En un Congreso pendiente de las declaraciones de Víctor de Aldama, José Luis Ábalos y Koldo García en el Tribunal Supremo, por las implicaciones que puedan tener para el presidente del Gobierno y para el PSOE, Pedro Sánchez se ha visto las caras con el líder de la oposición y con la portavoz del PNV, ambos conscientes de que se enfrentan a un rival en débil posición parlamentaria y con problemas en su propio Consejo de Ministros.
La portavoz de los nacionalistas vascos, Maribel Vaquero, ha recordado al presidente que "la aritmética parlamentaria le es adversa" y por eso le ha preguntado "cuáles son sus prioridades y cómo piensa abordarlas". Sánchez ha preferido desviar el tiro hacia los pactos del PP y Vox y ha insistido en que sus guías las marcó "hace ocho años" cuando llegó a La Moncloa.
Según Sánchez, lo que se necesita son "posiciones constructivas que piensen en el interés general y no en intereses partidistas". Ahí ha agradecido al PNV el respaldo que le ha dado en múltiples ocasiones, pero ha evitado en todo momento disculparse ante los nacionalistas vascos por el tuit que el PSE publicó ayer mofándose de Aitor Esteban.
"Quizá", le ha replicado Vaquero, "su prioridad es levantar un muro contra el trumpismo y el fascismo, algo que el PNV comparte", pero, ha añadido, a todo eso "no se puede llegar sin respeto". "Usted verá", le ha advertido, "si quiere compañía o no". La portavoz nacionalista vasca aludía así, sin exabruptos, a la tensión creciente entre su partido y los socialistas.
Sánchez, rendido, ha asegurado efectivamente querer respaldo, "buena compañía, como la del PNV", ha señalado, pero ha evitado calculadamente hacer referencia alguna al encontronazo que suscitó ayer el socialismo vasco con el presidente del partido nacionalista. El jefe del Gobierno ha tenido una oportunidad para solventar tiranteces y la ha desaprovechado. Sánchez ha demostrado que no va en su estilo admitir errores y pedir disculpas.
Vaquero también le ha recordado, al igual que antes había hecho el líder del PP, que existe una huelga de sanidad con efectos devastadores para los ciudadanos. La portavoz del PNV ha insistido en que se trata de "un conflicto estatal" por lo que no vale "tirar balones hacia las CCAA" y, luego, ha citado el problema de la vivienda y el de la dependencia para poner de manifiesto que no todo va tan bien como proclama el Ejecutivo.
Por su parte, el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, ha hundido el puñal refiriéndose al Comité Federal del PSOE de 2016 que echó a Sánchez de la secretaría general y el intento de pucherazo que se produjo en el mismo. A raíz de ello ha insistido en que el juicio a Ábalos, que se celebra estos días en el Supremo, es "un juicio al Gobierno" por lo que Sánchez "no debería estar sentado" en el banco azul cuando, además, "no es capaz de resolver problemas" acuciantes para los ciudadanos como la huelga de médicos. El presidente se ha aferrado al dinero que ha destinado su Ejecutivo a la sanidad, a los datos de la EPA, a la subida de las pensiones y ha concluido que todo ello significa que "el Gobierno sirve a los trabajadores y a la mayoría social del país", en tanto que el PP, en su opinión, "sirve a la élite".
La tercera pregunta dirigida al presidente ha correspondido al diputado de UPN, Alberto Catalán, quien ha instado a Sánchez a "convocar elecciones ya". El presidente ha replicado que agotará la legislatura y sólo se abrirán las urnas en 2027.