Primero fue a través de una carta a la militancia del PSOE y con su firma como secretario general del partido, pero Pedro Sánchez manifestó ya este domingo por la mañana, un día después de la detención de Nicolás Maduro por parte de EEUU para juzgarlo por narcoterrorismo, su "condena rotunda" a esta acción unilateral de la mayor potencia del mundo. El presidente español respondía así a las presiones de los partidos de la izquierda que desde la víspera le reclamaban que abandonara la posición de prudencia que mantuvo inicialmente después de que la Casa Blanca confirmara la captura del mandatario venezolano y su traslado a una prisión en Nueva York.
Horas más tarde, el Gobierno difundió un comunicado conjunto con Brasil, Chile, Colombia, México y Uruguay -países que han mantenido una posición tibia respecto a la vulneración de derechos por parte del régimen bolivariano- ante "la gravedad" de la operación diseñada por Donald Trump para expresar su "profunda preocupación y rechazo frente a las acciones militares ejecutadas unilateralmente en territorio de Venezuela", las cuales, advierten, "contravienen principios fundamentales del derecho internacional, en particular la prohibición del uso y la amenaza de la fuerza, el respeto a la soberanía y a la integridad territorial de los estados, consagrados en la Carta de las Naciones Unidas".
En la denuncia consensuada de forma "colegiada" por las seis naciones -según Moncloa-, una iniciativa que fuentes del Ministerio de Exteriores atribuyen directamente a Presidencia, se apunta a que la intervención de Washington en Caracas "constituye un precedente sumamente peligroso para la paz, la seguridad regional y pone en riesgo a la población civil". Asimismo, se manifiesta una "preocupación ante cualquier intento de control gubernamental, de administración o apropiación externa de recursos naturales o estratégicos".
Sánchez con los presidentes de Brasil, Uruguay, Chile y Colombia en julio de 2025.R. A.AFPLa política internacional ha sido uno de los salvavidas a los que se ha aferrado Sánchez para tratar de amortiguar los efectos del avance de las investigaciones judiciales sobre su entorno más próximo, varios ministerios y la cúpula de Ferraz y tratar de evitar la desintegración del bloque de investidura en el Congreso. Ya en 2024 lideró el reconocimiento del Estado de Palestina en Europa ante la masacre de civiles por parte de Israel, realizando incluso una gira para recabar apoyos para alcanzar un frente común al que al final sólo pudo sumar a Irlanda y Noruega. Un año más tarde harían lo propio otros países como Francia, Portugal, Malta y Luxemburgo.
En su primera declaración pública el sábado sobre la detención del dirigente venezolano, el presidente español se limitó a hacer a través de su cuenta oficial de X "un llamamiento a la desescalada y a la responsabilidad" y a advertir que "hay que respetar el derecho internacional y los principios de la Carta de Naciones Unidas". En otro mensaje siete horas más tarde -después de la intervención de Trump para explicar los detalles de la captura-, añadió que "España no reconoció al régimen de Maduro", pero que "tampoco reconocerá una intervención que viola el derecho internacional y empuja a la región a un horizonte de incertidumbre y belicismo".
La desaprobación explícita a la decisión no la trasladó Sánchez hasta el día siguiente y lo hizo entreverándola en una carta teóricamente dirigida a los afiliados socialistas en la que, de paso, aprovechó para reivindicar el papel de su Ejecutivo después de que la ruptura de relaciones por parte de Junts lo haya dejado sin la mayoría necesaria para poder aprobar los Presupuestos. "La reciente violación de la legalidad internacional en Venezuela, acto que condenamos con rotundidad, así como el sufrimiento de los pueblos de Ucrania y Palestina, nos recuerdan cuán importante es contar con un Gobierno en España que abogue y defienda, siempre y donde sea, el derecho internacional y la resolución pacífica de los conflictos», escribió. Se presenta como el muro frente a "la internacional ultraderechista", donde encaja desde PP y Vox a Trump.
Desmarque de Bruselas
Sánchez, que retomará su agenda pública el 6 de enero con la celebración de la Pascua Militar sin que -según Moncloa- esté previsto por ahora que haga una declaración pública sobre Venezuela, vuelve a desmarcarse así de la postura oficial mantenida hasta ahora en Bruselas. En sendos mensaje en X, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y la jefa de la diplomacia de los 27, Kaja Kallas, defendieron el sábado que tiene que haber una "transición pacífica" en Venezuela bajo el "respeto a la legislación internacional", sin entrar en más valoraciones.
En el comunicado suscrito por los gobiernos de Sánchez, Lula da Silva (Brasil), Gabriel Boric (en funciones en Chile), Gustavo Petro (Colombia), Claudia Sheinbaum (México) y Yamandú Orsi (Uruguay), todos situados de izquierda, y algunos, como Petro y Sheinbaum, amenazados por el presidente de EEUU, reclaman que la situación "debe resolverse exclusivamente por vías pacíficas, mediante el diálogo, la negociación y el respeto a la voluntad del pueblo venezolano en todas sus expresiones, sin injerencias externas y en apego al derecho internacional". En ningún momento se hace alusión a los resultados de las elecciones presidenciales de julio de 2024 que España se negó a reconocer hasta que Maduro publicara de manera "íntegra y verificable" las actas, lo que no llegó a suceder nunca.