Kenia, Musalia Mudavadi, anunció que el próximo mes de marzo viajará a Moscú para abordar precisamente esta cuestión.
Desde el inicio de la invasión rusa de Ucrania en febrero de 2022, se ha reportado la presencia de cientos de africanos luchando en el bando ruso. Aunque algunos lo hacen de manera voluntaria como mercenarios, otros han denunciado engaños y coacciones.
Ucrania ha revelado que ciudadanos de países como Somalia, Sierra Leona, Togo, Cuba y Sri Lanka, entre otros, están capturados en campos ucranianos, si bien la mayoría de ellos mueren o resultan gravemente heridos antes.
El Gobierno sudafricano ha reconocido al menos 17 de sus ciudadanos fueron engañados con falsas ofertas de trabajo o entrenamiento de seguridad en Rusia que terminaron como mercenarios en el Donbás, en apoyo de las fuerzas rusas.
Estos hombres firmaron contratos en ruso tras llegar a Rostov del Don y fueron enviados al frente para cavar trincheras y combatir, según relataron a periodistas y a sus familias.
El caso ha derivado en investigaciones en Sudáfrica por posible violación de la ley que prohíbe a sus ciudadanos prestar asistencia militar no autorizada a Estados extranjeros o grupos mercenarios.