Aquel 9 de enero de 2024, la decisión fue que Carlos Cuerpo, nombrado ministro de Economía unos días antes, debutara en la sala de prensa tras el primer Consejo de Ministros del año. Se sentó a la izquierda de Pilar Alegría, entonces portavoz. Alegría y Cuerpo. Dos apellidos que han dado mucho juego y bromas en el seno del Gobierno. Ahora, cada vez que salga en rueda de prensa, ocupará un lugar de preferencia como vicepresidente primero del Gobierno. La convocatoria electoral en Andalucía para el 17 de mayo obligó a Pedro Sánchez a precipitar la crisis de Gobierno para sustituir a María Jesús Montero. Dos hombres para llenar el vacío de una mujer, «la mejor política, el mejor político que he conocido. Un pilar fundamental de este Gobierno», se deshizo en elogios el jefe del Ejecutivo. Cuerpo mantiene su cartera, pero asciende a número dos; y Arcadi España, hasta ahora secretario de Estado de Política Territorial, pilota Hacienda.
Con este movimiento Sánchez decide poner la economía en el foco de su recta final de mandato. La iza como la gran bandera. La guerra en Oriente Próximo llena de inciertos nubarrones el horizonte. El mensaje público es que España llega mejor preparada a este escenario que con la guerra de Ucrania por la buena marcha de los números y la transición energética. Éste es el relato que quiere explotar La Moncloa: gestión y buenos datos. Pero de puertas para adentro, en el Ejecutivo reconocen una «gran incertidumbre» porque el «impacto final dependerá de la duración del conflicto». No descartan «daños» a la economía con una subida de precios sostenida en el tiempo. Por eso defienden un plan anticrisis flexible.
En este escenario, Sánchez aúpa como vicepresidente al «alumno aventajado», como le definen sus compañeros. Cuerpo, que relevó a Nadia Calviño, es un independiente, un técnico sin, por ahora, carné del PSOE. «Un profesional honesto sin más servidumbre que el servicio público y sin otra agenda que la de ser útil a su país». Así lo definen quienes le conocen y han trabajado con él. Sánchez quiere que el foco esté en la gestión y la macroeconomía, uno de los sustentos del Gobierno: crecimiento, datos de empleo, afiliados a la Seguridad Social... Ese propósito ya se traslució nombrando en diciembre a Elma Saiz, ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, como portavoz del Ejecutivo. Y ahora se afianza. La economía es el barco con el que quiere llegar al puerto de 2027.
PerfilesCarlos Cuerpo.El tecnócrata suave cosmopolita que asciende en un Gobierno frentista
- Redacción: CARLOS SEGOVIA Madrid
El delfín de Puig que batalló sin éxito por el cambio del modelo de financiación
- Redacción: NOA DE LA TORRE Valencia
En ese viaje económico, Hacienda es la otra pata. El nombramiento de Arcadi España supone afianzar la relevancia del socialismo valenciano -Diana Morant, Rebeca Torró...- y escoger para el cargo a una persona ya con dotes y experiencia en el diálogo con las comunidades. España fue consejero de Hacienda en el gobierno valenciano con Ximo Puig y actualmente era secretario de Estado de Política Territorial. Es decir, un cargo de constante relación y trabajo con los territorios.
«Carlos ha evolucionado mucho. Ha aprendido», dicen sus compañeros del nuevo vicepresidente primero. Es el rostro de la gestión de la crisis por la guerra, no ya sólo porque fue quien defendió ayer en el Congreso el plan de medidas anticrisis, sino porque fue uno de los ministros que se reunió con los agentes sociales y los sectores afectados. «Es un tipo magnífico», «una persona de diez».
En un contexto en el que la imagen del Ejecutivo sufre desgaste y erosión, no ya sólo por los ocho años de gobierno, sino por escándalos que han cercado a La Moncloa -la trama Cerdán/Ábalos/Koldo; el caso Salazar...- Cuerpo traslada una imagen que no genera rechazo. Goza de aceptación. En el CIS de enero de 2026 se consagraba como el ministro mejor valorado del gabinete con una nota media de 5,27. Es el único de los 22 que aprobaba.
El nuevo vicepresidente celebró ayer desde su escaño la aprobación del decreto con las medidas y salió del hemiciclo abrazado a Montero. Sánchez siempre ha tenido claro que no iba a hacer un superministerio juntando Economía y Hacienda, algo que sí han hecho otros presidentes.
Además, es el único miembro del gabinete que ha recibido elogios de Junts desde la tribuna del Congreso. El 8 de mayo de 2025, La Moncloa logró salvar el decreto contra los aranceles impuestos por Donald Trump gracias a un acuerdo con Junts que pilotó Cuerpo. «Si se negocia con Junts con rigurosidad y se cumplen los acuerdos, como ha hecho el Ministerio de Economía, Junts también cumple sus acuerdos», le reconoció el diputado independentista Josep Maria Cruset. Y cualquier puente con la formación independentista es clave para La Moncloa por su dependencia y debilidad parlamentaria.
Sin embargo, genera rechazo en Sumar. El socio minoritario tiene enfilado desde hace tiempo al nuevo vicepresidente. Lo acusan de injerencias en competencias que no son suyas. Yolanda Díaz llegó a decir que «era mala persona» en plena pugna por discrepancias entre ambos sobre la reducción de la jornada laboral. Ahora lo acusan de mandar informes «como un loco» al Consejo de Estado para intentar tumbar el registro horario, otra de las bazas de Sumar.
Esa tensión se evidenció ayer en el Congreso, apenas unas horas antes de que fuera ascendido por Sánchez, cuando Aina Vidal, diputada de Sumar, le afeó sus reticencias a esta medida. «No va a tardar en decir en público que estafar a los trabajadores y a la Seguridad Social dos millones y medio de horas a la semana es un robo».
Cuerpo es desde hoy la máxima autoridad económica del Gobierno, por encima de Yolanda Díaz.