El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, aislado en la esquina izquierda en la foto de familia de la anterior cumbre de la OTAN en La Haya OTAN
Observatorio de la Defensa Cumbre de la OTAN Sánchez va a la cumbre de la OTAN decidido a no gastar más en Defensa aunque le amenace Trump con cerrar Rota y MorónAfronta en Ankara la hostilidad de Trump y el recelo de sus socios europeos. El choque entre el presidente de EEUU y Europa por la guerra de Irán y por Groenlandia eleva al máximo la tensión en la Alianza.
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Juan Sanhermelando Ankara Publicada 7 julio 2026 02:47h Las clavesLas claves Generado con IA
Pedro Sánchez viaja a la cumbre anual de la OTAN, este martes, decidido a exhibir su negativa a elevar el gasto en Defensa. Si hace un año, en La Haya, se rebeló públicamente contra el objetivo del 5% del PIB en gasto militar, el presidente español se mantendrá firme esta semana en Ankara.
Moncloa presume de haber alcanzado el 2% del PIB, de que los datos de la Alianza Atlántica colocan a España séptima de 32 en cumplimiento de objetivos de capacidades militares, y de la proyección a 2031 de los servicios técnicos de la OTAN confirman que bastará con el 2,1% para satisfacer los compromisos.
¿Y las amenazas de Donald Trump, o de su secretario de Guerra, Pete Hegseth? En el equipo de Sánchez no preocupan en absoluto, incluso cuando citan la negativa del Gobierno español a prestar las bases de Rota y Morón para la guerra en Irán como motivo para sacar las tropas de EEUU.
Según estas fuentes, a la hostilidad del presidente estadounidense con Sánchez se le da demasiado foco, por intereses ideológicos. Insiste Moncloa en que el relato se impone a la realidad y en que EEUU sigue invirtiendo en la ampliación de capacidades de Morón y Rota.
Pero el recelo de los aliados con Sánchez no ha decrecido desde la cita del año pasado, a un lado y al otro del Atlántico.
Ni fue invitado a la minicumbre europea para preparar una posición común, ni Washington oculta que estudia opciones para sacar sus tropas de un territorio cuyo Gobierno "se comporta muy mal". Aunque esas advertencias en Moncloa parece no inquietan lo más mínimo, ni en el aspecto económico ni en el de la seguridad.
Así lo asegura el equipo de Sánchez, como espantando esa posible arma de disuasión del amigo americano.
Donald Trump califica de "ridículo" el gasto en defensa de los socios de la OTAN antes de la cumbre en AnkaraY la actitud del mandatario español no ayuda. Porque las expectativas para la cumbre son tan sombrías que varios aliados europeos se conforman con un objetivo de mínimos: evitar un estallido de furia de Trump contra el resto de líderes y que el presidente de EEUU no abandone la reunión antes de que concluya. Solo eso, admiten fuentes diplomáticas, ya se consideraría un éxito.
El choque entre el presidente de Estados Unidos y sus aliados europeos por la negativa de estos últimos a involucrarse en la guerra de Irán -que se suma a las amenazas lanzadas por Trump a principios de año de hacerse con el control de Groenlandia, sin descartar siquiera el uso de la fuerza- ha llevado la tensión transatlántica a un nivel sin precedentes.
Ataques para todos
El penúltimo episodio se ha producido en las horas previas a la cumbre de Ankara, cuando Trump ha cargado de nuevo contra la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, pese a compartir con ella afinidad ideológica y a que la dirigente italiana aspiraba a ejercer de puente entre Washington y Bruselas. "Necesita una orden de alejamiento", ha escrito en su red social, Truth Social, junto a una imagen en la que Meloni aparece mirándolo con admiración.
Lo cierto es que casi ningún aliado europeo escapa a las embestidas de Trump. En una rueda de prensa conjunta con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, el pasado 24 de junio, el presidente estadounidense lanzó dardos contra Reino Unido, Alemania y Francia. "La verdad es que, si la cumbre no se celebrara en Turquía bajo la presidencia de Erdogan, no creo que hubiera ido", remató.
A Sánchez, el mandatario estadounidense le reprocha tanto esa negativa, en solitario, a elevar el gasto en Defensa hasta el 5% del PIB como la negativa a autorizar el uso de las bases de Rota y Morón para la guerra de Irán. "España es un desastre. España es terrible. No quieren pagar nada. Creen que pueden aprovecharse del esfuerzo de los demás", se queja el inquilino de la Casa Blanca.
Las grandes cumbres internacionales, durante años el refugio de Pedro Sánchez para proyectar una imagen de estadista y escapar del ruido de la política nacional, han dejado de ser terreno propicio. En los peores días de su mandato, con su Gobierno cercado por una sucesión de escándalos de corrupción, el presidente llega totalmente aislado a la reunión de la OTAN. No solo tendrá enfrente la hostilidad de Donald Trump, tan previsible como funcional para su relato político, sino también algo más difícil de gestionar: la desconfianza de sus socios europeos.
Desconfianza
"No hay ninguna duda de que el presidente Trump está decepcionado con España, tanto por las cuestiones relacionadas con el acceso a las bases y los sobrevuelos durante la operación Epic Fury como por la negativa del Gobierno a presentar una senda creíble y convincente para elevar el gasto en Defensa hasta el 5% del PIB", dijo a EL ESPAÑOL el embajador de EEUU ante la OTAN, Matthew Whitaker.
Aunque Washington ultima ya medidas contra los aliados incumplidores, el diplomático descartó un choque directo en Ankara entre Sánchez y el inquilino de la Casa Blanca. Pero tratándose de Trump, un ataque de cólera siempre es una posibilidad.
Rutte avisa de que la OTAN actuará contra los países que, como España, rechacen el 5% en Defensa: "Tenemos los medios"El mayor problema para Sánchez, sin embargo, no es Trump, sino la creciente desconfianza de sus socios europeos hacia su costumbre de actuar por libre, desmarcándose del consenso europeo. España es el único de los 32 miembros de la OTAN que rechaza el compromiso del 5%, una posición que el canciller alemán, Friedrich Merz, le reprochó públicamente en su reunión con Trump en marzo.
"España es el único país que no está dispuesto a aceptarlo. Estamos tratando de convencer al Gobierno español de que esto forma parte de nuestra seguridad común y de que todos debemos cumplir esos objetivos", dijo Merz.
La ruptura de Sánchez con el consenso europeo es el principal motivo que explica que el canciller no le invitara a la minicumbre que reunió a finales de junio en Berlín a las principales potencias europeas para preparar la cita de Ankara. Al encuentro sí asistieron el británico Keir Starmer, el francés Emmanuel Macron, la italiana Giorgia Meloni y el polaco Donald Tusk.
Las principales potencias europeas llegan a la cumbre de la OTAN con un doble objetivo: recomponer la relación con Trump tras el choque por Irán y acelerar el refuerzo del pilar europeo de la Alianza. En las principales capitales europeas da ya por hecho que el repliegue de EEUU del continente es una tendencia irreversible; la prioridad consiste ahora en gestionarlo de forma ordenada y ganar tiempo para que Europa pueda asumir el relevo.
Aislamiento
La negativa de Sánchez a sumarse al compromiso del 5% no solo choca con esa estrategia, sino que consolida el aislamiento de España dentro de la Alianza.
Ante los constantes ataques de Trump, en Moncloa responden que España es un aliado fiable que llega a Ankara con los deberes hechos, ya que en el primer año desde La Haya ha cumplido sus compromisos en materia de capacidades militares: quedó en séptima posición en la evaluación de la OTAN, según fuentes gubernamentales.
"Hablemos de las cifras reales: España ha llegado al 2% en capacidades, que es lo importante de la defensa y no todos los aliados de la OTAN que se van a sentar este martes en la mesa de la cumbre pueden decir lo que España dice con la cabeza bien alta: hay dos aliados que no han llegado al 2%, hay tres aliados que no han entregado todas las capacidades que les ha solicitado la OTAN para la defensa común", ha denunciado el ministro de Exteriores, José Manuel Albares.
Además, el Gobierno de Sánchez -en palabras de la ministra de Defensa, Margarita Robles- insiste en que nunca autorizará el uso de las bases españolas para operaciones militares que no estén amparadas por el derecho internacional, como la guerra de Irán.
España estrecha lazos militares con Turquía para alejarse de EEUU y cumplir con la OTAN a bajo coste pese al recelo de la UELa delegación española asegura que se toma con deportividad los ataques de Trump, al considerar que el presidente estadounidense opina a diario sobre multitud de países y minimiza incluso el impacto de una eventual retirada de las bases de Morón y Rota, que ahora mismo no ve como un peligro inminente.
Moncloa también resta importancia a las críticas de Rutte, que atribuye a especulaciones sin respaldo en los hechos, ya que son los propios técnicos de la OTAN quienes avalan que España cumple los objetivos de capacidades comprometidos con la Alianza.
Al secretario general de la OTAN le corresponde en Ankara la misión más ingrata. Convencido de que la prioridad absoluta es impedir que Estados Unidos se desentienda por completo de la Alianza, Rutte ha hecho de la "diplomacia de la adulación" hacia Trump su principal herramienta, aunque el precio hayan sido repetidos episodios de incomodidad e incluso de vergüenza ajena entre los aliados.
Pertrechado de grandes paneles con gráficos y cifras, el ex primer ministro holandés trató de convencer a Trump de las bondades de la OTAN para Estados Unidos. Desde su primer mandato, los aliados europeos y Canadá han aumentado en 1 billón de euros (el "billón Trump") su gasto en Defensa. Solo en 2025, la inversión subió casi un 20%, el equivalente a 118.000 millones de euros extra. Este esfuerzo sostiene hasta 195.000 puestos de trabajo en EEUU, alega Rutte.
"Creo que estamos en una situación muy favorable y que los europeos, en su inmensa mayoría, están dando un paso al frente. Basta con mirar a países como Alemania y a muchos otros. Y, por supuesto, si todavía queda uno o dos por convencer, tenemos medios para lograrlo", sostiene el jefe de la OTAN, que no ha nombrado a España ni ha especificado cuáles son las herramientas en las que están pensando.
Al mismo tiempo, el secretario general justifica la estrategia de Trump de reducir la presencia militar de EEUU en Europa y retirar parte de las capacidades asignadas a la defensa del continente. Alega que Washington debe concentrar cada vez más recursos en otros escenarios, como el Indopacífico, y sostiene que ello no supone un abandono de la seguridad europea.
Su prioridad es que ese repliegue se produzca de forma ordenada, sin dejar brechas en la defensa del continente y dando tiempo suficiente para que los aliados europeos puedan asumir el relevo. Algo que, dada la naturaleza imprevisible e irascible de Trump, está lejos de poder darse por garantizado.