Ilustración: Tomás Serrano .
Política VENEZUELA Sánchez intenta protagonizar la transición a la que se presta Delcy pero ataca a Trump a la vez por imponerla por la fuerzaSe jacta de haber hablado el mismo día con la presidenta encargada y con Edmundo González como si mediara entre ambos.
Respalda una solución "liderada por los propios venezolanos" como si Washington no estuviera dictando el proceso.
Más información: Edmundo a Sánchez: "Liberar extranjeros no alivia al resto de presos políticos, que los saquen y admitan el resultado electoral".
Alberto D. Prieto Publicada 10 enero 2026 03:06hLas claves nuevo Generado con IA
Pedro Sánchez contactó con Delcy Rodríguez y Edmundo González, presentándose como mediador en la transición venezolana, aunque no reconoció a González como presidente electo.
Sánchez critica la intervención militar de Trump en Venezuela, calificando la captura de Maduro como un "terrible precedente", mientras intenta adaptarse a la nueva realidad política impuesta por Washington.
Delcy Rodríguez, presidenta encargada tras la operación militar, agradeció públicamente el respaldo español y propuso una agenda bilateral, pese a su historial de presiones contra opositores como Edmundo González.
La posición del Gobierno español muestra contradicciones, reconociendo a Rodríguez como interlocutora y limitándose a un papel secundario en la transición venezolana, liderada por Estados Unidos.
Pedro Sánchezllamó este viernes a Delcy Rodríguez y a Edmundo González en el mismo día. E inmediatamente lo compartió públicamente, en un post conjunto en su cuenta de X, presentándose como una especie de mediador entre ambos, al apostar por "una transición pacífica, dialogada y democrática" en Venezuela.
El presidente español nunca reconoció a González como presidente electo, a pesar de haber ganado las elecciones del 28 de julio de 2024, como demostraron las actas oficiales.
Ahora, trata de subirse a la solución Delcy, mientras ataca a quien la impuso, Donald Trump, por su "violación del derecho internacional" en la operación militar del pasado 3 de enero. Sánchez calificó la captura de Nicolás Maduro como "un terrible precedente", el día de Reyes desde París.
La maniobra política muestra una contradicción evidente, como las estrellas de la bandera del país caribeño, siete para los demócratas, ocho para los chavistas: el jefe del Ejecutivo español trataba de hacerse protagonista de unos hechos consumados por quien también denunció públicamente sólo busca "apropiarse de los recursos naturales" de Venezuela.
Sin embargo, ahora se jacta de su supuesta influencia, equiparando a la heredera del chavismo con el líder legítimo de la oposición democrática, en un proceso que Washington ya ha definido.
La apuesta de Trump por Delcy Rodríguez blinda al sanchismo: la nueva presidenta guarda los secretos de la corrupción del PSOE en VenezuelaLa propia presidenta encargada se encargó de alimentar la pantomima, poco después, en un comunicado público, en el que dio cuenta de conversaciones con el brasileño Lula da Silva, el colombiano Gustavo Petro, y con el propio Sánchez.
Al conversar español, dijo, "le agradecí la valiente postura del Gobierno de España condenando la agresión contra Venezuela y planteé nuestro interés en trabajar conjuntamente en una agenda bilateral amplia y beneficiosa para ambos pueblos y gobiernos".
Extorsionado dos veces
Cabe recordar que González Urrutia se encuentra exiliado en Madrid desde septiembre de 2024, cuando fue acogido como refugiado político.
Su llegada a España se produjo tras ser víctima de extorsión en la embajada española en Caracas. Durante 48 horas, González soportó presiones intimidatorias dentro de la propia residencia del embajador, que supuestamente lo protegía.
Los responsables de esa operación fueron la misma Delcy Rodríguez y su hermano Jorge. Ella es ahora la presidenta encargada de Venezuela. Él preside la Asamblea Nacional Bolivariana, el órgano usurpador del Legislativo venezolano, tras la derrota electoral del chavismo.
Ambos ejercieron presión, aquellos dos días, contra González para que firmara un documento, comprometiéndose a renunciar a la política antes de dejarlo salir en un avión de la Fuerza Aérea española, con destino Madrid.
Y ambos son responsables de la detención ilegal de su yerno, hace ahora un año, a punta de fusil en las calles de Caracas, y delante de sus hijos. Ésta es la segunda extorsión a González Urrutia en la persona de Rafael Tudares lo mantiene en paradero desconocido desde entonces.
Esta operación de supuesta mediación coloca a ambos actores en posiciones equivalentes, cuando su legitimidad es opuesta.
La España de Sánchez, con un pie a cada lado del orden mundial, hace equilibrios sobre los secretos de Zapatero y DelcyY así, que el Gobierno español afirme públicamente respaldar una transición "liderada por los propios venezolanos", no se compadece con la operación militar de Trump, que no fue unilateral, sino apoyada desde dentro, y que ahora utiliza a Delcy como títere.
Delcy tras la operación
La captura de Maduro fue ejecutada con la participación de actores políticos internos del régimen. Y Rodríguez asumió la presidencia encargada tras la operación militar estadounidense, colocada por Washington en una función de transición controlada desde el exterior.
Por ello, los anuncios posteriores de liberaciones de presos políticos, cristalizados en la llegada este viernes de los cinco primeros españoles excarcelados, forman parte del plan esbozado por Marco Rubio dos días después, ante el Congreso de EEUU.
La estrategia de Moncloa hace convivir la crítica a Trump con un intento de adaptación a la realidad que ha creado el presidente estadounidense. Sánchez se intenta subir, haciendo ver la utilidad de sus "buenos oficios" y los del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero.
Y aunque el presidente español asegure ahora que "nunca reconoció el régimen de Maduro", lo cierto es que se limitó a no dar por bueno el resultado electoral, aunque sí lo aceptó de facto. Y fuentes del Ejecutivo confirman que se facilitó la salida de Edmundo González como la "mejor salida" para evitar un "enfrentamiento civil".
Pero la llamada de Sánchez a Rodríguez, protagonista con su aterrizaje en Madrid hace seis años de uno de los episodios más oscuros de su propia presidencia, la reconoce como interlocutora legítima. Y le da un papel de figura de transición creíble en un proceso en el que España no contó y que pilota Washington.
Esta posición dual refleja las limitaciones del Gobierno español en política internacional. Este viernes, José Manuel Albares también hablaba con Rubio, secretario de Estado de EEUU, pero la capacidad de influencia de España se limita a un papel secundario en la gestión de acontecimientos ya consumados.
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