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Política

Sánchez esconde la fecha de los Presupuestos para jugar con la detonación electoral

Sánchez esconde la fecha de los Presupuestos para jugar con la detonación electoral
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El jefe del Ejecutivo no ofrece pistas de cuándo llevará los Presupuestos al Congreso, algo que podría condicionar un adelanto electoral Leer

La bola se enseña. Mírenla, aquí está: losPresupuestos. Se pone encima de la mesa. Se tapa con uno de los tres vasos. Y empieza el juego. Se mueven. ¿Cuándo se presentarán las Cuentas Públicas? Pedro Sánchez juega a esconder cuándo presentará en el Congreso los números para 2027. Una decisión que, fuentes gubernamentales, dicen que se tomará a lo largo del descanso estival. «A ver cómo nos sienta a todos el verano». Ese paso es importante. No ya sólo porque la Constitución fije que deban presentarse antes del 1 de octubre, sino porque el presidente del Gobierno ya abrió la puerta a adelantar los comicios si no lograba aprobar los Presupuestos. De ahí que se reserve, de momento, en secreto ese carta, la fecha. Porque hoy día parece misión imposible que salgan adelante, y la presión si decaen será difícil de gestionar.

En La Moncloa tienen claro que las elecciones generales serán en 2027. Falta concretar cuándo. El presidente del Gobierno públicamente mantiene el mensaje de que queda un año de mandato -«queda un año para culminar esta legislatura, un año para culminar reformas, para seguir avanzado», dijo este martes-, pero ya abrió la puerta a que si caen los Presupuestos podría haber adelanto. En el Gobierno y en el PSOE muchos manejan el primer trimestre de 2027 como franja posible. De consumarse esta hipótesis, se cumpliría, además, la aspiración de muchos cargos y dirigentes socialistas que quieren que las generales sean antes que las municipales y autonómicas que se celebran en mayo, para que no les pase como en 2023, cuando recibieron la penalización de la política nacional.

«Convocar las elecciones en 2027 ya es agotar la legislatura», reflexionan en su equipo preguntados por la fecha. «Llegar a 2027 es agotar», insisten. El propósito sigue siendo llegar lo más lejos posible, pero «no descartamos nada».

La fecha en la que el Congreso dictamine si las Cuentas Públicas superan las enmiendas a la totalidad o si se tumban o validan es clave. Eso podría condicionar la fecha de las elecciones. «Nuestra intención es presentarlos en 2026, aprobarlos en 2026 y la intención y voluntad es que las legislaturas duren lo que constitucionalmente se establece», expuso Sánchez a la pregunta de iba a cumplir con el artículo 134 de la Constitución, que establece que el Gobierno deberá presentar ante el Congreso los Presupuestos «al menos tres meses antes de la expiración de los del año anterior».

De momento, el Ejecutivo no ha sido capaz de aprobar la senda de estabilidad en el Congreso, tumbada hasta en dos ocasiones en este mes de julio. El PNV avisa de que sin Cuentas Públicas «será muy difícil continuar» y Junts no parece muy partidario de dar esta bombona de oxígeno a Sánchez, por más que la posible vuelta de Carles Puigdemont esté más cerca tras el pronunciamiento favorable a la amnistía del Tribunal de Justicia de la UE. De hecho, el Gobierno ha pospuesto a después del verano el ambicioso decreto que tenía previsto aprobar en este último Consejo de Ministros del curso por falta de apoyos para sacarlo adelante en el Congreso.

A la espera de poner fecha, Sánchez protagonizó este martes un balance de curso político que derivó en balance y reivindicación de sus ocho años de Gobierno. Una suerte de carta de presentación de su candidatura. «Es una cuestión del calendario», justifican en La Moncloa. Sánchez suele comparecer semestralmente con el pretexto de rendir cuentas de las promesas cumplidas. Pero, en este ocasión, su larga exposición fue la llave que encendió el motor de la carrera electoral. «Sacamos pecho de la legislatura. Reivindicamos nuestro proyecto de país frente a lo que tenemos delante».

Sánchez se apoyó en los datos macroeconómicos, en la creación de empleo y en las inversiones sociales -educación, sanidad, dependencia...- para presentar una España que «ha avanzado». De hecho, lanzó incluso una idea que bien pudiera pasar por eslogan de campaña: ser el Gobierno «de la agenda del sentido común», una agenda que, dijo, «comparte el Gobierno con el conjunto de la mayoría social del país».

En su intervención, en su amplio retrato, eso sí, no mencionó la corrupción. La esquivó. Pero tuvo que abordarla a preguntas de los periodistas. Mantuvo que confía en la presunción de inocencia de José Luis Rodríguez Zapatero; calificó de «intachable» el rescate a Plus Ultra y defendió la profesionalidad de su hermano, David Sánchez, cuya condena por prevaricación calificó de «injusta». En cuanto a la investigación judicial a su mujer, Begoña Gómez, la tildó de «causa política», quejándose de que las acusaciones populares las ejercen partidos como el PP y Vox.

Fuente original: Leer en El Mundo - España
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