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Política

Sánchez no necesita vicepresidente político

Sánchez no necesita vicepresidente político
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"Un tecnócrata ocupará el puesto más disputado en cualquier partido y en cualquier Gobierno. Ningún otro presidente había hecho nunca un nombramiento así" Leer

Pedro Sánchez no necesita vicepresidente político, por ello cabe concluir que se ha nombrado a sí mismo vicepresidente primero del Gobierno, cargo que acumula al de presidente del Gobierno, ministro de Asuntos Exteriores, secretario general del PSOE, secretario de Organización del PSOE, y pongan aquí los cargos que se les ocurran.

Al sentar a su lado en Moncloa -simbólicamente- a un independiente sin carnet de partido, toma una decisión poco política. Lo cual, se mire como se mire, es una forma de decir que hace lo que quiere sin atender a lógicas políticas. También ha enviado al «mejor político» que ha conocido, María Jesús Montero, a abrasarse en unas elecciones andaluzas. Por lo mismo, ha sustituido a la vicesecretaria general del PSOE por alguien que ni siquiera es militante. Y lo más probable, casi seguro, es que todo el mundo en el partido aplauda a rabiar la decisión del líder.

Pedro Sánchez y decisión poco política parecen términos poco compatibles. El jefe del Gobierno se ha especializado en dejar con la boca abierta a propios y extraños -los cinco días de reflexión fueron el ejemplo más claro aunque no el único- y ha vuelto a hacerlo. Con la idea de que siempre hay una primera vez para todo, el Gobierno de España tendrá un vicepresidente primero sin experiencia ni carrera política de ningún tipo. Ningún otro presidente lo había hecho. Las tradiciones están para romperlas. Un tecnócrata ocupará el puesto político más disputado en cualquier partido y en cualquier Gobierno. Ningún otro presidente había hecho nunca un nombramiento así.

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Vaya por delante el máximo respeto para Carlos Cuerpo, el flamante vicepresidente primero, un hombre tranquilo, siempre afable, inteligente, que sabe de lo que habla, moderado e incapaz de insultar a nadie. Al menos hasta la fecha. Igual el presidente del Gobierno lo que ha querido es nombrar a un vicepresidente que lance flores desde la tribuna a los escaños de la derecha cuando los portavoces de la oposición le descalifiquen como «primer cómplice y número dos del sanchismo». Va a ser difícil para la oposición bregar en el Congreso con el nuevo vicepresidente. La pelea constante del hemiciclo no es lo que más se ajusta a su personalidad. Como será, que la oposición conservadora estuvo meses sin formular ninguna pregunta al hasta ahora ministro de Economía.

Caerán sobre él a partir del día de la fecha todo tipo de elogios. Así, en general, el ambiente político-mediático le tiene mucho afecto a Cuerpo. Hasta ahora, era una rara avis en la política porque no era un gladiador. No sabemos. A lo mejor descubrimos una auténtica vocación o, lo que se conoce en lenguaje periodístico, como un animal político.

Tampoco será un inconveniente si resulta que el nuevo vicepresidente -como es previsible- sigue ocupándose de la economía -la prioridad presidencial sin duda- y aguanta a cuerpo gentil las embestidas de la oposición sin inmutarse. Tampoco parece que Cuerpo vaya a hacer mucha vida de partido. No pasará nada. Porque el papel reservado tradicionalmente a un vicepresidente político lo ha ejercido el ministro de la Presidencia, Félix Bolaños. Con cartera, pero sin Vicepresidencia. Así que es probable que todo siga igual, y Carlos Cuerpo sólo sea vicepresidente económico. Según pintan los quince meses de legislatura que le quedan a Sánchez, en los que las consecuencias económicas de la guerra pueden ser graves, quizá necesite a un vicepresidente templado para adelantarse a lo que pueda pasar.

En el terreno del «salseo», que diría Sánchez, hay que apuntar dos últimas cosas. Primera. La vicepresidenta segunda no es muy amiga del vicepresidente primero. Le llamó «mala persona». Tampoco el asunto es grave. Sumar lo aguanta todo. Segunda. Sánchez no necesita un vicepresidente primero que pudiera interpretarse -en el ambiente- en clave sucesoria.

Fuente original: Leer en El Mundo - España
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