Solo los primates y unas pocas especies lavaban su comida. Ahora el lince ibérico se ha sumado al club y ha roto todas las teorías
Javier Jiménez
Editor Senior - CienciaJavier Jiménez
Editor Senior - Ciencia Linkedintwitter3876 publicaciones de Javier JiménezLa ciencia funciona así. Un día, un miembro del Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos está revisando cámaras de trampeo y, al siguiente, este equipo de investigación está reescribiendo muchas de las cosas que creíamos saber sobre los carnívoros terrestres.
Y too por un puñado de madres cuidando de sus hijos.
¿Qué ha pasado? Como decía, un equipo liderado por el IREC ha usado cámaras de trampeo para documentar por primera vez cómo hembras de lince ibérico sumergen deliberadamente conejos recién cazados en pilones de agua antes de darselos a sus crías.
Puede parecer una curiosidad etológica; pero hablamos del primer caso conocido (ocho eventos distintos) de manipulación deliberada de presas con agua (en cinco pilones diferentes) por félidos salvajes. Un comportamiento cognitivo complejo que no creíamos posible.
Y es curioso porque no es un "meter y sacar", ni nada de eso. No es nada sutil, ni fácilmente confundible con otra cosa: las linces mantienen la inmersión durante más de 60 segundos sin soltar a la presa y lo hacen, por supuesto, completamente a propósito.
En XatakaEl lince ibérico está reconquistando España y eso es una buena noticia. El reto ahora es entender por qué¿Por qué lo hacen? Pues la verdad es que no lo saben. Los investigadores señalan que las hembras podrían estar usando los conejos como vehículo de agua hacia sus crías en periodos especialmente calurosos. Hay que tener en cuenta, además, que los cachorros están recién destetados en esa época del año.
Sin embargo, como digo, no se sabe a ciencia cierta.
¿Por qué es algo importante? Hasta ahora habíamos encontrado muchos casos de animales que lavaban sus alimentos en agua (macacos japoneses y tailandeses; grandes simios en cautividad, jabalíes y cacatúas), pero todos en especies omívoras o frugívoras que usaban esa manipulaicón para retirar arena y suciedad. Nunca habíamos visto a un carnívoro haciéndolo.
Pero el interés va más allá de eso. Porque no solos e pone en jaque la idea de que los carnívoros terrestres capturan y esconden sus presas sin manipularlas; sino que cuestiona la idea de que los solitarios linces no tienen una gran capacidad de transmisión social. Este hallazgo sugiere lo contario: que sí que existe lo que podríamos llamar una "cultura de linces". Cosas que apsan de los unos a los otros.
Sabemos tan poco... Esa es la conclusión principal de la serie de estudios que está desarrollando este equipo en los Montes de Toledo: que pese a que llevamos siglos conviviendo con los animales y las plantas, hay muchas cosas (demasiadas) que aún no sabemos.
Sobre todo, cuando tienen que ver con esto: con animales que se acercan cada vez más a eso que durante años hemos llamado 'humanidad'.
Imagen | Grupo de Investigación en Ecología y Gestión de Fauna Silvestre del Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos