Domingo, 22 de marzo de 2026 Dom 22/03/2026
RSS Contacto
MERCADOS
Cargando datos de mercados...
Internacional

Sánchez teme que la crisis económica le impida prolongar su "gobierno de izquierdas con un parlamento de derechas"

Sánchez teme que la crisis económica le impida prolongar su "gobierno de izquierdas con un parlamento de derechas"
Artículo Completo 1,697 palabras
Preocupación en Moncloa por los efectos de la guerra de Oriente Medio en su principal activo: los buenos datos macroeconómicos Más información: El Gobierno aprueba un plan de 5.000 millones ante la guerra de Irán y rebaja el IVA de gasolina, diésel, luz y gas al 10%

Tres momentos de la comparecencia del viernes de Pedro Sánchez, tras el Consejo de Ministros.

Política Sánchez teme que la crisis económica le impida prolongar su "gobierno de izquierdas con un parlamento de derechas"

Preocupación en Moncloa por los efectos de la guerra de Oriente Medio en su principal activo: los buenos datos macroeconómicos

Más información:El Gobierno aprueba un plan de 5.000 millones ante la guerra de Irán y rebaja el IVA de gasolina, diésel, luz y gas al 10%

Publicada 22 marzo 2026 01:43h

Las claves nuevo Generado con IA

"El problema es que hay un Gobierno de izquierdas con un Parlamento de derechas", asegura un miembro del Ejecutivo para explicar lo que ocurrió el viernes en el Consejo de Ministros con el plante de los representantes de Sumar y aprobación de un decreto que entra en vía muerta porque probablemente no será convalidado nunca.

Esa situación de cohabitación es habitual en regímenes presidenciales, pero es inusual y disfuncional para regímenes parlamentarios como el español. Y explica que Pedro Sánchez, en el momento en el que está más escorado a la izquierda, apruebe en el Gobierno las medidas más de derechas de su mandato para hacer frente a la crisis por la guerra de Oriente Medio.

Necesita el apoyo de Junts y del PP y, por eso, renuncia a medidas de izquierdas como los topes a los alquileres o la suspensión de desahucios y se vuelca en las bajadas fiscales que también defiende la oposición de derechas.

Sánchez ha escorado su gestión hacia la izquierda con banderas como la de la regularización de migrantes o el "no a la guerra", lo que tiene tres efectos: mantiene el voto del PSOE, anula a los partidos que necesita para gobernar y cede el centro al PP.

Así ocurrió en Castilla y León, donde el voto de Ciudadanos fue en bloque al PP. Puede volver a ocurrir en Andalucía, beneficiando a Juanma Moreno. Y puede ocurrir en las futuras generales, sean cuando sean.

Hay, además, otra preocupación notable en el Gobierno: los efectos de la guerra de Irán.

Por un lado, entienden que la bandera del "no a la guerra" que enarbola Sánchez frente a Donald Trump es jugada ganadora para el PSOE y arrincona al PP, pero son conscientes de que tienen más peso entre los ciudadanos los efectos económicos del conflicto en Oriente Próximo.

Y, en todo caso, el ascenso que le da al PSOE esa bandera es siempre a costa de restar espacio a su izquierda.

El relato de la gestión de Sánchez y su segunda legislatura se entiende con la "normalización" de Cataluña y, sobre todo, con los buenos datos de la macroeconomía, por encima de las cifras del resto de la UE.

Lo de Cataluña está en cuestión ahora por la falta de acuerdo entre Salvador Illa y ERC, que ha provocado la retirada de los Presupuestos de la Generalitat. Y lo de la economía está pendiente ahora del desarrollo de la guerra.

Miembros del Gobierno consideran que el conflicto de Oriente Próximo sí puede tener efecto entre los ciudadanos. Sobre todo, si torna hacia una crisis energética y desboca la inflación en todo el mundo.

"Un terremoto económico de escala global", según la definición usada por Sánchez este viernes. "Ni siquiera los tres países que intercambian bombardeos parecen saber la duración de la situación, cargada de incertidumbres y provocada por personas ajenas a nosotros", añadió.

El propio presidente del Gobierno admitió que "puede haber alteración de previsión de crecimiento", aunque, hasta el momento, las primeras estimaciones, como la del BBVA, mantienen a España en el 2,4%, con menor impacto que en otros países europeos.

Pocas horas después, el Fondo Monetario Internacional (FMI) rebajó sus previsiones de crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) de España dos décimas —hasta el 2,1%— durante el año 2026, por el impacto adverso del conflicto de Oriente Medio.

La tesis del Gobierno, explicada por Sánchez en la comparecencia en la que anunció las medidas anticrisis aprobadas por el Gobierno, es que España es el país mejor preparado para hacer frente a la crisis, ya que durante años ha apostado por las energías renovables.

Como dijo la vicepresidenta Sara Aagesen, "el viento y el sol no cruzan el Estrecho de Ormuz".

De hecho, por el momento, es significativa la diferencia entre los elevados precios de la energía en países como Alemania e Italia y el de España.

Pero también admiten en Moncloa que el contexto internacional afecta a España si hay subida o restricciones de carburantes o de gas, y eso provocaría algún repunte de inflación.

Recuerdan que en los últimos días se han destruido infraestructuras energéticas en el Golfo. Y esto supone que el final de los ataques o el desbloqueo de Ormuz no terminarán con la crisis, sino que será necesario reconstruir los daños, lo que llevará tiempo.

Por ejemplo, al haberse eliminado ya la "excepción ibérica" que protegió el precio de la electricidad tras la guerra de Ucrania, ahora las centrales alimentadas por gas marcan el precio del recibo, aunque sólo aporten una pequeña cantidad de energía.

Y la UE no parece dispuesta esta vez a modificar esa forma de establecer la tarifa. "Estoy muy enfadado", confesó el presidente en su comparecencia.

Por el momento, Sánchez ha hecho frente a los efectos para los ciudadanos casi con las mismas recetas propuestas por el PP, es decir, reducción de impuestos.

Y ha podido comprobar que tiene muy difícil poder mantener las políticas que aplicó con la pandemia y Ucrania, sencillamente porque España vive la situación insólita de un régimen parlamentario con Gobierno de izquierdas y Parlamento de derechas.

Por eso no hay Presupuestos Generales del Estado, ni intención de presentarlos, por más que repita que lo hará y por más que sepa que no está escrito que esta vez sí lo vaya a cumplir.

Sánchez carece de margen de maniobra para aprobarlos y, a su vez, no tenerlos limita su capacidad de actuación. En otoño concluye la llegada de fondos europeos con los que se ha podido manejar el Gobierno y la UE no flexibiliza sus normas.

Queda pendiente la posibilidad de que el Gobierno de Sánchez tenga que reconsiderar su plan de cierre de las centrales nucleares como consecuencia de los efectos de la guerra de Irán. De momento, el Gobierno lo niega.

El presidente del Gobierno recuperó este viernes un mensaje, "saldremos mejor", que hizo fortuna en pandemia. Y empezó a hacer correr el relato de que, como ha tenido que enfrentarse a todo tipo de crisis desde que está en Moncloa, sabe hacerlo.

Mientras, los comicios de Castilla y León, los terceros del ciclo planteado por el PP, confirmaron el desplazamiento del electorado hacia la derecha, camino de las generales, sean cuando sean.

De esas elecciones autonómicas hace sólo una semana y, como ya ocurrió tras las de Extremadura y las de Aragón, no ha habido autocrítica o explicación pública alguna del líder socialista, Pedro Sánchez.

Pero bajo la superficie hay mucha preocupación en el Gobierno y en el PSOE por el contexto que se dibuja, sobre todo pensando en Andalucía, la próxima estación del vía crucis electoral socialista.

Enfado por la celebración en Castilla y León

"Del subcampeón no se acuerda nadie, hacemos fiesta si ganamos", les dijo Luis Aragonés a los jugadores de la Selección de España en vísperas de la final de la Eurocopa.

Algo parecido debieron pensar algunos ministros y dirigentes del PSOE que durante la semana han mostrado en privado su estupefacción porque el partido celebrara en Castilla y León el resultado de las elecciones autonómicas.

No entienden que el candidato socialista, Carlos Martínez, compareciera la noche electoral entre gritos de "oé, oé, oé" proferidos por los dirigentes socialistas de la comunidad, como si hubiera ganado.

Es cierto que el PSOE no se estrelló como ocurrió en Extremadura. Pero, según admiten los socialistas, fue gracias al voto de Soria, donde Martínez es alcalde de la capital. El PP subió y se asegura 40 años al frente de la comunidad.

Sánchez considera "salseo" el plante de Sumar y lo zanja con un decreto que no tiene garantizada la aprobación

El contexto apunta a que el PP se mantiene, mientras que Vox no vive sus mejores momentos, inmerso en una crisis interna con cruce de graves acusaciones de enriquecimiento entre dirigentes y exdirigentes.

También queda claro que la "izquierda a la izquierda del PSOE" tiene problemas de supervivencia porque el ciclo le perjudica, porque está dividida, porque las coaliciones acaban siempre con la parte minoritaria y porque Sánchez le ha quitado espacio y le ha robado banderas. Y el PSOE necesita a Sumar, Izquierda Unida y Podemos para construir una mayoría.

A los socialistas les preocupa que no haya un líder en ese espacio y que Sumar y Podemos se vean obligados a distanciarse del PSOE siempre que puedan, uno desde dentro del Gobierno y otro desde la oposición. Les va la vida en ello, encaminados a los momentos en los que ese espacio tenía muy pocos escaños con Cayo Lara, Gaspar Llamazares o Julio Anguita.

  1. Elecciones
  2. Energía
  3. Pedro Sánchez
  4. Sumar
  5. Guerra de Irán

NEWSLETTER - ESPAÑA

Recibe de lunes a viernes las noticias más relevantes de la política nacional Apuntarme De conformidad con el RGPD y la LOPDGDD, EL LEÓN DE EL ESPAÑOL PUBLICACIONES, S.A. tratará los datos facilitados con la finalidad de remitirle noticias de actualidad.
    Fuente original: Leer en El Español
    Compartir