El presidente del Gobierno habría podido aprovechar la remodelación para hacer a Carlos Cuerpo vicepresidente primero de Economía y Hacienda, fusionando Ministerios e intentando así asegurar una coherencia necesaria en el aparato económico del Estado, pero sigue sin dar el paso. Pedro Sánchez se resiste a entregar el Ministerio de Hacienda, el mayor centro de poder económico del Gobierno, a alguien que no milite en el partido. Carlos Cuerpo se mantiene como "independiente" sin carné en el Ejecutivo y será vicepresidente primero económico, pero sin ostentar la mejor cartera del área.
Es una operación Calviño 2.0. También Sánchez nombró vicepresidenta primera del Gobierno a Nadia Calviño en julio de 2021 para intentar ofrecer una imagen de que la recuperación económica era su prioridad tras la pandemia, pero le dio poder limitado. Quiso que la muy socialista María Jesús Montero retuviera Hacienda, que venía dirigiendo desde 2018 forzando a Calviño a pactar todo con ella.
Cuerpo tendrá ahora que convivir con Arcadi España, veterano militante del Partido Socialista del País Valenciano de perfil también dialogante. Con esta elección, Sánchez no ha optado por otra solución fácil, sustituir a Montero por el técnico aragonés Jesús Gascón, actual secretario de Estado de Hacienda y el que menos sobresalto podría provocar en el poderoso Ministerio en esta recta final del actual Gobierno.
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No es fácil reclutar nuevas figuras para una Moncloa en posible final de etapa, pero, en todo caso, Sánchez no parece haberlo intentado y mantiene el reparto que hizo en 2021: vicepresidencia primera para el titular de Economía encargado de representar a España en consejos europeos económicos y foros internacionales y Ministerio de Hacienda para un amo de llaves leal al partido. Las motivaciones que pueden llevar a Sánchez a no poner a un tecnócrata independiente en Hacienda se prestan a multitud de interpretaciones en un momento en que diversos casos de corrupción en los tribunales golpean al partido y en el que hay que asegurar concesiones de dinero público elevadas a los socios independentistas para seguir en el poder. El presidente necesita a un pragmático negociador como es España ante nuevas exigencias como la de trocear la Agencia Tributaria. La interminable presentación de Presupuestos no parece en el menú.
Al ser militante, el nuevo ministro valenciano de Hacienda puede defender el muy polémico y denostado modelo de financiación y de quita de deuda pactado por Sánchez con el líder de Esquerra, Oriol Junqueras. La Comunidad Valenciana es, en términos de financiación efectiva por habitante, de las menos agraviadas con respecto a Cataluña en el nuevo modelo.
En cuanto al precedente de José Luis Rodríguez Zapatero en 2011, cuando nombró vicepresidenta primera a Elena Salgado en sustitución de Alfredo Pérez Rubalcaba en los últimos meses de su mandato, hay paralelismos y diferencias. Por un lado, Zapatero necesitaba ofrecer la imagen a los mercados de dar prioridad a la economía en una etapa en la que su mayor reto era evitar el rescate de España tras la crisis de Grecia. La situación de la cuarta economía de la Eurozona no es, afortunadamente, delicada como entonces, aunque sí conviene a Sánchez un perfil como el de Cuerpo.
Por un lado, la guerra de Irán abre un horizonte muy incierto que empuja a la economía española a la desaceleración. Para el relato político del presidente, exhibir que da importancia a la economía favorece sus planes de seguir en el poder ante su electorado más moderado También ante los mercados que, van encareciendo la financiación de países endeudados como España por el coste de la crisis. El hasta ahora ministro de Economía no ha tomado grandes decisiones ni emprendido profundas reformas, pero no ahuyenta a inversores.
Por otro lado, el tren de gasto estatal, pese al récord de recaudación, es de tal calibre que, al agregarse este jueves la convalidación del decreto anticrisis, ya es seguro que España incumplirá este mismo año las reglas europeas fiscales, según dejó claro este martes la presidenta saliente de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF), Cristina Herrero. Hará falta un vicepresidente que pueda negociar con Bruselas esta nueva situación y el complejo final de los fondos europeos en que crece el riesgo de tener que devolver dinero.
Otra incógnita es cómo encajará Cuerpo, un técnico comercial del Estado ambicioso de cargos internacionales, pero tecnócrata, en un puesto de tanta exposición como es la vicepresidencia primera. Al igual que tuvo que hacer Calviño, Moncloa le exigirá clavar más colmillo político y 'vender' cualquier éxito económico sin complejos y como si fuera pata negra del partido.