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Se acuerdan de alguna película en la que el protagonista abandona su morada por un túnel excavado en el suelo no sin antes conectar algunas bombas que estallarán cuando llegue el enemigo? Estas elecciones que ha convocado Pedro Sánchez, con el trasfondo de los dos decretos que quiere aprobar en la Diputación Permanente, siguen ese mismo guión.
Nueve de cada diez economistas saben que los decretos (incluso el más venial) son perniciosos para decenas de miles de españoles (muchos vulnerables) que están buscando un alquiler, porque reducirán la oferta y provocarán subidas de precios. Pero a Sánchez le da exactamente igual porque lo que le interesa es colar el bulo de que son para parar el desahucio de Maricarmen.
Para él lo importante una vez más no es lo real sino ese relato que sirve para movilizar al electorado buscando un enemigo ficticio, como hacía Franco con la Pérfida Albión.
En este caso son los fondos buitre, aunque ese es el señuelo porque en realidad va contra todos los rentistas. Ciudadanos contra fondos buitre, que en estas circunstancias viene a ser lo mismo que cowboys contra alienígenas, una superproducción de La Moncloa films, dirigida al público más friki. No va a tener fácil encandilar a la gente porque, después de ocho años gobernando, podía haber hecho vivienda pública y no la ha hecho. Si hubiera puesto el mismo empeño que ha gastado en controlar la Fiscalía, el Constitucional, Televisión Española y el CIS, la vivienda hoy no sería un problema. Hacer que sea la Diputación Permanente la que, de forma fraudulenta y contraviniendo la voluntad del Parlamento hace solo cuatro días, apruebe los decretos es simplemente la bomba que Sánchez está cebando por si llega al poder la oposición. La maniobra constituye otro hito en su ránking de indignidades desde que asumió el poder. Indigno fue otorgar una amnistía inconstitucional para lograr el apoyo de los amnistiados. Inmoral fue suprimir el delito de sedición para lograr el apoyo de los sediciosos. Mezquino fue pervertir la composición del Constitucional hasta ponerlo a su servicio. E insultante es que ahora una Diputación Permanente, que debería ser una representación proporcional del Congreso, enmiende la voluntad del Parlamento. Insultante es que todo lo haga por decreto, cuando al único que le aprieta la urgencia y la extrema necesidad es a él. Sánchez es el que necesita que no se hable de Ceuta, de la corrupción de su familia y de sus estrechos colaboradores, de sus maniobras con el voto exterior, de su fiscal general o de las joyas de Zapatero.
La Constitución Española fue redactada por hombres honorables que creyeron que iba a ser aplicada por personas honorables. Ni se les pasó por la cabeza que a medida que el pueblo tuviera mayor formación, los principios democráticos estuvieran consolidados y las instituciones fueran más sólidas, alguien llegara al poder para retorcerla hasta hacerla sangrar con todo tipo de artimañas.
Todavía no se sabe si los decretos del Gobierno serán los mismos o serán maquillados para que pasen como nuevos, pero si los aprueba la Diputación Permanente entrarán en vigor y tendrá que ser el nuevo Gobierno quien los derogue. Ahí está la gran trampa en la que Sánchez está poniendo todo su empeño. Se trata cebar la bomba que va a permitir lanzar a la calle (esa minoría que presenta falazmente como mayoría social) contra el nuevo Ejecutivo que salga de las urnas. Desde el minuto uno Sánchez prepara su particular kale borroka con su ejército de indignados contra el nuevo Ejecutivo, al que le responsabilizará de la herencia que él deja. Salarios miserables, precios de la vivienda, tanto para alquiler como para compra, disparados, clima político envenenado, pensiones quebradas, instituciones devastadas...
Durante los últimos meses, el presidente y su equipo se han encargado de cargar contra los jueces por investigar su corrupción, ayer fue el propio Sánchez el que atacó al Parlamento, diciendo que no representaba a la calle. Puede que sea verdad, pero tal vez no en el sentido que él cree. Por eso las elecciones van a ser purificadoras.
En cuanto a los decretos, Sumar, ERC o Podemos están en ese contubernio ideado por Sánchez, pero ¿se va a prestar también el PNV? Si el grupo nacionalista votó de forma crítica el primer decreto, diciendo que era insuficiente, ¿va a volverlo a votar ahora en la Diputación Permanente, cuando sabe que es un mero ardid para crispar, falseando la voluntad democrática?
Luis Aragonés frente al 'decreto Maricarmen'Maricarmen es la excusa para endosar a otro el muerto de la viviendaEl desahucio de Maricarmen: Mucho buitre (político) y poco fondo Comentar ÚLTIMA HORA-
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