El club de alterne no ha querido colaborar en la localización de los clientes de esta mujer que ha generado un brote con 11 casos
Regala esta noticia Añádenos en Google Zona donde se ubican varios locales de alterne de Trapaga, donde se cree que trabajaba la mujer afectada. (E. C.)Terry Basterra y Ainhoa de las Heras
19/06/2026 a las 16:08h.Las autoridades sanitarias vascas se enfrentan desde hace varios días al reto de localizar a los clientes de una prostituta que trabaja en un club ... de alterne de Trapagaran, Vizcaya y que ha sido diagnosticada de tuberculosis. Se trata de una enfermedad muy contagiosa. La mujer está siendo tratada ya por el Servicio Vasco de Salud. Pero el alto grado de transmisión de esta dolencia infecciosa, que puede ser muy grave, requiere llegar a todos sus potenciales contactos, entre los que se encuentra, sobre todo, sus compañeras de profesión -posiblemente también de vivienda- y los clientes con los que haya intimado en las últimas semanas.
La Policía Vasca ha efectuado ya visitas al club de alterne donde la chica se veía con sus clientes, ubicado en la llamada 'recta del amor' de Trapagaran, un espacio en el que conviven varios negocios de este tipo. Lo hizo la semana pasada. Los agentes, a requerimiento de las autoridades sanitarias, trataron de obtener la colaboración del empresario para localizar a los contactos directos de la prostituta, cuya edad y origen se desconocen de momento. Los agentes, según estos mismos medios, no lograron la participación del encargado del establecimiento para dar con los posibles contactos.
El local también ha sido inspeccionado por los equipos de vigilancia epidemiológica, según confirmaron fuentes del Departamento de Salud a preguntas de El Correo, pero el rechazo a colaborar del empresario de la noche al frente del local y la propias características del negocio -ausencia de un registro de clientes y un más que probable temor de los contactos a ser identificados como tales- complican el rastreo. Ante ello, el área que dirige el consejero Alberto Martínez, está recabando todos los datos precisos para lanzar una comunicación pública sobre el asunto. La consejería indicó también que los profesionales del Servicio Vasco de Salud serán avisados de forma interna para estar alerta ante la posible aparición de pacientes con síntomas compatibles con la enfermedad que puedan acudir a los centros de salud o a las unidades de urgencias de los hospitales vascos, en particular vizcaínos.
La tuberculosis es una enfermedad muy contagiosa, que afecta principalmente a los pulmones -aunque puede hacerlo también a otros órganos- y de comunicación obligatoria. Se transmite por el aire cuando un enfermo tose, estornuda, habla o canta, liberando bacterias que son inhaladas por otras personas cercanas.
Un precedente hace 30 años
La Ertzaintza tiene previsto regresar en próximas fechas al club implicado para tratar de obtener más datos acerca de los contactos de la prostituta. No se descarta que en los próximas horas las autoridades sanitarias emitan una recomendación a la población que pueda creer haber estado con la mujer afectada para que acudan a su centro sanitario para chequear si ha habido transmisión de la enfermedad.
No es la primera vez que la Sanidad vasca se enfrenta a un caso similar. En 1996, hace ahora 30 años, se dio una situación parecida, aunque de mayor gravedad, con epicentro en Bilbao. Entonces, una prostituta de origen brasileño que desempeñaba su profesión en varios clubes de alterne de la calle General Concha -concretamente los llamados César Palace, Dragón Rojo y Stratford- murió en el hospital de Basurto por lo que parecía tuberculosis. El fallecimiento desató la psicosis entre los clientes que frecuentaban esos locales, a quienes se aconsejó acudir a su médico de cabecera para someterles a las pruebas de la enfermedad y tratar de atajar así la cadena de transmisión. Las pruebas se hicieron por decenas en el antiguo centro Ledo. También fueron sometidas a estos chequeos las compañeras de profesión, algunas de las cuales denunciaron amenazas del proxeneta.
El caso que revolucionó aquel Bilbao de los 90 terminó con un inesperado giro de guion. Un mes después de la muerte de la mujer, una segunda autopsia efectuada en su país de origen descartó que sufriera la infección. El análisis de sus órganos en España también confirmó la inexistencia del bacilo tuberculoso.
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