Pedro Sánchez y Begoña Gómez a su llegada a la misa oficiada por el papa León XIV en la basílica de la Sagrada Familia de Barcelona. RTVE
España Sánchez, "ateo a secas", acude en Barcelona a su primera misa como presidente e intenta hacer ver que el Papa avala su políticaEs la primera celebración religiosa no funeral a la que acude. Sí estuvo en las de Montserrat Caballé, Fernández Vara y David Sassoli.
Sánchez llegó acompañado de un séquito de catorce ministros. A la misa de Cibeles, en Madrid, sólo fue Milagros Tolón.
Más información: Junts pide ahora que Sánchez y Feijóo también hablen catalán: "El Papa lo hizo más en una hora que ustedes en toda su carrera".
David G. Maciejewski Publicada 10 junio 2026 21:18h Actualizada 10 junio 2026 21:37h Las clavesLas claves Generado con IA
Era la primera vez quePedro Sánchez acudía a una misa no funeral, pero no hubo conversión ni epifanía. Él, "ateo a secas" confeso y primer presidente del Gobierno en jurar la Constitución sin crucifijo ni Biblia, apenas se mostró emocionado ante la ceremonia oficiada por el papa León XIV.
Había expectación. Sánchez y Begoña Gómez cruzaron la nave central de la Basílica de la Sagrada Familia de Barcelona hacia las 19:45, justo antes que los Reyes.
Caminaron despacio, solemnes, conversando entre ellos, mirando hacia arriba mientras señalaban la magnitud del templo, de 45 metros de altura, donde hoy se inaugura oficialmente la Torre de Jesucristo coincidiendo con el centenario de la muerte de Antonio Gaudí.
El presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, y su esposa Begoña Gómez asisten a la misa oficiada por el Papa León XIV en la Sagrada Familia. Alejandro García EFE
Los acompañaban, al paso, las notas solemnes del órgano de la basílica. El público los miraba de reojo, en silencio. Minutos después llegaron Felipe VI y Letizia. A diferencia del presidente, los monarcas fueron avalados por un sentido aplauso.
Los Reyes se sentaron en el presbiterio, a pocos metros de la primera bancada, donde estaban Sánchez y Begoña acompañados de Francina Armengol, presidenta del Congreso de los Diputados, y de Salvador Illa, presidente de la Generalitat.
Sánchez acudió con un séquito de catorce 'apóstoles' ministeriales; casi un pleno en comparación con la misa de Cibeles en Madrid, celebrada en domingo, donde la única representante del Gobierno fue Milagros Tolón, ministra de Educación.
En la bancada estaban el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska; el de Transportes, Óscar Puente; la de Vivienda, Isabel Rodríguez; el de Justicia, Félix Bolaños, y el de Exteriores, José Manuel Albares.
El Papa abarrotó Cibeles con su misa de más de un millón de peregrinos sin batir los récords de Benedicto XVI y Juan Pablo IISara Aagesen (Transición Ecológica), Margarita Robles (Defensa), Jordi Hereu (Industria), Ángel Víctor Torres (Política Territorial), Diana Morant (Ciencia), Arcadi España (Hacienda) y Ana Redondo (Igualdad) también hicieron acto de presencia.
De Sumar acudieron Yolanda Díaz, vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, y Ernest Urtasun, de Cultura.
Pedro Sánchez saluda al papa León XIV durante su llegada a la Basílica de la Sagrada Familia, en Barcelona. Moncloa
El Papa arrancó el rito pronunciando un breve saludo en catalán y una oración en castellano que dio paso al Kyrie y al Gloria de la Misa VIII De Angelis. Durante toda la celebración, el Santo Padre combinó ambas lenguas.
A lo largo de la misa, Sánchez y Begoña se limitaron a cumplir con el protocolo: levantarse y sentarse cuando tocaba y agachar la cabeza durante las oraciones, sin recitar ninguna. Tampoco comulgaron.
Sánchez, mientras los asistentes comulgaban.
En busca del aval político
Desde su llegada a España, el PSOE ha intentado apropiarse del discurso de Su Santidad para dar a entender que el máximo representante de la Iglesia Católica está en sintonía con sus tesis.
La propia Elma Saiz, portavoz del Gobierno y ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, dijo que ve un "espaldarazo desinteresado" en las palabras del Papa en materia migratoria y un "aliado" en su "visión humanista".
La presencia del Presidente en la Basílica de la Sagrada Familia no fue, por tanto, consecuencia de un arrebato de fervor religioso, sino pura estrategia política. Buscaba la fotografía.
Sánchez, sin embargo, lo justificó alegando que era la primera visita apostólica que recibía España en 15 años. También que el país se encuentra en un momento óptimo en sus relaciones entre Iglesia y Estado.
El Papa León XIV (c) saluda al Rey Felipe VI (2i) a su llegada a la celebración de la Santa Misa presidida por el Papa León XIV, a 10 de junio de 2026. Europa Press
Incluso obvió los alegatos de León XIV en el Congreso de los Diputados a favor de la vida (es decir, contra el aborto y la eutanasia) y contra la crispación política y se quedó sólo con la parte del mensaje que le interesaba, es decir, el relativo a la inmigración, la defensa del multilateralismo y la lucha contra la tecnocasta.
Pero que el Papa agite la encíclica Magnifica Humanitas y defienda "huir de los enfoques identitarios" y abrazar "la dignidad de la persona, el destino universal de los bienes y la opción por los pobres" no implica avalar las políticas de Sánchez.
Tampoco lo exculpa de su responsabilidad, directa o indirecta, en los escándalos judiciales que lo señalan como "el one".
Ni lo exime de dar explicaciones sobre el caso Leire, sobre Santos Cerdán, sobre la imputación de Zapatero, sobre Begoña Gómez, sobre los casos Koldo y Ábalos, sobre el visto para sentencia de David Sánchez o sobre cómo fue posible que la mano derecha del Fiscal General del Estado se reuniera también con la fontanera.
El papa León XIV durante la celebración de la misa en la Sagrada Familia de Barcelona.
Sánchez sólo fue a la misa del Papa por conveniencia. Y lo hizo, paradójicamente, en Barcelona, no en Madrid, en compañía de Illa, uno de los pocos presidentes autonómicos que resisten a la tempestad electoral.
Sánchez, el "ateo a secas"
La postura ideológica de Pedro Sánchez frente a los eventos religiosos siempre ha estado profundamente marcada por su visión ideológica.
Él mismo se definió en una entrevista con Risto Mejide como "ateo a secas" y defendió la separación entre la Iglesia y el Estado, así como que la religión "tiene que estar en las iglesias" y relegada al "ámbito privado".
No en vano fue el primer presidente que juró la Constitución frente al Rey sin crucifijo ni Biblia.
Bajo esta premisa, durante sus más de 3.000 días de mandato siempre ha priorizado los actos civiles sobre los litúrgicos, y cuando ha acudido a un evento religioso ha sido con motivo de un funeral.
Pedro Sánchez (i) junto a varias autoridades a su llegada a la celebración de la Santa Misa presidida por el Papa León XIV, a 10 de junio de 2026, en Barcelona. Europa Press
Estuvo en el de Montserrat Caballé en octubre de 2018, celebrado en Barcelona, donde hubo una ceremonia católica con misa; en el de David Sassoli, expresidente del Parlamento Europeo, para el que viajó a Roma; y en el de Guillermo Fernández Vara, compañero de partido, que fue en Olivenza.
Sin embargo, Sánchez siempre se ha ausentado de las grandes tragedias nacionales y de los funerales de Estado. En su lugar, ha querido organizar homenajes de carácter laico.
Por ejemplo, no acudió a la gran misa funeral en la Catedral de la Almudena por las víctimas de la Covid-19 alegando que tenía un almuerzo con el primer ministro de Portugal, el socialista António Costa.
Aunque llegó de aquel viaje cuatro horas antes del funeral, decidió no acudir, lo que le valió acusaciones de "anticlericalismo" y de "falta de sensibilidad" por parte del PP.
Pedro Sánchez saluda al papa León XIV durante su llegada a la Basílica de la Sagrada Familia, en Barcelona. Moncloa
Tras el accidente del tren de Adamuz, en Córdoba, en el que fallecieron 45 personas, el Gobierno intentó organizar un funeral laico que se tuvo que suspender por el rechazo de los familiares. El Obispado preparó un funeral católico al que acudieron los Reyes y tres ministros. Sánchez se eximió.
Tampoco fue a la misa por los 237 fallecidos por la dana en Valencia. En su lugar, optó por celebrar un homenaje civil en el Museo del Príncipe Felipe en la Ciudad de las Artes y las Ciencias.
Su distanciamiento de los ritos católicos también ha sido evidente en sus ausencias diplomáticas y papales.
Sánchez fue uno de los únicos presidentes europeos ausentes en el funeral del papa Francisco. Para ello, alegó que era una decisión "puramente diplomática" y que Felipe VI ya ostentaba la representación de España.
Sánchez y el grupo de ministros, dándose la paz.
Poco le importó que los primeros ministros de Bélgica, Luxemburgo y Reino Unido acompañaran a sus respectivos monarcas, o que José Luis Rodríguez Zapatero sí acudiera al de Juan Pablo II con Juan Carlos I.
Tampoco fue a la misa que dio inicio al pontificado de León XIV. Ni a la que dio el pasado domingo el Pontífice en la Plaza de Cibeles previa a la procesión del Corpus Christi.
En su lugar viajó junto a Begoña Gómez al festival de música Primavera Sound, donde se dejó ver disfrutando de conciertos de Gorillaz y My Bloody Valentine.