De izquierda a derecha, los guardias civiles alumnos Eduardo, Nadia y Santiago. Jorge Verdú
Vega Baja Santi, Nadia y Edu, graduados y dentro de la generación más preparada de la Guardia Civil: "Es la mejor decisión de mi vida"Tres agentes en formación comparten sus primeras experiencias tras dos meses portando el uniforme en puestos de Alicante.
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Leer en CastellanoJorge Verdú Pilar de la Horadada Publicada 20 septiembre 2026 01:39h SíguenosTras el uniforme de la Guardia Civil se esconden distintos pasados, experiencias e inquietudes que, con cada promoción, nutren el cuerpo y lo hacen evolucionar. Los guardias alumnos Santiago, Nadia y Eduardo, dos graduados en Psicología, Terapia Ocupacional y un exmilitar, son prueba de ello. De la generación de agentes más formada, especializada y preparada de los últimos años.
Sus trayectorias y perfiles, aunque diferentes, confluyen en la vocación de servir y proteger que desempeñan por vez primera durante sus 40 semanas de prácticas en la provincia de Alicante, antes de convertirse en guardias profesionales.
Los alumnos forman parte de los 3.123 guardias en prácticas que se incorporaron a finales de junio en cuarteles de todo el territorio nacional para completar la segunda fase de su período formativo.
Alicante se blinda para afrontar el verano con más de 350 policías y guardias civiles en formaciónCon cada promoción no solo entra sangre nueva al cuerpo, sino profesionales graduados universitarios, técnicos superiores y profesionales experimentados en múltiples áreas y con conocimiento de idiomas enriquecen al Instituto Armado.
Nadia, Santiago y Eduardo forman parte de esa nueva tendencia. Con 28, 37 y 38 años, respectivamente, rompen con el perfil de alumnos que con 20 años hacen el ingreso directo, como predominaba décadas atrás.
Santiago, destinado en Dolores, y Eduardo, en Callosa de Segura, se reúnen con Nadia en su puesto de Pilar de la Horadada para compartir a EL ESPAÑOL de Alicante sus motivaciones, inquietudes, aspiraciones y sueños dentro de la Benemérita tras haber sentido el peso del uniforme durante sus dos primeros meses de prácticas.
Santiago y Eduardo conocen bien Alicante. Aunque nacidos en La Rioja y Murcia, han pasado buena parte de su vida en la provincia. Nadia, en cambio, nació en Paraguay y proviene de una familia que emigró a Murcia.
Sus diferentes caminos se entrelazan en su conexión con la Guardia Civil. Tras realizar un control de tráfico en la localidad con varias patrullas del puesto, en el que se encargaron de sancionar a un conductor con la ITV caducada, confiesan que llegaron al cuerpo por vocación, antecedentes familiares o la búsqueda de un contacto más directo con el ciudadano.
Los guardias alumnos sancionan a un conductor. Jorge Verdú
En el caso de Santiago, cuenta con antecedentes familiares tanto en la Guardia Civil como en el ámbito militar. Aunque inicialmente optó por la vía universitaria cursando Terapia Ocupacional y trabajando en investigación clínica, sentía que existía algo interior que lo mantenía unido a la institución.
"Aunque en un principio opté por cursar estudios universitarios, siempre supe que había un vínculo invisible que me unía a la Guardia Civil. Llegado un momento de mi vida, decidí apostarlo todo por la oposición, logré ingresar y tengo claro que ha sido la mejor decisión de mi vida", sostiene.
Capturan a uno de los 12 criminales más buscados de Reino Unido en AlicantePara Nadia, la decisión vino de un sentimiento que la acompañaba desde joven y que su pareja, también guardia civil, terminó de explotar.
"Aunque no tengo familiares en el cuerpo, siempre sentí un gran interés por la labor policial y la vocación de ayudar y servir al ciudadano. Al final, la decisión de inclinarme por la Guardia Civil estuvo muy influenciada por mi pareja. Recuerdo que asistir a su jura de bandera me emocionó tanto que supuso el impulso definitivo que necesitaba para opositar", recuerda la alumna.
Eduardo, en cambio, tiene parientes lejanos militares y guardias civiles, pero estos no influyeron en su decisión, como sí lo hizo la atracción por el servicio público.
"Buscaba un servicio con un contacto más directo y cercano con la ciudadanía, ya que en las Fuerzas Armadas la labor de auxilio queda a veces en un segundo plano. Tras casi una década como militar, decidí dar el paso e ingresar en la Guardia Civil", apunta.
Prácticas reales
Si bien ya habían superado las oposiciones y habían recibido las primeras nociones en la academia, no ha sido hasta el período de prácticas cuando han salido a la calle como un guardia más y han operado en actuaciones reales.
Nadia, Santiago y Eduardo en la costa de Pilar de la Horadada. Jorge Verdú
Nadia cuenta que ha estado un mes patrullando con compañeros, "viendo cómo es la calle... y es muy entretenido, mucho mejor de lo que esperaba".
El nuevo jefe de la Guardia Civil blinda Alicante ante el reto de la ciberdelincuencia y el turismo"En atención al ciudadano al principio es una locura porque tienes mucha afluencia de gente, muchas denuncias, muchos turistas, y tienes que controlar un poco de idiomas", añade.
Santiago señala que "nunca es como te imaginas, pero a mí no me ha defraudado. He tenido la suerte de acudir a diferentes servicios y la verdad es que yo he descubierto el que es mi trabajo y en el que quiero pasar lo que me quede de vida laboral. Estoy muy contento".
Eduardo indica que lo que más valora es "el compañerismo y el trabajo en equipo. Para mí este trabajo, en el que mi seguridad depende de mi compañero y la seguridad del compañero depende de la mía, que haya un buen compañerismo y un buen trabajo de equipo hace mucho para que el trabajo salga y sea todo más seguro".
Servicios, persecuciones y arrestos
Pese al poco tiempo de servicio, la provincia de Alicante no da respiro, y menos en verano. Por lo que han tenido que hacer frente a numerosas actuaciones de lo más variadas.
"No olvidaré una intervención nocturna con un ciudadano extranjero de 1,84 metros de estatura que, en evidente estado de embriaguez, se negaba por completo a identificarse. Cuando procedimos a trasladarlo en el vehículo mampara a las dependencias, escuchamos un fuerte golpe: el hombre había conseguido reventar la ventana a patadas y se había arrojado del vehículo en marcha", cuenta Nadia, quien consiguió encontrar y detener al hombre con su compañero.
Por su parte, Santiago se queda con "un aviso por un intento autolítico, donde un hombre amenazaba con lanzarse desde un tejado. Al llegar, coordinamos esfuerzos con la Policía Local y logramos convencerle para que bajase de forma voluntaria".
Los guardias alumnos han completado 10 de las 40 semanas de prácticas. Jorge Verdú
"La adrenalina que sientes en tu primer servicio con los prioritarios (luces y sirenas) encendidos y poniéndote los guantes de camino al aviso. Aunque muchas veces el conflicto se soluciona con mera presencia policial y persuasión moral —como te enseñan en la academia—, esa primera respuesta de emergencia es inolvidable", confiesa.
En Callosa de Segura Eduardo vive "un mundo totalmente distinto cada día" y en sus 60 días ya se ha visto incautando estupefacientes o interviniendo armas prohibidas, como estrellas ninja en riñoneras o un hombre paseando tranquilamente sin camiseta portando un cuchillo de grandes dimensiones en plena calle, hasta detenciones complejas de madrugada.
El despliegue especial de seguridad que protege Tabarca frente al aluvión de turistas este verano en AlicanteSus diferentes bagajes han facilitado la adaptación y les han dado herramientas que, quizás, un guardia alumno de otra generación no disponía.
Desde la Guardia Civil celebran la incorporación de profesionales con preparación previa. Manuel, guardia en Pilar de la Horadada con 30 años de servicio, subraya un cambio drástico en el perfil del agente, señalando que la profesionalización y formación académica son ahora la norma.
"Antes cuando se terminaba el instituto se entraba aquí. Hoy en día viene con más edad después de haber terminado su carrera. Vienen con unas garantías, y a la hora de poder promocionarse a nivel interno les es mucho más fácil acceder tanto a puestos de mando como a especialidades", afirma.
Así, el conocimiento del inglés de Nadia lo aprovecha "a diario en la oficina de atención al ciudadano al recoger denuncias de turistas de diversas nacionalidades".
Santiago, que también cuenta con un máster en Neurología, trabajó durante un tiempo en un equipo de investigación clínica colaborando con ingenieros en el desarrollo de exoesqueletos.
"Eso me inculcó un hábito muy sólido de trabajo en equipo y adaptabilidad a las jefaturas de unidad, similar a lo que vivimos en la Guardia Civil. Además, mi formación terapéutica me facilita ponerme en el lugar de las víctimas para brindarles un trato humanitario de calidad. Incluso me aporta conocimientos anatómicos y musculares muy prácticos a la hora de tener que realizar una reducción física de manera segura y sin causar daños innecesarios", explica.
Y Eduardo, además de su manejo de las armas adquirido en su etapa militar, cuenta con un FP Superior en Educación Física y cinco años de experiencia como socorrista.
"Esa experiencia me aportó una gran calma y templanza ante situaciones de urgencia, enseñándome cuándo actuar y cómo hablar con las personas bajo presión", asegura.
Tres historias, tres perfiles, tres futuros guardias de nueva generación que sienten la tradición y valores de un cuerpo cada vez más multidisciplinar, especializado y con profesionales dispuestos a fortalecer la Guardia Civil para afrontar los desafíos del futuro.