El presidente insiste en seguir «pese a las piedras en el camino» y anuncia, en la víspera de comparecer por los escándalos en el Congreso, una inyección millonaria para la dependencia
Regala esta noticia Añádenos en Google Sánchez en el acto en el Imserso en el que anunció más financiación para la dependencia. (EFE)Madrid
23/06/2026 a las 16:04h.Ni un paso atrás. El Gobierno sostiene que ya pidió perdón y tomó medidas cuando tocaba no solo respecto al exsecretario de Organización y exministro ... de Transportes José Luis Ábalos, condenado este lunes por el Tribunal Supremo a 24 años de prisión por el 'caso mascarillas', sino también respecto a su sucesor en el partido, aún investigado por corrupción, Santos Cerdán; que las responsabilidades políticas ya se asumieron y que exigir, como hace el PP, la dimisión de Pedro Sánchez no solo es «desproporcionado» sino que no resiste la comparación con el comportamiento que ha mantenido durante años y mantiene aún hoy frente a los escándalos que le afectan el primer partido de la oposición.
Que la medida -que el ministro de Derechos Sociales, Pablo Bustinduy, de Sumar, tildó de «histórica»- se aprobara solo un día antes de la comparecencia que el jefe del Ejecutivo protagonizará en el Congreso para hablar de una situación política agravada tras el estallido del 'caso Zapatero' y las últimas revelaciones del 'caso Leire' no es casual. La mayoría de los socios de investidura, con excepciones como la de Junts y Podemos, han demostrado ya que están dispuestos a convivir con los escándalos que salpican al Gobierno, pero exigen a cambio que en el tiempo que resta hasta la convocatoria de elecciones se toman decisiones que puedan mejorar la vida de la gente.
La inyección en la ayuda a la dependencia puede servir de píldora para rebajar tensiones ante un pleno complicado al que Sánchez acude con la intención de salir al ataque contra el PP, pero en la que se encontrará también con duras palabras de unos aliados que, aunque no vayan a dejarlo caer, ya han empezado a marcar distancias. Su estrategia pasa por impugnar el relato de que el suyo es un Ejecutivo que chapotea en la corrupción y entrar con bisturí a distinguir entre Ábalos y Cerdán y Begoña Gómez y David Sánchez, por ejemplo. «Algunos están empeñados en mezclarlo todo para hacer una causa común», recriminó este martes el ministro de Transformación Digital, Óscar López. «Y aquí no vale mezclarlo todo, no vale confundirlo todo, no todos los casos son iguales».
López -que compareció junto a la portavoz, Elma Saiz, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros-, evitó también valorar la sentencia contra Ábalos y se cuidó de no cuestionar, como hicieron la víspera en X tanto Óscar Puente como la portavoz del PSOE la decisión del Supremo de librar de la cárcel al empresario Víctor de Aldama, condenado a cuatro años y medio de prisión, por colaborar en la investigación. Pero fue por una mera cuestión protocolaria o de reparto de papeles. «Cada miembro del Gobierno puede tener una opinión pero cuando han condenado a un antiguo miembro del Gobierno por actuaciones en el ejercicio de su cargo toca ser escrupulosos con las instituciones y hay cosas que no se pueden decir desde aquí», explican en Moncloa.
¿Y Ayuso, qué?
Lo que sí hizo el también líder de los socialistas madrileños y candidato a la presidencia de la Comunidad de Madrid fue recurrir una vez más a la comparación. «lo más importante para quienes seguimos creyendo en esto es tener muy claro que quien la hace la paga, se llame Ábalos o Ayuso. Es muy importante combatir la corrupción. Y lo que digo es que en el PSOE se actuó y estamos esperando a que en el PP se actúe», insistió. Esa sigue seguirá siendo la línea de defensa de Sánchez en lo que respecta a los dos exsecretarios de Organización de su partido. En el caso de su esposa y su hermano, los socialistas blanden el argumento de la persecución judicial orquestada por la derecha. Pero ambas líneas dejan un flanco descubierto, el del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero
El jefe del Ejecutivo está determinado a mantener su apoyo a quien era hasta hace un mes uno de sus principales activos electorales y un referente moral del progresismo. Lo hizo la semana pasada pese a sus enormes dificultades para justificar que guardara en su caja fuerte joyas valoradas en 1,3 millones de euros que, según algunas informaciones, Zapatero atribuye a regalos del rey de Arabia Saudí en 2007 y seguirá haciéndolo amparado en que el propio juez que lo investiga, José Luis Calama, ha insistido en que la causa contra él es aún muy «embrionaria».
Pero en la decisión de respaldar al expresidente, como en la de defender a la directora de la Guardia Civil, Mercedes González, después de que trascendiera que se encontró en dos ocasiones con Leire Díez, o a la gerente del PSOE, Ana María Fuentes, imputada por validar facturas supuestamente falsas de pagos a 'la fontanera', obedece también a la conciencia de que dar por bueno su comportamiento delictivo desmonta el marco en el que Sánchez ha decidido jugar.: «Nadie nos va a hacer pasar vergüenza y si quieren ustedes -resumen en Moncloa-, hablamos de la 'Kitchen'».
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