El presidente se afana en encapsular la corrupción y en defender que tiene motivos y gasolina para aguantar la legislatura en medio de un creciente descreimiento de sus aliados
Regala esta noticia Añádenos en Google El presidente Sánchez se bregó seis horas en su comparecencia en el Congreso. (Efe) 24/06/2026 Actualizado a las 15:41h.Nada ha cambiado, a pie de los hechos, sobre la continuidad de la legislatura: Pedro Sánchez salió este miércoles de su esperada comparecencia en ... el Congreso tras el último reventón de las causas por corrupción sin ver peligrar su presidencia dado que el PP sigue sin los votos para forzar una moción de censura exitosa. Pero las aguas ya no bajan exactamente igual después del electroschock de los 24 años de cárcel impuestos por el Tribunal Supremo a José Luis Ábalos, el otrora escudero de Sánchez, por haberse enriquecido de forma ilícita con la adjudicación de mascarillas en lo peor de la pandemia y de un pleno muy acerado, de casi seis horas, en la que el presidente se quedó solo en su afán de hacer ver que no hay alternativa a la suya; que le resta gasolina para agotar el mandato esforzándose en encapsular el hedor de las corruptelas en Ábalos y Santos Cerdán y en abanderar que lo que hace su Gobierno es el bien social. El PP y Vox hicieron lo previsible, salir en tromba acusando a su rival de ser «el nexo político corruptor» -así lo calificó un Alberto Núñez Feijóo inclemente- de las tramas hoy ante la justicia. Pero si algo evidenció la envenenada sesión fue la liviandad del hilo que sostiene al jefe del Ejecutivo. Porque ninguno de sus socios se cree que pueda seguir así y todos -los divorciados ya, los díscolos e incluso los afines- le reprobaron porque los escándalos han vaciado de contenido creíble y eficaz la acción del Gobierno.
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