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Sánchez convierte el pulso con Trump en su gasolina

Sánchez convierte el pulso con Trump en su gasolina
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Moncloa rechaza las especulaciones sobre un adelanto electoral aunque cree haber logrado oxígeno enun momento difícil

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Pedro Sánchez, presidente del Gobierno EP Sánchez convierte el pulso con Trump en su gasolina

Moncloa rechaza las especulaciones sobre un adelanto electoral aunque cree haber logrado oxígeno enun momento difícil

Paula De las Heras

Madrid

Domingo, 8 de marzo 2026, 00:17

... el uso de las bases de Morón y Rota para los bombardeos contra Irán? En Ferraz la respuesta es contundente: «Muchísimo». Y no es solo, dicen, que active a la izquierda, sino que incluso también ha provocado un cierto sentimiento de empatía entre votantes de la derecha que ni ven con buenos ojos las agresiones del imprevisible presidente de los Estados Unidos ni tienen ningún deseo de encontrar a España embarcada en un conflicto bélico decidido de manera unilateral por terceros sin justificación clara.

En Moncloa rechazan la idea con argumentos institucionales. Alegan que lo que requiere el momento para España es «estabilidad y liderazgo internacional». Pero un ministro lo resume a las claras. «¿Convocar para qué?». No cree que en este momento haya opción alguna de una victoria. El último panel de Electomanía apunta a una subida del PSOE que, a costa de sus socios de la izquierda, estaría cerca de alcanzar al PP (28,3% frente a 30,5%), pero los populares y Vox sumarían el 50% de los votos.

Lo que sí creen en el Gobierno es que Sánchez ha conseguido sintonizar con una mayoría social, como ocurrió cuando enarboló la bandera contra la aniquilación israelí de Gaza. Y no es poco en un momento en el que la legislatura parece atascada, con la mayoría de investidura descompuesta –como volvió a visualizarse hace diez días, cuando Junts tumbó el real decreto ley del escudo social— y en mitad de un ciclo electoral que, a la espera de lo que ocurra el próximo domingo en Castilla y León, está sirviendo para confirmar el avance de la extrema derecha y el desánimo del electorado socialista.

La posición del jefe del Ejecutivo no está exenta de riesgos. Trump no ha cumplido hasta ahora sus amenazas específicas contra España, y el Gobierno confía en que el paraguas de la Unión Europea amortigüe cualquier represalia. Pero es cierto que si Estados Unidos optara por ser selectivo, podría hacer daño. En su primer mandato impuso, por ejemplo, aranceles de hasta el 25-30% al aceite de oliva de los que se eximió a Grecia, y eso provocó una caída del 60% en las exportaciones de aceituna negra española.

Miedo a la inflación

El propio presidente evidenció este viernes cierto temor, además, a que las repercusiones de la guerra sobre los precios del gas y el petróleo puedan acabar pasándole factura y por eso mismo trató de ponerse la venda, en su comparecencia junto al primer ministro portugués, el conservador Luis Montenegro, en la cumbre hispano-lusa de Huelva, al insistir en que si eso ocurre la culpa será de quienes iniciaron la contienda.

En todo caso, existe en la dirección del PSOE la convicción de que la confrontación, muy medida y sin ataques directos, con Trump y su mundo, del que también forman parte los «tecnoligarcas» como Elon Musk, se ha convertido en una suerte de gasolina que alimenta el relato al que Sánchez sigue fiando la remontada. Un relato que en Ferraz creen que no termina de funcionar en las lizas autonómicas, pero que sí puede hacerlo en las futuras generales en las que, además esperan que haya habido tiempo para probar que la corrupción de José Luis Ábalos y Santos Cerdán fue en beneficio propio y no del PSOE.

En el Ejecutivo miraban esta semana con agrado a la prensa internacional. El Financial Times presentó a Sánchez como la «némesis» del presidente estadounidense y The Economist le reconoció «autoridad» para abanderar un «alternativa progresista» al modelo que propugna la Administración estadounidense, dado el éxito de sus políticas económicas. Los equilibrios de la italiana Giorgia Meloni, que el jueves aseguró que tampoco ella apoya la guerra, o de Emmanuel Macron, con un mensaje similar, han venido además a reafirmarles –lo proclamó este sábado Sánchez en su mitin en Soria– en que, contra lo que decía el PP, no era que estuvieran solos, sino que se atrevieron a ser los primeros. «Como con Gaza», presumen.

El PSOE está muy interesado en reforzar esa imagen de referente internacional y ya vuelca todos sus esfuerzos, según explican en la dirección federal, la Movilización Progresista Global, la convención de líderes que tendrá lugar los días 17 y 18 de abril en Barcelona para coordinar respuestas al «autoritarismo, la extrema derecha y la erosión del multilateralismo». Una cita que contará, entre otros, con el brasileño Luiz Inácio Lula da Silva y que, en la práctica, sustituirá a conferencia para la paz anunciada en la primera la ejecutiva federal de 2026.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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