El central senegalés de 24 años llega del Le Havre para aportar agresividad, físico y jerarquía
Sangante, fichaje del Sevilla.- JOSÉ GORDILLO
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El Sevilla de la temporada 2026-2027 avanza a buen ritmo en su reconstrucción. Tras hacerse oficiales los fichajes de Jon Guridi y Juan Iglesias, este martes se confirmó también el de Arouna Sangante, que llevaba varios años siendo vinculado al conjunto hispalense. El central de 24 años, que aterriza en el Ramón Sánchez-Pizjuán con la carta de libertad después de finalizar su contrato en Le Havre, ha firmado cinco temporadas con su nuevo club. Con esta tercera incorporación, José Ignacio Navarro y Luis García Plaza pretenden no solo reforzar la retaguardia, sino renovar el liderazgo dentro de la plantilla.
La llegada de Sangante se ha cocido a fuego lento durante bastante tiempo. Su nombre comenzó a sonar en Nervión en el mercado invernal de la temporada 2024-25, bajo la gestión de Víctor Orta y ante los cantos de sirena que amenazaban con la marcha de Loïc Badé. Aunque la operación no cristalizó entonces, la secretaría técnica blanquirroja continuó monitorizando sus pasos. Finalmente, Antonio Cordón dejó el acuerdo apalabrado hace unos meses aprovechando que el contrato del senegalés vencía al finalizar el curso, siendo Navarro quien ha terminado de cerrar el movimiento.
Factoría normanda
Nacido en Mbao (Senegal) en abril de 2002, Sangante se trasladó muy joven a Francia, curtiéndose futbolísticamente en el Cosmos Saint-Denis y en el Red Star. En 2017, los ojeadores del Le Havre detectaron su potencial y quisieron reclutarlo para su academia. La cantera normanda goza de un prestigio a nivel europeo, pues ha sido la cuna de talentos como Steve Mandanda, Ferland Mendy, Loïc Badé, Paul Pogba, Riyad Mahrez o Dimitri Payet.
Desde entonces, la escalada de Sangante fue meteórica. Debutó con el primer equipo del Le Havre en enero de 2021, en la Copa de Francia ante el Paris FC; meses más tarde, hizo lo propio en la Ligue 2 frente al Troyes. En temporada 2021-22 se convirtió en uno de los habituales de la alineación titular. Sin embargo, su consagración como indiscutible llegaría al año siguiente, siendo pieza clave en el bloque que ascendió como campeón de la categoría y formando parte del once ideal del torneo.
Capitán precoz
El dato que mejor refleja la personalidad y la madurez de Sangante ocurrió tras ascender a la máxima categoría en el verano de 2023. Tras la marcha de Victor Lekhal al fútbol catarí, el técnico Lukas Elsner tomó una decisión más que sorprendente: asignarle el brazalete de capitán a un jugador de apenas 21 años. "El brazalete no genera nada más si no va acompañado de una autoridad ganada. No es un rango que se otorga", justificó entonces el entrenador esloveno.
Lejos de pesarle la presión por la capitanía, Sangante asumió los galones con solvencia, erigiéndose en el portavoz y el líder de su equipo. "Siempre he tenido una capacidad de liderazgo innata; creo que siempre lo he llevado dentro de mí. Estuve muy involucrado en roles de liderazgo cuando era más joven, y eso continúa hoy en día. Es una evolución natural", explicó el defensa en una entrevista con Foot Mercato en octubre de 2023.
En un Sevilla que necesita encontrar nuevos referentes en el vestuario -sobre todo tras la marcha de Nemanja Gudelj y César Azpilicueta-, el carácter de Sangante ha sido muy valorado por la dirección deportiva hispalense. Además, sabe muy bien lo que significa competir con el agua al cuello, como demuestra el hecho de haber capitaneado y guiado al Le Havre hacia el objetivo de la permanencia durante tres campañas consecutivas.
Cualidades futbolísticas
Sangante responde al perfil de central moderno, exuberante en lo físico y sumamente expeditivo. Se trata de un zaguero diestro que destaca en las anticipaciones y en los duelos, encimando mucho a los rivales en el cuerpo a cuerpo. Normalmente se sirve bastante de su agresividad y su rapidez tanto a la hora de meter el pie para rebañar el balón como en el repliegue. En la entrevista antes mencionada, se definía de la siguiente manera: "Soy bueno en el juego aéreo y en el juego raso. Tengo una muy buena distribución y soy bastante rápido para ser defensa central".
Sangante viene de disputar 28 encuentros en la Ligue 1, siempre desde el once inicial, aportando un gol y una asistencia. Con el balón registró un 86% de acierto en el pase. Respecto a tareas destructivas promedió 4,32 despejes, 1,36 intercepciones, 0,75 entradas exitosas y 2 duelos aéreos ganados por partido. Eso sí, en el apartado disciplinario acumuló 42 faltas y recibió dos tarjetas rojas, un punto negativo del que es consciente. "Mi control de las emociones a menudo me perjudica y puede afectar mi juego, así que necesito mejorar en ese aspecto", reconocía.
Otro de los recursos interesantes que ofrece Sangante es su polivalencia. A pesar de su altura (1,89 metros), su potencia le permite actuar como central y como de lateral derecho en varios dibujos tácticos. Tras el buen final de temporada protagonizado por Andrés Castrín y Kike Salas en el eje de la zaga, el próximo reto del senegalés será hacerse un hueco en el Sevilla con el fin de mejorar una de las defensas más goleadas del último año.
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