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Salir de la cárcel con una empresa propia: la historia de Javi Bermúdez

Salir de la cárcel con una empresa propia: la historia de Javi Bermúdez
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El malagueño de 36 años deja atrás los años de prisión y lanza su propio negocio de grúas a las pocas semanas de recuperar la libertad
Salir de la cárcel con una empresa propia: la historia de Javi Bermúdez

El malagueño de 36 años deja atrás los años de prisión y lanza su propio negocio de grúas a las pocas semanas de recuperar la libertad

Regala esta noticia Añádenos en Google Javi Bermúdez posa tras su encuentro con SUR en una de las sedes de Arrabal-AID. (Migue Fernández)

Cristina Pinto

24/05/2026 a las 23:52h.

Se celebraba la presentación de la Memoria 2025 de Arrabal-AID. Al final de la sala, unos ojos azules miran con timidez encierran una historia ... que debe contarse. Javi sale del evento y se traslada a otro de los espacios de esta sede de la asociación para dejar la timidez y contar su verdad. Javi Bermúdez tiene 36 años, vive en la Palmilla y hace apenas un mes terminó de cumplir formalmente su condena en prisión. Hoy es una persona distinta a la que era hace años. Ha dejado amigos en el camino y alguna que otra tentación, pero tiene todo lo indispensable para vivir: una familia y una ilusión, la de haber emprendido en su propia empresa, bautizada como 'Grúas Bermúdez'.

Aprender a mandar correos

«Recuerdo el día que lo conocí, hablé con él un par de veces. Me di cuenta que realmente él quería salir de la situación en la que estaba y mejorar su vida consiguiendo un empleo. Pero no un trabajo cualquiera, él no quería encontrar cualquier cosa para ganar dinero. Él tenía una pasión y le hemos dado las herramientas para cumplirla», explica Pepe Gómez, técnico del Área de Emprendimiento de Arrabal. «No sabía ni mandar un correo electrónico», apunta Javi.

Emprender no fue fácil para el malagueño. El camino para materializar la empresa se prolongó durante unos seis meses debido a múltiples obstáculos ocultos que fueron aflorando como multas pendientes y embargos antiguos. Cada vez que solucionaban un problema, aparecía un nuevo impedimento, lo que llegó a desmoronar anímicamente a Javi. «Hubo un momento en el que me agobié, incluso ya estaba la toalla tirada», confiesa el malagueño.

«Yo ya no quiero volver a esa vida. He cambiado de amistades porque me han puesto los dientes largos y he rechazado muchas cosas»

Javi Bermúdez

Sin embargo, la intervención de Pepe y Eduardo fue decisiva; lo llamaron personalmente y lo instaron a acudir a la sede para retomar el proyecto. «Si no llega a ser por ellos, la verdad es que esto no hubiese salido adelante», asegura Javi mientras Pepe, sentado a su lado, sonríe: «Es que con personas que tienen esas ganas no podemos permitirnos no intentarlo las veces que sean necesarias. Nosotros detectamos los perfiles muy claros en los cursos que hacemos con el CIS y sabemos quiénes son personas que en realidad van a volver… Pero otras como Javi, está claro que se están perdiendo demasiadas cosas que le duelen y quieren cambiar». Javi asiente: «Yo sé que ya no quiero volver a esa vida. He cambiado de amistades porque me han puesto los dientes largos y he rechazado muchas cosas. Hay algunas que sí que conservo pero porque no me incitan a nada y se comportan bien conmigo», profundiza Javi.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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