- J. ROIBÁS. / C. DRAKE
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A finales del año pasado, inició una batalla legal y administrativa por los 7.200 millones en contratos de artillería para Indra y EM&E. Confía en zanjar la situación y llegar a un acuerdo.
La nueva era que se abre en Indra, con la llegada a la presidencia de Ángel Simón en sustitución de Ángel Escribano a comienzos del pasado abril y el desembarco de Josep Maria Recasens como CEO en lugar de José Vicente de los Mozos, supone también una nueva etapa en la relación de la compañía con el resto del sector de la Defensa en España.
Uno de los casos más acuciantes es el que atañe a la relación entre Indra y Santa Bárbara Sistemas, propiedad de General Dynamics European Land Systems (GDELS). La filial europea del gigante estadounidense confía en llegar a un acuerdo con la nueva directiva de Indra.
Las desavenencias entre ambas empresas comenzaron en marzo de 2025, cuando Escribano, prácticamente recién llegado a la presidencia de la compañía (había sido nombrado a mediados de enero), hizo público su interés en comprar la fábrica de Santa Bárbara en Trubia (Asturias), donde se producen los blindados 8x8 Dragón para el Ejército. Además, Escribano afeó a General Dynamics la gestión que había hecho de Santa Bárbara Sistemas.
La propuesta de compra se topó con una negativa rotunda de General Dynamics, que no se iba a desprender de capacidades industriales en un momento de fuertes inversiones en Defensa y en el que la posibilidad de producir con agilidad y entregar rápido es un valor añadido.
Tras ese episodio, la relación entre ambas compañías siguió tensándose tras la adjudicación de los millonarios programas de modernización militar impulsados por el Gobierno, en los que Indra y su vocación de campeón nacional fueron los grandes protagonistas junto a las adjudicaciones a Airbus y Navantia.
La situación escaló hasta tal punto que, a finales de 2025, Santa Bárbara decidió judicializar sus reclamaciones en relación con la adjudicación a Indra y Escribano Mechanical & Engineering (EM&E) -la empresa familiar de los Escribano- de 7.240 millones de euros en contratos para artillería. La compañía propiedad de General Dynamics no entiende por qué se han adjudicado estos programas a empresas que, a diferencia de ellos, no tienen experiencia en este tipo de productos. De momento, Santa Bárbara no ha tenido éxito en su batalla legal y administrativa contra los contratos, pero todavía está por ver si decide recurrir los contratos ante la Audiencia Nacional.
El Ministerio de Defensa desestimó el pasado 16 de abril el recurso de alzada de Santa Bárbara Sistemas. La compañía tiene un plazo de dos meses para decidir si recurre a la Audiencia Nacional, un paso que todavía no ha dado y que, en buena medida, dependerá de si se reconstruyen los puentes entre ambas empresas.
Fuentes cercanas a Santa Bárbara Sistemas han asegurado a EXPANSIÓN que la compañía está siguiendo los cambios en la cúpula de Indra con "gran expectación" y con la esperanza de que la nueva dirección "entienda" que un acuerdo sería positivo para ambas partes, dado que Indra necesita tener capacidad de entregar los productos comprometidos en los programas de modernización militar que le fueron asignados. "Creemos que es posible. Lo vemos de forma positiva", afirman las fuentes consultadas sobre la posibilidad de alcanzar algún tipo de acuerdo y de que no se escale el recurso a la Audiencia Nacional.
En esa línea, creen también que la empresa ha sido tratados "injustamente" en sus relaciones y que "se ha creado algo que no era necesario". Sin embargo, recalcan que Santa Bárbara sigue "abierta a colaborar y dar ideas" porque tiene "mucho que aportar", agregan.
Automoción y Defensa
Desde el entorno de Santa Bárbara también recuerdan que la producción de vehículos militares "no tiene nada que ver" con la de los vehículos normales.
Sobre ello, ahondan en su experiencia en la reconversión de plantas de automoción para el ámbito de la Defensa, como la de Opel en Kaiserslautern (Alemania).
De hecho, se ofreció al Gobierno para replicar en España ese modelo y destacan sus buenas relaciones con el sector en Cataluña.
Nuevas relaciones
Más allá de la relación con Santa Bárbara, otra de las misiones de la dupla Simón-Recasens será reconstruir los puentes con otras empresas relevantes del sector.
El estilo directo y el ímpetu industrial de la anterior directiva encabezada por Escribano llevó al límite la meta del Gobierno -dueño del 28% de la empresa a través de Sepi- de convertir Indra en el campeón nacional de la Defensa.
Esa actitud no sentó bien entre varias empresas del sector, que hasta cierto punto se sintieron, según apuntan distintas fuentes, abrumadas por el ímpetu con el que Indra se lanzó al mercado para ganar tamaño y escala.
Las mismas fuentes lamentan la agresiva estrategia de la anterior directiva, que primaba la opción de intentar integrar capacidades dentro del perímetro antes de buscar acuerdos de colaboración con otras empresas. Esto habría levantado ampollas entre distintas compañías, que se han negado a vender sus negocios.
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